“La fragilidad del ser humano nos lleva a buscar espacios de pertenencia como el fútbol”
El psicólogo deportivo Pablo Pécora analizó por qué el fútbol se convierte en un espacio de identidad colectiva y sostuvo que, frente a la vulnerabilidad, las personas buscan pertenecer a algo que las trascienda: "El único lugar dónde realmente pasamos a ser un nosotros es el fútbol".
"La realidad es que el ser humano es muy frágil en muchos aspectos", afirmó el psicólogo deportivo Pablo Pécora, al analizar el impacto emocional que genera el fútbol. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que, cuando la identidad personal no está consolidada, surge una mayor necesidad de pertenecer a un grupo y consideró que la Selección Argentina se transformó en "el único lugar donde realmente pasamos a ser un nosotros, un gran equipo nacional como país".
Pablo Pécora es licenciado en Psicología, especialista en Recursos Humanos y Psicología del Deporte. Es conferencista en temas de liderazgo, equipos de trabajo, de alto rendimiento y coaching. Trabajó con destacados deportistas como Gastón Gaudio, David Nalbandian, Agustín Calleri, Guillermo Coria, Andrés Romero y Luciana Aymar, entre otros atletas.
—Especialmente nos interesaría que nos ayude a comprender el vacío. Por un lado, ¿qué siente el protagonista, el propio jugador de fútbol, director técnico, aquel que ve que su ciclo está concluido? Y, por otro lado, el vacío que sienten sus seguidores, en este caso, al ser de la selección de fútbol, prácticamente todos los argentinos.
—En general, cuando uno entra en un mundo como el mundo del deporte, es un mundo de muchísima exposición. Las emociones juegan a un nivel muy fuerte, como pudimos comprobar durante todo este último mes también con el Mundial. El vacío está relacionado muchas veces con el resultado. El vacío se produce cuando, capaz que en el proceso, hay algunas fallas. O el deportista debiese definir, qué es el éxito para él.
O sea, el deportista no tiene otras cosas en su vida como objetivos o metas, más allá de ganar o de ser realmente muy exitoso en su deporte. Cuando no tiene vínculos fuertes o una familia que sostenga, o un equipo que pueda realmente sostener; un entrenador o compañeros que puedan sostener el día a día. Porque están expuestos a muchísima presión estos chicos, de forma permanente.
—¿Por qué el fútbol y el deporte producen esos efectos de unificación, de pertenencia, que muchas otras actividades, incluso aquellas destinadas específicamente a eso, como la política, no logran producir?
—En el caso de un grupo como un equipo, como el que formó Scaloni, tanto su propio equipo personal de trabajo como el equipo de jugadores, es un equipo casi prácticamente modelo. Es un equipo donde los egos se dejaron de lado, donde hay una gran cantidad de humildad para construir el proceso en pos de un objetivo común. Cada una de las personas que trabaja en este campo deportivo ha contribuido para que el resultado sea lo mejor posible. Creo que en el mundo de la política, como dice usted, todo esto... La verdad es que yo dudo si los intereses son personales o son realmente en pos de lograr un país mejor para todos.
—A mí me gustaría llevarlo al terreno específico de la psicología. Freud planteaba que el ser humano se entregaba en la masa, entregaba su libre albedrío. Y, por otro lado, siempre había un deseo de pertenecer a algo más grande que uno. Obviamente, la selección unifica a un país, pero esto puede valer también para un club de fútbol. ¿Cuál es la necesidad de pertenecer a algo más grande que uno y de, por momentos, entregar su libre albedrío a una masa? ¿Cómo lo podría explicar para legos?
—Creo que tiene que ver con la búsqueda de pertenencia de uno y tratar de identificarse con algo. Con algo que sea más importante, quizás, o más grande que uno mismo, en este punto. Pero la realidad es que el ser humano es muy vulnerable, muy frágil en muchos aspectos. Y realmente, si su identidad no está firme, si su fortaleza yoica no es realmente firme, tiende a necesitar este tipo de lugares en donde realmente pertenecer.
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—Esa idea que críticos de la Argentina, a partir de los últimos meses, donde incluso se acusaba a los argentinos de racistas y, despectivamente, se decía: "Pobres, con los salarios que tienen, lo único que tienen es el fútbol". ¿Qué asociación hace usted de eso con lo que acaba de decir? De la necesidad de mayor pertenencia cuanto mayor fragilidad.
—Creo que el fútbol es el lugar donde nos unimos, lamentablemente. El único lugar donde, capaz que realmente, pasamos a ser un nosotros, un gran equipo nacional como país. Y sí, tenemos, capaz que, bastantes vulnerabilidades, bastantes debilidades, quizás desde el punto de vista educacional, desde el punto de vista de no poder construir una sociedad justa, de tener realmente muchos problemas en el día a día, demasiados problemas en el día a día. Y creo que necesitamos alegrías permanentes. El fútbol, la verdad, que nos dio durante estos últimos ocho años muchas alegrías. En el fútbol somos buenos, somos importantes, somos ganadores. Y creo que ahí es donde nos unimos y necesitamos sentir esto también. Es donde tenemos un potencial permanente.
RM/MSS
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