ECONOMIA
ENTREVISTA EXCLUSIVA

Gustavo Weiss: " El objetivo del Gobierno es bajar la inflación a cambio de actividad económica, y es una preocupación”

El titular de la Cámara Argentina de la Construcción respaldó la dirección del Gobierno y su vinculación con el mundo occidental para evitar el "péndulo constante" en la política nacional. Sin embargo, advirtió que la inversión privada en infraestructura es insuficiente por sí sola y planteó dudas sobre cómo lograr que el éxito de los sectores dinámicos derrame hacia el resto de la economía.

Gustavo Weiss Presidente de CAMARCO 04062026
Gustavo Weiss Presidente de CAMARCO. | Pablo Cuarterolo

El presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Gustavo Weiss, analizó el programa económico del Gobierno con una mirada dual: expresó un fuerte respaldo al rumbo macroeconómico y al alineamiento geopolítico, pero encendió alertas sobre la velocidad del ajuste y su impacto directo en el nivel de actividad. Pidió a la sociedad sostener el esquema de país "normal" y la pertenencia al mundo occidental para terminar con la histórica oscilación de las políticas de Estado en la Argentina.

En una entrevista exclusiva con PERFIL y a horas de la Convención Anual de Camarco, el dirigente empresario abordó la paralización del sector y relativizó la posibilidad de que el mercado suplante al Estado en el desarrollo de la infraestructura del país, al afirmar que allí "la inversión privada es muy minoritaria". Frente a la recuperación asimétrica que muestran distintos rubros, Weiss expuso uno de los principales dilemas del escenario actual y planteó el interrogante sobre cómo hacer para que los sectores a los que les va mejor derramen sobre el resto de la economía.

PERFIL: ¿Cómo pensar esta nueva Convención Anual de la Cámara y los desafíos en un contexto donde la construcción no arranca y la situación de crisis de las empresas es importante?

Gustavo Weiss: Este año cumplimos 90 años, un hito importante en la trayectoria de la Cámara. La Convención se denomina "Tendiendo puentes". Plantearemos a las fuerzas vivas del país y a los interesados en la industria nuevas ideas. Plantearemos de dónde partimos, hacia dónde queremos ir, qué necesidades de inversión en infraestructura y vivienda existen, y cuáles son las propuestas para alcanzarlas. Simultáneamente, la Convención incluirá paneles de actualidad, como inteligencia artificial y diálogo interreligioso. El economista (Ricardo) Arriazu expondrá sobre la situación del país, y un panel de gobernadores dará su visión nacional y provincial. La historiadora Camila Perochena explicará cómo se desarrolló Argentina a partir de la inversión en infraestructura y vivienda. El cierre será un panel con Mauricio Macri e Iván Duque sobre geopolítica mundial y regional. Afrontamos la convención con mucha expectativa.

P: Traen la historia para hablar de la importancia de la infraestructura, justamente una infraestructura que se deterioró y donde no se construyó nada nuevo. ¿Tienen expectativa de que ese mensaje le llegue al Gobierno, dado que no hay presencia de funcionarios en esta Convención?

GW: La idea es que el mensaje le llegue a la sociedad en su conjunto, no solamente al Gobierno, para que todos entiendan que se necesita inversión en infraestructura. En cuanto a la vivienda y la actividad privada, difundiremos ideas para desarrollar fondeo para créditos hipotecarios, utilizando parte del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) y del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para conseguir fondeo a largo plazo que permita a los bancos descontar hipotecas. La intención es que esto llegue a la sociedad, al Gobierno y a las fuerzas políticas con representación en el Congreso.

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P: ¿Están hablando con los gobernadores?

GW: Sí, hablamos en ese contexto con gobernadores, y mantuvimos charlas con diputados, senadores y distintos actores de la política argentina.

P: Mencionaste posibles fuentes de financiamiento para proyectos de infraestructura privada y pública. ¿Qué fuentes le quedan hoy a la obra pública o a la construcción, siendo que el ajuste cayó fuerte sobre el sector?

