Israel se quedó sin interceptores de misiles iraníes: hoy 8 de cada 10 dan en el blanco
El analista Federico Bauckhage explicó que la pérdida de radares en bases estadounidenses y la escasez de misiles interceptores redujeron la capacidad de defensa israelí frente a ataques balísticos iraníes.
El sistema de defensa aérea de Israel, durante años presentado como uno de los más eficaces del mundo, empieza a mostrar límites en un escenario de guerra prolongada. “Hoy son ocho de cada diez” los misiles que logran impactar, advirtió el analista Federico Bauckhage, en línea con reportes que señalan que el país está “limitando el uso de sus interceptores más avanzados” ante el desgaste de los arsenales . En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), explicó que el conflicto con Irán parece haber entrado en una fase distinta: menos capacidad de neutralizar ataques y más presión sobre un sistema que ya no logra garantizar la misma cobertura que al inicio de la escalada.
Federico Bauckhage es politólogo especializado en seguridad internacional y relaciones exteriores. Es licenciado en Ciencias Políticas y profesor de Relaciones Internacionales por la Universidad Católica Argentina. Se desempeña como secretario editorial del Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales.
No sé si llegó a escuchar lo que decía Malamud, de que Trump ya perdió la guerra, simplemente la está estirando y alejándose progresivamente sin que se note, pero que la guerra ya terminó.
Diría que no terminó todavía. De hecho, creo que vamos a tener una nueva ronda de combates probablemente antes de que termine la semana. Pero en términos generales coincido con Malamud, que efectivamente Irán está ganando la guerra. Trump claramente está buscando una salida desde hace tiempo. La diferencia es que, a diferencia de otros conflictos donde uno puede declarar victoria unilateralmente y retirarse, como Afganistán o Irak o incluso Vietnam, en este caso tiene un rival que no le está permitiendo hacer eso. Entonces, esto lo pone en un dilema muy serio.
Que se la sigue.
El tema es que tienen con qué. Si otros países eran demasiado débiles, tenían demasiado poca influencia para infligir una derrota visible a Estados Unidos, en este caso las condiciones que Irán pide para poner fin a la guerra dejarían muy en claro que se trata de una derrota para Estados Unidos. Los americanos están pidiendo cosas que los iraníes no pueden aceptar, pero también los iraníes están pidiendo cosas que políticamente Estados Unidos no puede aceptar. Por eso no estamos cerca de una resolución, ciertamente no de una resolución diplomática.
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¿Ninguno de los dos se pueden poner de acuerdo?
Las posiciones de cada uno de los lados están tan fundamentalmente separadas que no hay prácticamente ningún punto de superposición. Entonces, no hay ni siquiera acerca de qué negociar. De hecho, lo que hubo la semana pasada no fueron negociaciones en Islamabad, fue un diálogo.
Es un proceso de distensión progresivo, con la excusa de hacer reuniones para llegar a un acuerdo que finalmente cada una de las partes sabe que no se llega a ningún lado.
Sí. ¿Por qué hubo un proceso de distensión ahora Creo, si soy sincero, es porque Estados Unidos necesitaba recargar. Cuando empezó la guerra se calculaba que Estados Unidos tenía suficientes medios militares en la región como para sostener cuatro, cinco, tal vez seis semanas de combates, de bombardeos intensos, en realidad. Y eso fue más o menos lo que vimos.
Y ahora tuvimos una pausa de casi 15 días, pero ante esa pausa Estados Unidos sigue mandando medios y municiones a la zona de Oriente Medio. Hay un tercer portaaviones con su grupo de batalla que está llegando; fue visto cerca en inmediaciones de Madagascar ayer, creo. Así que se calcula que entre tres y cinco días va a tardar en llegar al teatro de operaciones y estar en condiciones de sumarse a la campaña.
Por eso, la inercia del despliegue militar hace suponer que probablemente va a haber otra ronda de combates, tal vez no tan intensa como la que vimos recién. Igualmente no va a tener una derrota militar definitiva de Irán, porque como hemos visto, bombardear desde el aire y desde lejos mucho no hace. Y Estados Unidos se está quedando progresivamente sin las municiones de precisión necesarias para poder atacar a distancia.
