Hernán Lacunza: “A Milei lo rescataron los guardavidas del FMI y Bessent y ahora dice ‘mirá que bien nado’”
El economista cuestionó el relato oficial sobre la fortaleza del programa económico y sostuvo que el Gobierno superó la turbulencia cambiaria gracias al financiamiento externo. "Con equilibrio fiscal y bases más sólidas, igual tuvieron una corrida muy importante", dijo.
En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Hernán Lacunza rechazó las críticas de Javier Milei por el reperfilamiento de la deuda de 2019 y aprovechó para trazar un paralelismo con la crisis cambiaria que enfrentó el actual Gobierno en 2025. "Con equilibrio fiscal y bases más sólidas igual tuvieron una corrida muy importante", sostuvo. Y agregó: "Parece el náufrago que rescata el guardavidas y, cuando ya se siente seguro, saca músculo diciendo 'mirá qué bien que nado'". Según el exministro, ese "guardavidas" fueron primero el Fondo Monetario Internacional y luego el Tesoro de Estados Unidos.
Hernán Lacunza es un reconocido economista con una amplia trayectoria tanto en la gestión pública como en la consultoría privada. Fue ministro de Hacienda de la Nación en 2019, durante la gestión de Mauricio Macri. Se desempeñó como ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires entre 2015 y 2019, durante el mandato de María Eugenia Vidal. Además, fue gerente general del Banco Ciudad entre 2012 y 2013 y fue gerente del Banco Central de la República Argentina entre 2005 y 2010. Desde el año 2020 dirige la consultoría Empiria, firma de asesoramiento económico y financiero que analiza variables de macroeconomía y finanzas.
Oportuno, aunque injusto, hablar casualmente a partir de la crítica sobre lo hecho con el reperfilamiento. Me gustaría, de cualquier forma, compartir con nuestra audiencia algunas de las reflexiones que vos ya emitiste respecto de la conveniencia de haber hecho lo que vos hiciste y, no sé si agregar, por mi parte, de qué distinta hubiera sido la situación si hubieran tenido un Bessent y un Trump, o qué similar hubiera sido la situación el año pasado si el gobierno actual no lo hubiese tenido.
Mi respuesta fue más que nada porque, para salir de esta devaluación de la democracia, si querés ponerme grandilocuente, que es el debate público con chicanas y títulos en redes que poco profundizan y descontextualizan todo, si queremos repasar el pasado para no repetir errores, para no llegar a esas situaciones, hay que poner en contexto. La verdad es que muchas veces la política pública no se trata de hacer goles, sino también atajar penales. Y, esa es una situación que puede compararse con esa filosofía.
En concreto, había una situación de pérdida total de crédito, de confianza, tras las elecciones primarias, con un presidente entrante, o casi presidente entrante, que era Alberto Fernández, que decía que iba a pagar jubilaciones con maquinita, que iba a desarmar las Leliq, que no iba a reconocer las deudas y que iba a romper con el Fondo Monetario.
Entonces, todos los argentinos queríamos huir de los activos argentinos y, entre ellos, del peso. Y había unas reservas netas en el Banco Central que, por uno, las voy a redondear, eran unos 15.000 millones de dólares. Y, del otro lado, había aspirantes a esos 15.000 millones de dólares por 145.000 millones de dólares. O sea, diez veces más.
Y se distribuían entre tenedores de bonos, en pesos y en dólares; depositantes, gente que tenía pesos y dólares en los bancos, que ya había pasado en otra oportunidad; y el circulante que había en la calle. Entre todo eso juntaban 145.000 millones de dólares potenciales que iban a ir, al día siguiente, al Banco Central a reclamar por sus dólares depositados o por sus pesos, para cambiarlos por dólares. Entonces, en esa situación de estrés, obviamente hay que elegir el mal menor.
Todos formamos expectativas con el pasado o los antecedentes importantes. Había habido dos transiciones electorales muy traumáticas. Una había sido la de Alfonsín a Menem, en el año 89, donde había habido una situación con deudas de corto plazo que vencían en esos meses, y el Banco Central entonces decidió emitir para pagar. Terminó en una hiperinflación y una entrega anticipada del mando. O sea, una ruptura institucional. Elecciones anticipadas y entrega anticipada del mando, en una situación democrática todavía muy precaria.
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Y el segundo había sido en 2001, más traumático todavía, con cinco presidentes en una semana, cuando se decidió el corralito, que fue inhibir que los depositantes pudieran sacar sus dólares y pesos de los bancos. Y terminó con cinco presidentes y 39 muertos en todo el país. Entonces, eso importa. Cuando uno tiene recursos escasos ante tantos fines alternativos, bueno, tiene que racionarlos. Entonces uno elige.
