Libertad económica

Lucrecia Martel sobre $Libra: “Hay una idea de que enriquecerse es un gesto de salvación”

La cineasta analizó cómo la cultura del dinero y la obsesión por enriquecerse, ejemplificada en casos como $Libra, refleja y profundiza las desigualdades sociales en Argentina. Combinó su mirada artística con un diagnóstico sobre racismo estructural, conflicto territorial y exclusión.

$Libra Foto: Canal E

La reconocida cineasta argentina Lucrecia Martel analizó el escándalo de $Libra y reflexionó sobre cómo la obsesión por la riqueza se instala como un valor social. Según sus declaraciones en Modo Fontevecchia, por Net TV, “Hay una idea de que enriquecerse es un gesto de salvación”, un concepto que conecta con su documental Nuestra Tierra, donde aborda la persistencia del racismo estructural y los conflictos territoriales.

Lucrecia Martel es una reconocida directora, guionista y productora de cine argentina, considerada una de las cineastas más influyentes del país y de Latinoamérica. Su obra se caracteriza por explorar con profundidad las tensiones sociales, culturales y psicológicas de la sociedad argentina, con un estilo visual y narrativo muy particular que combina atmósferas densas, sonidos ambientales y un tratamiento innovador del tiempo y el espacio en el cine. 

Muchas veces el arte construye más subjetividad que nosotros, los periodistas, y cómo, a partir de la producción de distintas formas de cultura, ustedes influyen más en la descripción de la política y en la formación de percepciones que nosotros. Más allá de que en su caso se trate de un documental, cercano a nuestra propia producción verista de contenidos, la utilización de la técnica cinematográfica y su conocimiento del trabajo de la ficción le permite darle dimensión, reconstrucción y recreación a los hechos, algo que nosotros no tenemos. Así que cuéntenos qué la llevó a hacer Nuestra Tierra, a contar esta historia de Luis Chocobar y cuánto de ella puede ser, en realidad, un reflejo de la Argentina actual.

En la película creo que el hecho a partir del cual crece la historia es un hecho policial, un crimen, y profundizando en ese caso vamos revelando todo el concepto.Es una historia que se extiende hasta el siglo X, o sea, hasta el siglo XV llegamos nosotros. Y lo que creo que fue un acierto de este documental es que la definición de documental para esta película es bastante difusa, porque los recursos de la ficción son muy poderosos para mostrar la construcción de la verdad: no la sustitución de una verdad por otra, sino cómo se construye, se afirma y termina volviendo legítima una artimaña. Eso nos llevó por un camino que, evidentemente, está funcionando.

La ficción puede construir una verdad más verdadera que la verdad. Entonces, usted tiene esa herramienta que nosotros, los periodistas, no poseemos, pero supongo que todos sus conocimientos de ella los aplicó.

Yo pienso que Walsh también… sí, también. La ficción, a veces, permite que las formas narrativas den a un hecho con el que ya se tiene cierta distancia, una posibilidad de lectura distinta. Y eso es más valioso que simplemente contar otro hecho o decir: “No, este no fue así, fue asá”; en cambio, invita a preguntarnos.

Intuyo que siempre contó que Leonardo Da Vinci decía que solo el corazón era el que daba órdenes al cerebro sobre qué prestar atención. Entonces, ¿qué fue? Me imagino que eso la llevó a elegir este tema.

Sí, crecí viendo la incongruencia entre lo que aprendí en la escuela y lo que veía en la calle. En la mayoría de mis manuales de estudio, desde la primaria hasta la secundaria, las comunidades aparecían como algo ya abolido en el siglo XIX, con algún detalle, pero mínimo acerca del presente. Y eso no era lo que uno percibía cuando andaba por la provincia o caminaba por la calle. Por eso siempre he tenido atención sobre eso.

La cultura en el norte, creo que en el país en general, pero especialmente en el norte, refleja un racismo muy asentado, muy acendrado, estructural, sí, y sofisticado en el lenguaje, aunque no siempre tanto. Todo eso ha hecho que yo, en todas mis películas, haya prestado atención a estos temas, y en particular, cuando estaba preparando, viendo y buscando videos de referencia sobre comunidades no contactadas, encontré este video con una atroz revelación que yo ya había visto y había olvidado; había pasado hacía seis meses. Ese recuerdo de algo tan terrible y significativo para el norte argentino, que había olvidado, despertó mi interés, y así fui contactando.

Ahora, en el norte argentino, en Salta y Tucumán, hay una subjetividad más conservadora que la construye.

Mire, yo creo que la subjetividad conservadora y un poco racista, sino muy racista, es constitutiva de la Argentina como nación. En el norte, lo que quizás se percibe es una presencia en la cultura de lo indígena mucho más fuerte que cuando uno va hacia el sur. De Córdoba para abajo es mucho menos, salvo cuando uno se dirige al oeste y encuentra comunidades mapuches. Eso genera una sociedad muy particular.

Estamos modificados por muchos elementos de nuestra cultura occidental, pero esa presencia indígena es abrazada por todas las clases. Sin embargo, al momento de reconocer derechos, incluso históricos como la participación de las comunidades indígenas en las guerras gauchas, nuestra historia se resiste, y por lo tanto, la población… porque eso es lo que aprende la población.

