La cordillera sanjuanina será el hogar de miles de trabajadores que vivirán en la ciudad que importará el proyecto Vicuña desde China. La obra, que funcionará como el campamento base del megaproyecto minero de Lundin Mining y BHP, consiste en la fabricación de módulos blancos que funcionarán como casas, oficinas, servicios varios y hasta restaurantes. Todo, hecho en el gigante asiático y traído listo para emplazarse en la montaña argentina.
La iniciativa adjudicada contempla la instalación inicial de 2.500 camas en el complejo habitacional Batidero. Sin embargo, la dinámica laboral de la industria extractiva multiplicará su densidad poblacional. Con los habituales esquemas de trabajo rotativos —que intercalan 14 días de actividad por 14 de descanso, o formatos de 21 por 7—, transitarán y vivirán en esa ciudad fabricada en el gigante asiático y traída entera a través del océano, entre 3.500 y 5.000 personas. Las proyecciones técnicas de la empresa estiman que, cuando el yacimiento alcance su fase de maduración, la demanda laboral trepará hasta los 12.000 trabajadores, lo que requerirá escalar el complejo hasta unas 6.000 plazas.
El modelo exprés: casas contenedor
La firma asiática Beijing Chengdong, parte del consorcio ganador y que tendrá a su cargo la fabricación, exhibe en su catálogo web el modelo que desembarcará en San Juan. Sus especificaciones detallan "casas contenedor" móviles, de diseño modular y prefabricadas en origen. Utilizan armazones de acero especial que pueden ensamblarse con bulones en distintas combinaciones horizontales y apilarse hasta tres pisos, lo que garantiza una instalación exprés en el terreno.
El antecedente regional más cercano de la compañía fue un campamento minero en México durante 2025, con 10.000 metros cuadrados de alojamiento, oficinas y restaurantes. Para ese complejo, la firma utilizó módulos reforzados con tensores y cables de anclaje para resistir vientos extremos. La propuesta se vende al mercado internacional como una solución integral que ingresa al predio con el mobiliario, los electrodomésticos y las terminaciones interiores ya instaladas.

La guerra de costos
El costo de construir ese tipo de módulos en China ronda los USD 500 por metro cuadrado y se le suma un aproximado de USD 200 de flete internacional. En cambio, fabricar las casas para el campamento permanente en Argentina tiene un costo de USD 1300. Casi el doble que los USD 700 que suma construcción y logística, números que dimensionan la dificultad de competir con el país de Xi Xinping y el agregado del “costo argentino” que cuestiona el empresariado local, en el que se suman altos impuestos.
La decisión del gigante del cobre de adjudicarle la construcción a un consorcio liderado por PowerChina, junto a Beijing Chendong y la firma santafesina RAFA S.A., disparó los costos ocultos para la matriz laboral argentina. En la construcción modular, el 80% de la obra transcurre dentro de la fábrica. Si este campamento se construyera en el país, traccionaría al menos 500 empleos directos, calcularon fuentes de la industria en diálogo con PERFIL. Al importarlo desde China, la cifra se desploma a apenas 50 puestos locales, relegados exclusivamente a tareas logísticas y de montaje en el terreno sanjuanino.
La mayor inversión minera de la Argentina importará una ciudad entera desde China
La brecha y los beneficios del RIGI
La oferta del consorcio asiático fue de USD 52 millones, desplazando a la firma nacional Modular Homes, que había cotizado el trabajo en USD 70 millones. Esta brecha de USD 18 millones representa apenas el 0,01% de la inversión total de USD 18.000 millones proyectada por Vicuña, aunque la proporción resultó insuficiente para ganarle a la oferta de PowerChina que se beneficiará de las exenciones aduaneras del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como proveedor de Vicuña.
La iniciativa minera, categorizada como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP), promete exportar 400.000 toneladas de cobre anuales durante 25 años y cambiar el perfil exportador de la Argentina. Sin embargo, el eslabón primario de esa nueva matriz —proveer los materiales, la tecnología y el trabajo humano para albergar a los operarios— quedará en manos de Beijing.
AM