Es como un paciente que entra a la sala de guardia. Bueno, primero hay que salvarle la vida, se está desangrando, entonces hay que aplicar un torniquete. Entonces, eso es el cepo. Porque la alternativa al cepo es un corralito, porque no alcanzan los dólares para todos. Entonces, esa es una situación.
Pero como no hay dos activos, que son pesos o dólares, sino que hay pesos, dólares o bienes, suponete que uno inhibe que se puedan pasar a dólares con el cepo. Pero igual, si nadie quiere pesos, hace una corrida y va a comprar bienes a cualquier precio: hiperinflación. Y eso pasó en el 89. Entonces, el peso nos quema en las manos. Y, eso se evita con una postergación de los vencimientos.
¿Qué sentido tiene para ponerlo en términos simples? Es como una convocatoria de acreedores previo a una quiebra. Dame una ventana para ver las creencias que tengo y que el nuevo gobierno, bajo el entendimiento de que va a tener el poder político y el horizonte temporal de cuatro años, pueda poner un programa arriba de la mesa a todos los acreedores, a todos los argentinos y a todos los no residentes para regularizar la situación. Como una ventana de cuatro meses. Esa fue la filosofía.
No digo que esto haya sido lo mejor. Eso lo tienen que juzgar ustedes, el público. Lo que no quiero es que todo quede en un título. Porque eso inhibe el debate. Eso no es la democracia. Eso me hace acordar a las intervenciones públicas del ahora caído en desgracia Manuel Adorni, que culminaba sus tuits diciendo "fin". O sea, no me importa lo que vos tenés para decir. Yo digo mi tesis, equivocada o acertada, fin. Lo demás no importa. Bueno, salgamos de ahí. Entonces, por eso me atrevía a hacer esa respuesta pública.
Y me parece que también valdría la comparación con las elecciones que vos mencionás. Usted pasó el estrés de una corrida preelectoral. ¿Cómo hubiera sido la situación el año pasado si no hubiese aparecido Bessent y Trump diciendo que estaba disponible toda la cantidad de ayuda que fuese necesaria, inclusive en una elección que no era presidencial siquiera?
Uno puede remontarse siete años, como hizo el Presidente, o puede remontarse menos de un año, que fue septiembre del año pasado, que es lo que me estás recordando ahora. Elecciones de medio término, o sea, menos traumáticas que las de fin de mandato. Porque en una elección de medio término uno puede ganar o perder.
Hago una autocrítica también a aquella situación. Uno no hace programas económicos y financieros robustos para que funcionen sí y solo si gana la elección. No, eso no es democrático. Puede ganar el otro también. Y el partido tiene que seguir. Entonces, había una fragilidad previa.
Pero el año pasado lo mismo: había una elección de medio término. Y con una ventaja. Si el Gobierno perdía, no iba a ser gratuito en términos de credibilidad y confianza, pero seguían al mando los mismos pilotos. No iba a cambiar el ministro de Economía, el presidente del Banco Central ni las políticas. Y aun con equilibrio fiscal, y con unas bases más sólidas que las que heredaron, tuvieron una corrida muy importante que no les resistió nada más que el sistema.
A veces ahora, cuando escucho: "No, bueno, el sistema fue robusto a la corrida...". No. Es como, a veces pienso, el náufrago que lo rescata el guardavidas y, cuando ya se siente seguro, saca músculo diciendo: "Mirá qué bien que nado". No. Se salvó porque apareció el guardavidas, que fue el Tesoro de Estados Unidos a último momento. Y seis meses antes había sido el Fondo Monetario Internacional con un desembolso de 14.000 millones de dólares, que tampoco fue suficiente. Y al final tuvo que venir Bessent, en representación de Estados Unidos, con 3.000 millones de dólares adicionales.
Obviamente que si tenés esa posibilidad de crédito, que en 2019, no había ninguna posibilidad... De hecho, el Fondo Monetario tenía que hacer un desembolso y no lo hizo. ¿Por qué? Porque cambiaba el piloto. El Fondo Monetario me dijo a mí textualmente: "Si hubieran ganado podríamos discutirlo, pero ahora tengo que escuchar al que entra".
Fueron a escuchar al que entraba. Tuvimos un impasse ahí en la conversación. Se reunieron con las autoridades entrantes y me llamó por teléfono y me dijo: "No hay ninguna chance. Lo que acabo de escuchar es impensable". Que eran los planes del nuevo gobierno. Eso también forma parte del contexto donde se toman decisiones.
