Habla el procurador de Santa Cruz recién repuesto: comparaciones entre el autocratismo de Kirchner y Milei
Eduardo Sosa, reflexiona sobre sus más de 25 años de lucha tras el histórico fallo de la Corte Suprema que el kirchnerismo nunca acató. A un año de su restitución y reparación institucional por parte de la provincia de Santa Cruz, analiza los paralelismos entre la impronta de Néstor Kirchner y el estilo de Javier Milei, las tentaciones autocráticas del poder y la urgencia de reconstruir un Estado de derecho donde las sentencias judiciales no sean optativas.
Eduardo Sosa volvió a jurar como procurador general de Santa Cruz el pasado 3 de julio, 31 años después de haber sido destituido inconstitucionalmente durante la administración de Néstor Kirchner. En Modo Fontevecchia, de Net TV , Radio Perfil (AM 1190) , Sosa repasó su larga lucha por ser restituido en su cargo y reflexionó sobre el valor institucional de una reparación que, como explicó, nunca entendió como una reclamación personal, sino como una defensa del Estado de derecho.
La conversación con Jorge Fontevecchia también giró en torno a la subsanación de las deficiencias del Tribunal Supremo y las similitudes y diferencias que Sosa encuentra entre el ejercicio del poder por parte de Néstor Kirchner y el actual presidente Javier Milei . Desde su experiencia, el fiscal planteó la necesidad de que la democracia avance hacia su plena institucionalización y advirtió sobre las consecuencias de desobedecer las decisiones del máximo tribunal.
Eduardo Sosa es un abogado que volvió a jurar como procurador general de la provincia de Santa Cruz el pasado 3 de julio, después de haber sido destituido inconstitucionalmente hace 31 años por la gestión del entonces gobernador Néstor Kirchner.
Eduardo un placer conversar con usted al mismo tiempo como una especie de reconocimiento de su lucha, que allí hace casi un cuarto de siglo nos encontró muy solos al comienzo del kirchnerismo. Me gustaría primero que compartiera con la audiencia su propia sensación de haber logrado, después de tanto tiempo, ser repuesto en el cargo y que se cumpliera la orden de la Corte Suprema. Y ahora, una reflexión sobre por qué cree que el actual Gobierno no cumple las resoluciones de la Corte Suprema y, de alguna manera, comparte el mismo desacato con aquel gobierno de Néstor Kirchner.
Buen día, Fontevecchia. ¿Cómo está usted? Bueno, un placer también volver a hablar con usted. Mi sensación es todavía de cierto extrañamiento. Y para tratar de cerrar el círculo de esto que ha tenido un valor institucional y un valor simbólico muy grande: el hecho de que el actual Gobierno de la provincia de Santa Cruz haya tomado, en definitiva, la decisión de querer saldar esta deuda institucional. Y con relación al tema de la falta de cumplimiento de los fallos, obviamente es un déficit serio que necesariamente tiene que quedar en claro si queremos poner en valor realmente el Estado de derecho que sin sentencias del Poder Judicial no puede ser que no se cumplan.
¿Podríamos decidir que este es un antecedente el hecho de que haya tenido que esperar que en el Gobierno de Santa Cruz pasaran, si no recuerdo mal, no sé..., tres gobiernos, cuatro gobiernos, para que recién el actual decidiera cumplir la causa de la Corte Suprema de Justicia, que es un antecedente para que el actual Gobierno, por ejemplo, cumpla no plenamente con las decisiones ordenadas por la Corte Suprema, como por ejemplo en el caso de financiamiento universitario?
Bueno, esperemos que no. Esperemos que no. Y en cuanto al tema del temporal, sí, lo que me ha tocado a mí es obviamente una cosa que parece insólita. Son 31 años desde que me removieron del cargo, y desde el año 2009 la propia Corte Suprema ya dijo concretamente que yo debía ser repuesto en el cargo. Pero bueno, vuelvo a repetir, creo que es un tema de un aprendizaje social. Si usted me pregunta cuál es mi idea de qué es lo que estamos viviendo, espero que esto vaya, en definitiva, avanzando hacia su superación.
Usted rechazó en su momento ofertas de indemnización y de compensación económica, pues decía que no se trataba de un reclamo de dinero, y tuvo que esperar, como usted dijo, 31 años de reparación. ¿Qué lo motivó en esa lucha? ¿Qué hizo que no bajara los brazos y aceptara conseguir algo en un presente seguro, en lugar de una esperanza fortuita en un futuro impredecible?
