ESCENARIO GLOBAL

“Irán es el mayor error militar de Estados Unidos, superior a Afganistán y Vietnam”

El politólogo y especialista en relaciones internacionales, Fabián Calle, analizó las tensiones geopolíticas que atraviesan a Estados Unidos, Rusia, China e Irán, y sus efectos sobre el equilibrio global de poder.

Iran Missiles Foto:

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán abrió un nuevo debate sobre las consecuencias estratégicas de la política exterior de Washington, su capacidad de liderazgo global y el impacto que esta crisis puede tener sobre escenarios como Ucrania, China y Rusia. A juicio del politólogo y analista internacional Fabián Calle, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la decisión de involucrarse en este frente representa un punto de inflexión de alcance mundial: “Irán es el mayor error militar de Estados Unidos, superior a Afganistán y Vietnam”.

El politólogo, especialista en relaciones internacionales, defensa y geopolítica, Fabián Calle, es licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA), posee maestrías en Relaciones Internacionales por FLACSO y la Universidad de Bolonia, además de especializaciones en defensa y antiterrorismo realizadas en Estados Unidos y Alemania. Se desempeñó como analista del Estado Mayor General de la Armada, asesor del Ministerio de Defensa argentino durante cinco gestiones de gobierno, investigador del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI) y docente en universidades como la UCA, UCEMA, Austral, UBA y la Universidad de Bolonia. También se desempeñó como director académico del ISEN, el instituto de formación de diplomáticos de la Cancillería argentina.

Usted había dicho que Trump tiene una lógica transaccional, no ideológica. Se podría decir que hay buenos y malos negocios, y que quien lleva adelante los negocios sabe que a veces pierde y a veces gana, y que en el promedio puede estar la suma de la rentabilidad. En la política la vida es distinta, porque cuando uno pierde, las posibilidades de compensarlo con otras ganancias no son las mismas. Esto no es fungible como el dinero. No se puede cambiar la pérdida de un negocio con la ganancia de otro. ¿Está saliendo derrotado en esta lógica transaccional en Irán?

Creo que es el gran error. Creo que es el error que cometió en sus dos presidencias, o presidencia y media que lleva, rompiendo algo que le había prometido a su electorado: no meterse otra vez en el pantano del Medio Oriente. Eso era parte de la agenda MAGA: concentrarse en China, concentrarse en la recuperación de la economía y la infraestructura americana, en la clase media americana. Toda esa agenda que lo llevó dos veces al poder.

En la primera gestión, la verdad es que fue bastante racional en el vínculo entre su discurso y la acción exterior. Hizo un uso muy limitado de la violencia, en casos puntuales: Siria, matar al jefe de la Fuerza Quds iraní. Pero en esta, a partir de esta desafortunada reunión del 11 de febrero junto a Netanyahu y la plana mayor de la administración Trump, que le recomendó no hacer esta operación, y de la decisión de lanzarse el 28, además poniendo una vara muy alta, al hablar de cambio de régimen en Irán como condición de éxito.

Cuando uno desatiende al Pentágono, desatiende a la CIA, desatiende al Consejo de Seguridad Nacional, desatiende a su secretario de Estado, desatiende lo que dice el vicepresidente, está haciendo una apuesta muy grande. Uno tiene que tener un nivel de visión del futuro que supere las muy detalladas planificaciones que desde hace muchos años hacen las agencias americanas sobre un eventual conflicto en el Golfo.

Y la pregunta clave, que él no hizo o que hizo y no aceptó la respuesta, es la misma que se hacían todos los presidentes americanos desde 1979: ¿podemos controlar rápidamente el estrecho de Ormuz y evitar un impacto en la economía internacional? ¿Podemos controlarlo en dos o tres semanas? La respuesta es no. Mejor no hacerlo.

Acá llevamos ya meses y meses, y el estrecho de Ormuz sigue siendo un serio problema, con gran impacto en petróleo, gas, fertilizantes y aluminio. Y si esto se reinicia, la segunda parte va a ser mucho más devastadora y violenta de ambos lados que la primera.

También dijiste que esta guerra cambia las reglas del poder internacional. ¿Qué deja de diferente para siempre este conflicto?

Por cómo viene desarrollándose hasta ahora, creo que es el peor error en muchos años de una administración americana. Habría que remontarse. Afganistán fue un gran error. Era una operación que el Pentágono propuso para seis meses y la clase política americana la transformó en una operación de veinte años.

Hay un viejo dicho: a los americanos no les gusta ir a la guerra, pero menos les gusta perderla. Y eso hace que los presidentes que prometen un repliegue, como le pasó a Lyndon Johnson con Vietnam, o a Obama, que había prometido retirarse de Irak y Afganistán y no lo hizo, tengan dificultades para retirarse. Y cuando lo hacen, muchas veces lo hacen mal, como hizo Biden, cuyo retiro de Afganistán fue un papelón. Una versión tragicómica, porque hubo muertos.

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Creo que este es el peor error, mucho más grave que Vietnam. Vietnam era una guerra innecesaria, una guerra que no tenía ningún sentido geopolítico. Afganistán no es un factor clave en la economía mundial. Irak, mucho menos que Irán. No recuerdo una guerra de tanto impacto a nivel global, y que todavía puede tener mucho más impacto, donde Estados Unidos se haya metido de esta manera.

Si lo interpreto bien, cuando decís que cambia las reglas del poder internacional, ¿te referís a que debilita geopolíticamente a Estados Unidos en el equilibrio de poder con China?

