El arte como refugio en tiempos de incertidumbre

Leonor Benedetto: "El teatro en Argentina está en la canasta básica"

En diálogo con Jorge Fontevecchia a propósito de su espectáculo Borges, el eco infinito, la destacada actriz y directora reflexiona sobre el legado del escritor, la crisis de la industria audiovisual y la vigencia del teatro como un espacio de encuentro indispensable para el país.

Leonor Benedetto Foto: CARAS TV

La actriz, directora y referente de la cultura argentina, presentó Borges, el eco infinito, un espectáculo que combina literatura, actuación y música para homenajear a Jorge Luis Borges a 40 años de su fallecimiento. En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), reflexionó sobre la dimensión metafísica de la obra de Borges, su propia relación con Dios y los ecos que encuentra entre la literatura, la realidad argentina y el mundo actual.

Benedetto también analizó la polarización de la sociedad, el presente de la cultura y la crisis de la producción audiovisual, y reivindicó al teatro como una expresión esencial de la identidad argentina. Desde su experiencia de más de cinco décadas, sostuvo que incluso en los momentos más difíciles los argentinos encuentran en el encuentro con otros una forma de “mantenerse vivos”.

Leonor Benedetto es una consagrada actriz, conductora y directora de cine que cuenta con una brillante trayectoria de más de cinco décadas. Destacándose en televisión, teatro y cine, se ha consolidado como una indiscutible referente cultural en América Latina. Fue declarada Personalidad Destacada de la Cultura en Buenos Aires en el año 2022 y distinguida con el prestigioso Premio Shakespeare 2024. Presenta Borges, el eco infinito, su propuesta más reciente: un espectáculo escénico y literario de homenaje a Jorge Luis Borges al cumplirse 40 años de su fallecimiento, con la dirección musical y piano en vivo del compositor Alberto Favero, impulsado por la Secretaría de Cultura de la Nación. Está por estrenar su nuevo programa de televisión en Canal 7 llamado Algunos hombres buenos.

Leonor, un gusto tenerte acá. ¿Estás presentando? Estas presentando Borges, el eco infinito, junto al pianista Alberto Favero. ¿Cómo se dialoga la actuación, la declamación, un universo tan complejo como el de Borges con la lírica y con el hoy?

Yo diría que se dialoga musicalmente, incluso con las palabras, porque es tan especial ese tipo de literatura. Es muy difícil de definir. Es alguien que... lo hemos hablado varias veces con Favero y con gente muy estudiosa de la obra de Borges, y hay una versión a la que me parece que es bueno adherir: no fue un escritor talentoso, es más bien alguien con una sensibilidad muy especial por lo... no sé bien cómo definirlo, por lo no material, por aquello que se denomina destino, se denomina el universo, el infinito. Todos conceptos prácticamente sin definición. Maneja infinita cantidad de símbolos; los laberintos para él se representan visualmente, pero a partir de una dificultad que tiene el ser humano de elegir un camino y, en general, lo encuentra sin salida, tiene que retroceder. Cada palabra, cada concepto que Borges utiliza tiene un significado además del significado literario. Pero eso mismo, que dicho así sonaría difícil, muy dificultoso de entender, no lo es. Y con Favero lo que hicimos fue tratar de que él no tocara cualquier música, sino una música que deviniera casi la lógica de esas palabras que anteriormente eran dichas por mí.

O sea, podríamos decir que Borges es un escritor metafísico.

Totalmente.

Y que, por tanto, hay algo que trasciende lo racional. Entra dentro del campo de lo emocional y la música es otra de las formas de poder expresarlo.

Totalmente, lo dijiste mejor que yo.

La pregunta es: ¿quién creó la música? Supuestamente, Dios.

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Dios creó la música; claro, la naturaleza. Es entrar en un mundo que a mí personalmente me resulta muy atractivo. Una vez que has entendido el mundo que nos rodea, todo lo material, lo comprobable, parece una inquietud que tiene que ver con la aceptación de algo que no tiene explicación, pero que ensancha el universo personal, sin duda.

¿Crees en Dios?

Sí.

¿Siempre creíste en Dios?

No con el señor barbudo, no sé por qué hay que aclararlo. Creo en algo en lo que no veo, en lo que no compruebo, que mueve fuerzas que ni siquiera la ciencia —que busca constantemente lo explicable— encuentra razón para que existan.

¿Y creíste siempre igual? ¿El Papa Francisco te hizo creer de alguna manera? ¿Produjo algo especial o no modificó nada?

Reconozco que el Papa Francisco tenía un sesgo que a mí me hace un poco de ruido. Este León me gusta; tiene una racionalidad seductora para mí. Cuando él, los otros días, dice —refiriéndose a los que se denominan pro vida, que son los que están en contra del aborto—: «Perfecto, estemos en contra del aborto, pero entonces no podemos echar a los inmigrantes». ¿Hasta cuándo se es pro vida? ¿Hasta qué edad se defiende la vida del ser humano y después se la desprecia? Y me pareció absolutamente inteligente, que es algo racional y a la vez totalmente místico y respetuoso de lo que es la vida humana.

El espectáculo habla de un eco infinito de Borges. ¿Qué eco encontrás en la situación actual del mundo y de la Argentina?

La Argentina no está difiriendo demasiado del mundo en este momento. Parece que éramos una especie de fenómeno inexplicable, no siempre para bien, y ahora hay toda una ola que no sé si tiene que ver con lo político o tiene que ver con algo que lo trasciende, tal vez no para bien. Con una especie de predominio de la división de las aguas: unos estamos del otro lado y otros estamos de este otro lado. Se parece a la división de las aguas bíblicas, pero al revés de aquello, esto no es para dejar pasar a alguien.