No quiero elogiarme ni mucho menos, pero sentí la sensación de un deber. Un deber que, en definitiva, no era algo mío. Incluso en uno de los fallos de acá de la provincia, un distinguido colega que votó en minoría —y se hubiese solucionado totalmente el problema si se aplicara el voto de él— dijo que esto no es un hecho que perjudica al doctor Sosa, sino que perjudica a la sociedad de Santa Cruz al no tener funcionarios y magistrados que gocen del principio de inamovilidad, el derecho a tener una justicia, en definitiva, de acuerdo a lo que establece la Constitución. De eso se trató siempre, y yo quedé enganchado con esa obligación y la seguí, y bueno, acá me ve.
Muy interesante. Sí, la reparación no era con usted, era con el orden jurídico. Entonces no se podía subsanar con que se le reparara a usted pero no se reparara el orden jurídico. Muy interesante. Eduardo, con la experiencia que usted tiene, aquel Néstor Kirchner gobernador y luego cuando llega a la Presidencia, tenía rasgos... no sé si la palabra es autocráticos, rasgos podríamos decir decisionistas, con el término más elegante que a usted le parezca adecuado. Comparado con el presidente Milei, con cierta actitud autocrática...
Bueno, en relación al entonces gobernador Néstor Kirchner, sí, evidentemente todo esto se suscita porque su manera de querer ejercer el poder era que no tuviese ningún contralor. En cuanto a si es equivalente la comparación con el actual presidente de la Nación, creo que si tengo que tomar algún rasgo similar, lo relacionaría un poco más —tratando de tener una visión optimista—.Yo le hablaba de que esto mío más las situaciones que se dan actualmente es como un aprendizaje que tenemos que tener como sociedad de que el Estado de derecho es para cumplirlo en su plenitud. Y para cumplirlo en plenitud no se puede estar desobedeciendo fallos de la Corte, eso desde ya. Pero ya que me pregunta sobre alguna semejanza, me viene a la memoria el libro que no leí, pero sí sé bien de qué se trata y un poco la asociación que hace Andrés Malamud a propósito de que, en un caso, ya no haciendo la relación con Néstor Kirchner, sino con Alfonsín —que pareciera que es tan distinto a lo que es el actual presidente—, ver que son pasos, que es todo un aprendizaje. Así como con Alfonsín pudimos lograr que vuelva la democracia, con el Gobierno actual pareciera que vamos a poder o estamos intentando que haya moneda. Yo veo esto como una evolución, y lo que está faltando es esta otra etapa: la etapa de que la institucionalidad sea plena
Por lo que le entiendo bien, lo que usted ve como aprendizaje del Gobierno no es lo institucional, sino lo económico.
En lo institucional puede haber todavía materias pendientes. Pero yo me ponía en el papel de ver cierta evolución positiva en el aprendizaje de la sociedad: el Estado de derecho, la democracia, ahora el tema económico; y nos está faltando que lo institucional sea prioritario.
Encuesta: Milei no crece, pero Kicillof cae, la reelección se juega en el pasado.
Le interpreto. ¿Usted no encuentra allí una relación en cuanto a que Alfonsín sí era institucional y entonces hay una cierta degradación respecto de aquel aprendizaje, como que se hubiera olvidado en parte en el tema de Néstor Kirchner y ahora de Javier Milei?
Sí, es probable que esté bien ese análisis. Yo creo que desde el punto de vista institucional Alfonsín estaba en un grado superior. Y de hecho, uno de los colaboradores principales, Carlos Nino, apuntaba a ese defecto nuestro que es el de la anomia. O sea que creo que había una priorización de lo institucional y después se perdió.
Eduardo, déjeme felicitarlo por su lucha. Me parece esto que cuando usted dice «no era un tema mío, sino un tema de los habitantes o los ciudadanos de mi provincia, y no se solucionaba compensándome a mí, sobrecompensándome incluso, económicamente, era un tema institucional», tiene un valor enorme. Y así también, en ese proceso de enseñanza, lo que usted hizo nos deja un aprendizaje que valoramos y agradecemos.
Bueno, le agradezco mucho sus palabras. Muchísimas gracias.
LMM/MSS
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