La fuerza de Estados Unidos, tiene muchas bombas, pero las bombas de precisión o los misiles no son tantas y no son tan fáciles de reponer. Hay estudios incluso de think tanks americanos que dicen que lo que se ha gastado hasta ahora en la guerra, más allá de que haya plata o no haya plata para reponerlo, la capacidad de producción actual va a tardar entre tres y cinco años en reponer los stocks de lo que se gastó en un mes y medio. Y los stocks que les quedan, depende del misil que hablemos, tienen un 60%, un 50%, en algunos casos 30% del stock que les queda; no es tanto.
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Por eso están teniendo que traer stocks de misiles desde otras partes del mundo. Especialmente crítica es la situación de misiles interceptores que sirven para tratar de interceptar drones y misiles balísticos, que son la parte más fuerte del arsenal de Irán. Así que acá Estados Unidos está limitado, y por cierto esto aplica a Israel también: están muy limitados en lo que militarmente pueden hacer.
Estados Unidos podría tratar de empezar a bombardear Irán de la manera más tradicional, sobrevolando el territorio y lanzando bombas de menor alcance, más “tontas”, pero eso implica un trade-off. ¿Cuál es el trade-off? Que van a empezar a sufrir pérdidas de aviones a manos de la defensa aérea iraní, que si bien está degradada todavía existe, y ese es un riesgo que yo veo poco probable que Trump quiera correr.
Israel tiene los mismos problemas, y peores, porque por un lado, tanto esta guerra como el año pasado dejaron en evidencia la vulnerabilidad de Israel frente a los misiles, sobre todo misiles balísticos iraníes. O sea, tenemos el mismo problema de los interceptores, pero, a diferencia del año pasado; porque el año pasado, si recordamos, fue principalmente Israel quien inició la guerra y la mayor parte del contraataque iraní fue contra Israel. Esta vez fue distinto, porque la mayor parte del contraataque iraní se centró en las bases americanas de Estados Unidos en la región, que son más o menos 12, 15 bases, depende de qué países contemos.
Esas bases, en gran medida, están dañadas. No han perdido mucho su capacidad operacional, y es exagerado decir que están destruidas, pero han perdido mucha capacidad. Entre las capacidades que perdieron, perdieron alrededor de una docena de radares que eran cruciales para hacer la detección y seguimiento de los misiles balísticos de Irán hacia Israel. Y esto podemos notarlo: al principio de la guerra, en Israel impactaban, tal vez uno de cada 20 misiles iraníes en el blanco. Hoy son ocho de cada diez. Dicho por la prensa israelí, no por propaganda iraní.
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Israel también se está quedando sin misiles interceptores. Esto está evidenciado. Uno, cuando produce misiles, como cuando produce cualquier producto, primero usa los más viejos antes que usar los más nuevos. Y fue algo muy revelador ver hace unas semanas, por ejemplo, un interceptor, un misil israelí que no detonó, cayó y fue recuperado. Y en las fotos que se vieron, se vio que el número de serie era producción 2026. Están lanzando misiles producidos ahora, este año. Esto sugiere que los stocks de interceptores en Israel son muy bajos y que hay un montón de cosas que directamente no pueden interceptar.
Ahora, ¿por que no le enviaron ahora cuando estaba Netanyahu con Milei?
Ostensiblemente estamos en un período de cese al fuego. Es que el tema de atacar líderes políticos en realidad es algo que suele ser contraproducente. No es buena idea por varias razones, pero fijémonos: los ataques de Estados Unidos e Israel tratando de eliminar la dirigencia política y militar iraní, ¿a qué suele llevar eso? No suele llevar a un reemplazo de liderazgo más favorable hacia quien está realizando el bombardeo, más bien suele llevar a lo contrario.
Y segundo, no es demasiado necesario, porque Irán considera que la guerra está yendo relativamente bien para ellos y que el tiempo está de su lado. La gente, vamos a decir, el lado contrario del debate, se ilusiona mucho con la idea de que con el estrecho totalmente bloqueado, la falta de ingresos por el petróleo va a colapsar la economía iraní. Yo no soy economista, pero me suena a muchos argumentos que decían que la economía rusa iba a colapsar dentro de unos meses desde que arrancó la guerra.
Y hemos visto más bien lo contrario. Está bien, Rusia no es Irán, pero recordemos que en épocas pasadas Irán también se ha bancado crisis económicas muy severas provocadas tanto por sanciones como por guerras anteriores. Pensemos la guerra entre Irak e Irán en la década del 80. Podés generar daños económicos, pero no quiere decir que necesariamente esto vaya a colapsar el sistema político o que vaya a colapsar su voluntad política de seguir resistiendo.
RM/fl