GW: La inversión en infraestructura en el mundo es mayoritariamente pública en sus tres niveles: nacional, provincial y municipal. La participación privada es muy minoritaria porque no hay negocio para la mayoría de la inversión, especialmente en un país como Argentina que todavía no reúne condiciones como seguridad jurídica, financiamiento a largo plazo y tarifas altas en dólares. En la Cámara decimos: tanta inversión privada como sea posible y tanta inversión pública como sea necesaria. El Gobierno concesionará 9.000 kilómetros de rutas con volumen de tránsito que permite la reparación y el mantenimiento mediante peajes. El resto de la infraestructura se financiará por el sector público. El sector público cuenta con fondos del Tesoro, hoy muy restringidos por el ajuste macroeconómico, y fondos específicos como el impuesto a los combustibles que debe aplicarse a obras viales e hídricas y hoy no se aplica. También existen créditos del BID y del Banco Mundial a largo plazo y baja tasa. Propondremos usar todos los esquemas posibles sin vulnerar el ajuste fiscal para revertir décadas de baja inversión.

P: ¿Cómo están las empresas, teniendo en cuenta la gran deuda que mantiene el Estado por obras que se hicieron, no se pagaron o quedaron paralizadas?

GW: Hay empresas en muy malas condiciones económico-financieras, sobre todo aquellas con una fuerte impronta de obra pública nacional que quedaron con sus contratos parados y con mucha deuda. Otras estaban más diversificadas, trabajaron en obras privadas, y se defienden mejor pese a la baja en el volumen de ejecución y la deuda. La Cámara tiene 1.400 socios en todo el país. Las empresas de provincias que mantuvieron inversión en infraestructura, como Santa Fe, Córdoba, Mendoza, San Juan o Neuquén, se encuentran en mejor estado. En la provincia de Buenos Aires la obra pública paró por falta de fondos, pero mantuvo un volumen de ejecución importante hasta hace poco.

Gustavo Weiss Presidente de CAMARCO 04062026
Weiss recibió a PERFIL en su despacho presidencial de la Cámara de la Construcción

P: ¿Encuentran de parte del Gobierno posibilidades de que reconozca la deuda? ¿Tienen un volumen estimado de lo que el Estado les debe a las empresas?

GW: No tenemos información del monto total de la deuda. La deuda tiene distintos componentes: deuda facturada, deuda por redeterminaciones en trámite no facturadas, y deuda por reclamos de mayor permanencia en obras que el Gobierno paró y las empresas mantuvieron con seguridad y seguros. El Gobierno avisó hace más de un año que emitirá un bono para pagar esa deuda, pero a la fecha no se instrumentó.

P: ¿Sirve un bono como solución?

GW: Depende del bono, sirve para la deuda vieja. Las empresas necesitan futuro y trabajo para ser viables, pero también necesitan que les paguen la deuda. Si el bono se vende en el mercado cerca de la par, será bienvenido; si se vende muy por debajo de la par, será un bono malo.

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P: ¿Cómo repercutió esta situación en términos de empleo? ¿Se cumplieron las proyecciones de pérdida de empleo?

GW: Perdimos 120.000 puestos de trabajo entre mediados de 2023, durante la gestión anterior, y mediados de 2024, en esta gestión. A partir de allí, el empleo se estabilizó. Se recuperó una mínima parte, con un crecimiento del 1% o 2%. El nivel de actividad general de la industria también se estabilizó, pero en un nivel de ejecución 25% por debajo del registrado a mediados de 2023.

P: Ustedes siempre destacaron la importancia del orden macroeconómico, pero los recortes pegaron primero en la construcción. ¿Cómo analizan la situación económica del Gobierno y qué esperan a futuro?

GW: Observo lo mismo que la mayoría de los analistas. Argentina avanza a dos velocidades. Hay tres sectores muy dinámicos que traccionan fuerte: el petróleo y gas, el campo, y la minería, que está incipiente, pero en camino a un gran desarrollo. El resto del país está más diversificado y su economía se ralentizó. Allí se encuentra nuestra industria, con niveles de actividad muy bajos, al igual que el comercio, que sufre la caída de ventas. Es un gran interrogante cómo hacer para que los sectores a los que les va mejor derramen sobre el resto. Entiendo el problema, pero no tengo clara la solución.