China claramente, más allá de que termina pagando un petróleo bastante más caro, hace tiempo que se viene preparando para una crisis en Medio Oriente. Ha acumulado cien millones de barriles de reserva. Para que tengas una idea, Estados Unidos tenía 400 millones de barriles de reserva estratégica y hoy le quedan 200. China tiene más de siete veces más. Además, tiene muy desarrolladas la energía solar y la energía eólica. China es el gran productor de todo eso. Compra gas y petróleo de Rusia por vía terrestre. Esa es una gran ventaja.

Por lo tanto, China es un gran beneficiario geopolítico. Estados Unidos queda como agresivo e imprevisible. Y además transmite un mensaje complicado para una potencia hegemónica.

La hegemonía es el control de los mares. El que controla los mares es el hegemón. Lo fue Gran Bretaña, antes España y Portugal, y después Estados Unidos. Y el control de los mares se ejerce a través de estrechos estratégicos. Lo que está pasando en los últimos meses es que uno de esos estrechos clave no puede ser liberado.

Entonces es un mensaje muy complejo. Esto no implica que Estados Unidos esté perdiendo la puja bipolar con China, una disputa que nos va a acompañar durante décadas y que tiene un final abierto. Pero sin duda todo lo que distraiga a Estados Unidos de Asia, todo lo que lo meta en pantanos militares y geopolíticos —como Irak, Afganistán y mucho más Irán— es beneficioso para China.

Además, China aprende. Y Estados Unidos, que ha desarrollado una industria de defensa carísima y de escasa producción, ha quemado niveles siderales de su arsenal. Eso perjudica a Ucrania, beneficia el balance de poder en Asia y favorece a Rusia con el aumento del petróleo y del gas. Ha sido una jugada muy desafortunada.

¿Y en el caso de Ucrania qué repercusiones tiene esto? ¿Puede acelerar eventualmente un final del conflicto?

Le quita incentivos a la negociación a Rusia. Estados Unidos ha levantado sanciones sobre el petróleo y el gas ruso para que fluya el mercado y compense eventuales faltantes del petróleo de Medio Oriente. Eso beneficia mucho las cajas del régimen ruso.

También le resta una gran cantidad de armamento occidental que podría haber ido destinado a Ucrania. Ese armamento ya fue consumido en la guerra de los doce días del año pasado en Israel y ahora mucho más en este conflicto. Son armas escasas y caras.

Especialmente los misiles Patriot, que se han reducido sustancialmente. Estados Unidos ha utilizado una parte enorme de su arsenal de misiles antibalísticos.

Rusia tiene más recursos, Ucrania tiene dificultades para conseguir armas. Estamos en verano y las guerras no se detienen en verano. Rusia va a tratar de aprovechar esta situación y también cierto clima que existe en Europa.

Hay que tener cuidado con Rusia. Algunos europeos y algunos americanos parecen haberse olvidado de que vivimos en una era nuclear. Existe la idea de que se puede hacer cualquier cosa con Rusia: volarle objetivos estratégicos, atacar instalaciones sensibles. Hay que poner las barbas en remojo.

Eso no implica dejar de apoyar a Ucrania. Pero Rusia es el país con más cabezas nucleares del mundo. Y si se siente humillada o frente a una derrota estratégica, la situación puede complicarse mucho.

¿Es probable, por ejemplo, que toda esta ecuación que vos estás describiendo lleve a Ucrania a aceptar una paz con pérdida de territorio que no hubiera aceptado en otro contexto, fortaleciendo a Rusia y con el agregado de que, cuando llegue el invierno, la situación también se complique para Ucrania?

Yo creo que van a pasar varios meses. Va a haber que dejar pasar la primavera y el verano, ver cómo queda todo en el escenario.

Rusia tiene una demografía mucho más amplia que Ucrania. Ucrania era un país de más de 50 millones de habitantes; ahora está en 25 o 26 millones. Ha logrado muchos avances con el uso de los drones. Se han transformado en referencias mundiales y eso compensa la falta de hombres y de masa.

Pero la ecuación indica que nada hace pensar que Ucrania pueda recuperar lo que perdió en los próximos seis meses y probablemente pierda algo más. Es un país que vive del financiamiento europeo y americano, básicamente europeo. No puede pagar los sueldos. Europa lo mantiene. Sus generadoras eléctricas son repuestas por Occidente cuando están destruidas.

Creo que la ecuación de Ucrania es difícil de digerir, porque es difícil de digerir la pérdida de territorio.

La pregunta que tienen que hacerse Zelenski y su Estado Mayor es si en seis meses van a estar mejor. Si la respuesta es no, creo que tendría que haber incentivos para una negociación.

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Rusia ya dijo lo que quiere: terminar de controlar las cuatro regiones del Donbás. Tiene casi el 70% de esas regiones. Habría que hacer una concesión territorial.

Pero no da la sensación, por ahora, de que vaya a ocurrir, porque además hay un microclima, especialmente europeo y de sectores del Partido Demócrata de Estados Unidos, que sostiene que Ucrania está dando vuelta la guerra, que tiene contra las cuerdas a Rusia, y todo un clima de exitismo que hace difícil que sea así.

Y hay un Estados Unidos que, con el tema Irán y lo que propone después de Irán, que es el tema Cuba. Trump dijo que saca las manos del tema y que, cuando Rusia y Ucrania se lo pidan, volverán a la negociación. Estados Unidos se aleja de este tema, en el cual intentó intervenir.

MV