Dijo Milei exactamente: "Macri estafó a los argentinos". ¿Puede ser que se haya utilizado eso fundamentalmente para anticipar y dirimir el conflicto hacia 2027, en el cual, en el fondo, Milei, más allá de los esfuerzos que pueden hacer distintos funcionarios que antes eran del PRO, le molesta más Macri que Cristina Kirchner?
Sí. No sé si le molesta más Macri que Cristina Kirchner. Lo que sí es indudablemente un mensaje. ¿Por qué se invoca algo que pasó hace siete años? Para aprender, me parece que no. Más bien para ir seteando ya la campaña preelectoral o el ambiente preelectoral para 2027.
Uno puede decir: "Hay un contrato superior". ¿Qué es lo que respalda? No se pagaron los bonos. Se postergó el pago de los bonos, en pesos y en dólares. Porque se habla de los pesos, pero no había recursos ni en pesos ni en dólares. Entonces, ¿cuál era la alternativa? No había crédito, Bessent no estaba. ¿Y cuál era? Darle a la maquinita. Invadir el Banco Central, manotear toda la máquina de imprimir y darle a la maquinita.
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En 1989 terminó en hiperinflación. O podía terminar. Era emitir el 30% de la base monetaria. No me quiero poner complicado, pero es el 30% de lo que está circulando en la calle. Con la gente huyendo del peso, uno le iba a tirar más pesos. Eso iba a devaluar todavía más el valor del peso, porque iba a haber una sobreabundancia de pesos. Todo lo que sobreabunda pierde valor. Entonces uno decía: "¿Qué había que hacer?". ¿Echar al presidente del Banco Central? ¿Cambiar todo el directorio? En ese contexto...
...Pero a veces queda absolutamente claro lo que sucedió. Lo importante es la interpretación que se le da. Entonces, al colocarlo como una estafa a los argentinos, obviamente anticipa no solamente el calendario de 2027, sino cuál puede ser el derrotero de ese 2027, en el cual parece haber poca intención de un acuerdo con el PRO, al decir que el presidente Macri estafó a los argentinos. Porque no hay declaración más fuerte que decir que el otro estafó.
E independientemente de eso, conjeturo y te pregunto si te parece plausible: ¿a quién le puede interesar? ¿A quién se estafó, siguiendo su planteo de calificación? Obviamente a los tenedores de deuda, que no son la mayoría del público, sino el sector más rico de la sociedad.
Entonces, ¿puedo inferir, si te parece verosímil, que hay cierta envidia de la confianza que genera Macri en el círculo rojo, que no alcanza a generarla el propio Milei? ¿Puedo inferir que hay cierta envidia de la confianza que genera Macri en el círculo rojo, que tuvo Macri en su momento, y que lo que en realidad está criticando, le está diciendo al círculo rojo, es: "Miren, yo no defaulteo; él defaultea"? ¿Y que el mensaje allí es para el círculo rojo o el sector más alto de la sociedad?
Sí. Como vos decís, el reperfilamiento deliberadamente excluyó a las familias, o sea, a las personas humanas, como define el Código Civil. Los excluyó y quedaron solamente las personas jurídicas. Lo que no quiero decir es que haya sido gratuito, pero al 85% de los tenedores de esos bonos los excluyó. Se les pagó en tiempo y forma, porque si no eso era parecido a un corralito. ¿Pero por qué señalo esta contradicción? Porque si uno dice: "Estafó a los argentinos". ¿Estafar a los argentinos era reperfilar o habría sido emitir el 30% de la base monetaria?
Porque hay un contrato superior, que es constitucional. Lo dijo hace poco el presidente de la Corte Suprema. No se puede emitir sin respaldo. Está, creo que es el artículo 75, no me acuerdo bien, de la Constitución: preservar el valor de la moneda. Entonces, eso es estafar. Eso es un default en pesos también.
Para tratar de elevar un poco la calidad del debate y no subestimar a la población. Porque con un eslogan, sí, en Twitter eso funciona bien, pero eso es un submundo. Ahora tratemos, si vamos a discutir el 2027 con menos pobreza y menos inflación, enhorabuena. Entonces construyamos sobre eso. También elevemos la calidad del debate. No confundamos todo, porque si no subestimamos a la sociedad.
Pero, concretamente, vos, con el reperfilamiento de la deuda, o sin eufemismos, el default de la deuda en pesos a las personas jurídicas, lo que hiciste es castigar al sector más pudiente de la sociedad. Mientras que si hubieses pagado emitiendo, castigabas al sector menos pudiente de la sociedad.
Eso sí. Porque la inflación la sufren los pobres más que los que tienen ingresos altos. Y había que elegir quién sufría menos y quién sufría más. Es así.
RM/ff
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