Así que lo que caracteriza la época es la bipolaridad o una división muy marcada en dos sectores.

Entre los que se merecen todo y los que quieren todo colonizar, Marte y más allá. De lo que puede sonar como disparate, habla de una intención que estas personas creen legítima, que deja apartado a la mayoría.

Leonor, ¿cómo ves hoy todo el espectáculo en su conjunto? El teatro resistiendo como aquel originario elemento que tiene el valor de lo genuino, la televisión abierta sin ficción, las plataformas... ¿Cómo ves el ecosistema, el universo de la producción de contenidos en ficción?

Como una pantalla en la que se refleja la realidad. Estamos en el laberinto sin saber bien cuál es la salida. El hilo de Ariadna se rompió; no sabemos cómo se llega a la salida. Y, por otra parte, aquella famosa ceremonia teatral a la que hacías alusión recién, que tenía carácter sagrado, no es más así. Hacer teatro no es necesariamente hacer algo que es, por definición, respetuoso del público y de lo que la gente necesita. Hay algunas cosas que son entretenimiento y está muy bien, pero hay otras cosas que no lo son tanto. Es como si hubiéramos descubierto que a la mayoría de la gente se la tiene tranquila con un rato...

Con pan y circo... sin pan...

Tal vez. Tal vez sea esa la definición. Pero me importa esto, por lo menos para mí: hacer esta diferenciación entre lo que es un alimento noble que se está ofreciendo o todo lo contrario.

Y estos ecos infinitos... Yo te pregunté de la Argentina y del mundo, me hablaste del mundo como una división, una polarización absoluta. Y en la Argentina en particular, cada país procesa esas olas generales de una manera particular. ¿Cómo ves a la Argentina en particular?

Yo siempre he creído... nunca he tenido una idea catastrofista de la Argentina. Sí he sentido a aquellos que han dicho alguna vez que la Argentina era algo así como un laboratorio extraño de la naturaleza. Y cada vez más, con más énfasis, siento que la Argentina y los que estamos encima, que venimos de todos lados, somos seres muy fuertes. Que esa misma experiencia, si en vez de tomarla para la tragedia la tomás como parte de ese laboratorio, yo creo que salimos muy inteligentes, viva en el mejor sentido del término —no de viveza, sino de estar vivo—. Y cualquier ser que busque la vida por sobre todas las cosas encuentra en este vaso de agua una posibilidad de mantenerse vivo y de comunicarse con otros seres humanos.

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Vos viviste en España. Esta visión de Argentina como laboratorio, viveza , viveza de vivacidad, ¿te suena en función de la propia experiencia que tuviste en España? ¿No encontraste en España esos mismos componentes que encontrás acá?

No, no los encontré. España alternativamente, según la época, cambia de opinión respecto de... no voy a decir solamente Argentina, pero ciertos lugares de Latinoamérica son el ejemplo de «hoy por ti y mañana por mí». La relación que tiene España con Latinoamérica, que Latinoamérica aceptó la enorme inmigración española, ha aceptado a los exiliados de la dictadura, después vinieron los de la Guerra Civil, después los de la guerra económica... De aquí se han ido, entonces hay una especie de fluir de allá para acá, pero son un poco menos flexibles que nosotros. Exigen. Cada español, por lo menos lo que yo he conocido —con la dificultad que implica generalizar—, siente que nace con un derecho que da por sentado. Ningún argentino nace así, salvo algún grupo minúsculo que vive así en la capital de Argentina, por herencia. Pero en general no sé por qué estamos inoculados con aquello de que a la vida hay que ganársela, de verdad. Y no solamente por lo que es el trabajo: hay que ganársela en el contacto con el otro. El otro existe para los argentinos, me parece, siempre. Es muy difícil encontrar un argentino —y si lo encontramos no tenemos buena idea de él— de esos que dicen sobre los demás: «No, bueno, que se arreglen». La mirada del otro es un testigo permanente.

Te preguntaba por España porque España es un lugar donde los artistas argentinos han encontrado, por obvias cuestiones idiomáticas, un lugar alternativo para el desarrollo de su carrera. Sin embargo, el teatro en Buenos Aires es la tercera mayor concurrencia del mundo, después de Londres y de Nueva York; dos ciudades que además lo tienen por el turismo internacional. En nuestro caso es exclusivamente por el local. ¿Qué nos dice la vivencia y la sobrevivencia del teatro en la Argentina? ¿Qué nos dice de los argentinos?

Porque yo creo que el teatro en Argentina está en la canasta básica. Cuando en esa famosa crisis... ¿qué fue, 2003 o algo así?

La del 2001 o 2002.

Sí. La gente hacía teatro en la sala de su casa. Tal vez desde el punto de vista académico era un pésimo teatro, pero la finalidad era otra: era la reunión, la reunión de los griegos. Eso hacíamos. Esas son las cosas que son extraordinarias aquí y yo no conozco otro pueblo que, en caso de necesidad, haya sacado ese as de la manga para sobrevivir.

Y ahí quizás se encuentra la explicación del teatro... no sé si la palabra es floreciendo, pero resistiendo. Gente que va al teatro, que a lo mejor no se puede ir de vacaciones o no puede llegar siquiera a fin de mes, e igual va al teatro.

Eso es la sensación de estar vivo. Saben que si se gastan la plata en irse de vacaciones va a ser menos útil a los fines de esa vida que ir a nutrirse con buenos o malos textos, con palabras buenas o malas; pero sabiendo que la respuesta a la vida siempre la tiene el otro.

Bueno, el eco infinito entonces no solo de Borges, sino del teatro. Leonor, muchísimas gracias.

A vos, Jorge. Muchas gracias.

LMM/MSS