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P: ¿Cómo se instrumenta el diálogo con el Gobierno en este contexto? Hay sectores más retraídos y uno estimaría que el Gobierno tendría que imaginar propuestas. ¿Cómo impacta esto en el cotidiano de la gente de cara a un año electoral?

GW: El Gobierno, a través del presidente (Javier Milei) y el ministro de Economía (Luis Caputo), avisó que ellos arreglan la macroeconomía y nosotros nos encargamos de la microeconomía. Yo creo que no alcanza y que se necesitarán políticas más activas en ciertos sectores de la microeconomía. Esto debe hacerse sin vulnerar el equilibrio fiscal; nadie pide volver a la emisión monetaria ni al "plan platita" de 2023. Dentro de un manejo ordenado de la macroeconomía, se debe buscar la forma de dinamizar el sector. Por ejemplo, se podría mitigar la competencia de productos importados frente a la industria local. La industria local estuvo muy protegida durante años y hacerla competir de un día para otro con productos chinos es muy difícil, incluso para países competitivos. Propongo un proceso gradual de apertura, dando cinco años para que las empresas inviertan en tecnología y compitan, bajando la protección del 50% al 40%, 30% y así sucesivamente.

P: ¿Ves el impacto social que genera este esquema y te preocupa que vuelva la lógica pendular en la Argentina?

GW: Sí, me preocupa. Si me dieran a elegir, preferiría que la inflación baje a un dígito en cuatro o cinco años, como ocurrió en la mayoría de los procesos de estabilización del mundo, y que a cambio la actividad económica se mantenga un poco mejor, en lugar de bajar a un dígito el año que viene a costa de un gran ajuste y recesión. El objetivo del Gobierno es bajar la inflación a cambio de actividad económica, y es una preocupación.

P: ¿Se mantiene la ilusión de que aparezca una alternativa política que respete la estabilidad macro y el orden fiscal, pero contemple más la realidad social?

GW: Es un tema de ocupación del que se habla mucho. El problema de la democracia es que se vota cada cuatro años y los gobiernos necesitan revalidar su voto siendo atractivos para la gente. Se necesita que la gente vote a un gobierno que siga el mismo lineamiento general para evitar el péndulo constante.

Gustavo Weiss Presidente de CAMARCO 04062026
Weiss organiza la Convención Anual, en el marco del 90 aniversario de la entidad

P: ¿Le ves pragmatismo al Gobierno para encarar un año electoral pensando en lo que preocupa a la sociedad?

GW: Veo al Gobierno convencido de que debe seguir con el ajuste, el superávit fiscal y la baja de la inflación, para que el país empiece a crecer y lleguen inversiones. Es probable que eso ocurra, pero el tema es el tiempo que demandará. Ellos sostienen que, en la medida en que la inflación converja rápidamente a un dígito, el país será más creíble. Creo que eso es verdad, pero el tema es qué pasará con la gente y los salarios en el medio.

P: ¿Qué le dirías al Gobierno y qué le dirías a la sociedad desde la mirada de la Cámara de la Construcción?

GW: Al Gobierno le diría que solucione la deuda con las empresas constructoras para arreglar el pasado y cumplir con los compromisos del Estado. Para el futuro, pediría que liberen los fondos específicos de la recaudación de combustibles y que retomen los créditos del Banco Mundial y del BID, que serán el único fondeo posible para infraestructura mientras no haya disponibilidad de fondos del Tesoro. En cuanto a vivienda, propondría utilizar las acciones del FGS y reconducir el Fondo de Asistencia Laboral para crear fondos de descuento de hipotecas. Esto dinamizaría la construcción y daría acceso a la vivienda propia a mucha gente de clase media, pagando una cuota similar a un alquiler.

A la sociedad le diría que el camino es el ordenamiento macroeconómico y ser un país normal en el contexto internacional. Más allá del partido que se vote, debemos elegir a un candidato que mantenga el lineamiento general de la macroeconomía y la vinculación con el mundo occidental. El Gobierno acertó en alinearse geopolíticamente con Estados Unidos y Europa, y no con Venezuela o Irán. La dirección debe ser esa, después se discutirán los detalles.