¿Cuánto de ese racismo estructural, que, si entiendo bien, está solapado y disimulado por buenas formas en algunos casos y no tan buenas, pero bueno, por lo menos cuando lo logra efectivamente queda solapado en formas supuestamente más inclusivas, pero profundamente racista? 

Hay una cuestión teleológica fundante de este continente, que es haber ordenado, reordenado con la colonia un continente a partir de la idea de Dios, arquitecto del universo, dueño de todo, y que transfirió esa estadía de administración a la corona española. Ese procedimiento fue muy preciso y primó la civilización judeocristiana, para ponerlo en términos concretos, viendo lo que está pasando en la guerra que se lleva adelante en Irán.

Sí. No, pero hablando de este continente me refería a que, porque también es algo muy particular de la actual administración, está la permanente invocación a las fuerzas del más allá, a las divinidades. Y yo pienso que eso instauró un principio que en nuestra cabeza está muy activo: todo el que no fuera cristiano no es una especie de usurpador de esta maravilla de planeta, o persona que puede ser reformada.

Esa es la parte que nos debemos como argentinos, porque la mayoría de las comunidades son cristianas, no todas, pero una gran parte, por lo menos la nación de Aguita, son cristianas, y no por eso han recuperado la tierra.

¿Cuánto de la Iglesia en el norte también tiene una subjetiva distinta? Me pregunto, me lo imagino, el Papa Francisco en una situación en las antípodas de esto que estamos narrando, y no sé qué responsabilidad tiene la Iglesia Católica que, obviamente, en la conquista legitimó la conquista, pero bueno, 400 años después, ¿qué pasó? Es decir, hoy, ¿parte del problema o ya empieza a ser parte de la solución?

Como siempre, la Iglesia tiene de todo en sus jerarquías, pero me parece que hay una cosa: en la máxima jerarquía de nuestro país, de la Iglesia Católica, hay que hacer algo respecto a esto, porque ya son 200 años de personas evangelizadas que no logran ser ciudadanos de primera. Eso es increíble.

Yo creo que ese fervor cristiano que se fue estadísticamente achicando en el continente fue suplantado y ganado por el fervor, no sé cómo llamarlo, del evangelismo pentecostal, que también es cristiano desde su perspectiva, no católico, pero muy distinto. Eso explica también cosas de las que estamos sufriendo en estos últimos días, que es la creencia, muy distinta de lo católico, de que en la señal de riqueza ya hay una señal de salvación y que la aspiración a salir de la pobreza es muy buena, pero que en el gesto de vivir la riqueza hay un gesto de salvación, que para mí explica mucho de lo que sucede en torno al caso $Libra.

Y entonces, eso sigue siendo la proscripción por no haber sido fieles desde el principio, por haber sido después, durante el siglo XIX, condenados por virtudes morales y científicas. Ahora están condenados por la pobreza. En la mente de esta nueva religiosidad, el pobre está condenado porque ya da señales de perdición.

Podríamos decir que la historia moderna fue el desanudamiento de religión y política, o sea, el proceso de la Ilustración fue poder lograr colocar a Dios en su lugar y el Estado en su otro lugar. Acá nunca pasó del todo, y en muchos lugares nunca pasó del todo, pero bueno, por lo menos se intentó como proceso en alguna medida. ¿Usted siente que lo que está pasando hoy es una regresión en ese sentido? 

Sí, pero como le digo, con estas características, con esa diferencia entre pasar de la actitud paternalista para mantener la pobreza como algo que se debía soportar, a la señal de la riqueza como un signo de salvación, y yo creo que ni en una ni en otra va a funcionar. 

Pero si no lo entiendo mal, usted siente que hay un empeoramiento. Inclusive, entre una y otra, más allá de la crítica que ambas merezcan, hay un cambio en la liturgia.

A ver si interpreto: el pobre pasa a ser culpable por ser pobre. La pobreza es una señal de no pertenecer a los salvados. No hay —yo no siento que haya— el fervor de llevar al pueblo, a la nación, fuera de la pobreza, sino a confirmar que hay un sector que está condenado y exaltar la riqueza como una señal de virtud inherente, ya una señal de salvación. Le digo esto porque estoy muy impactada con esos mensajitos que se mandaba Novelli, no sé si a Karina o al presidente, cómo eso está filtrado en minutos por una enorme ambición de comprar cosas lujosas que son señales de estar bendecido. No digo que lo haya pensado así.

Lo que podríamos decir es: si interpreto correctamente esta hipótesis de análisis, si Milei se cree un elegido por fuerzas divinas, por Dios, para ser el salvador de toda la patria, tendría que ser una fuerza confirmatoria de que, al mismo tiempo, viví en Brasil, había un grupo de música popular que se llamaba Ser Rico y Poderoso. La música sertaneja, del interior de Brasil, siempre producía el mismo efecto de risa que usted y ellos hacían a propósito, ¿no? Representaban, en el nombre del grupo musical, ese deseo.

Siguiendo con el ejemplo de Milei, ¿cómo no va a ser rico si es poderoso? Para decirlo de alguna manera. Finalmente, si él es capaz de generar la salvación de todo lo demás, ¿cómo no va a serlo? Pero con algunas peculiaridades. No estoy discutiendo las ideas económicas ni nada, sino simplemente un análisis cinematográfico del fenómeno. El elegido, el ungido, salva a la feligresía, pero en el caso $Libra, el argumento es que sacrifica a los feligreses. En un análisis muy ortodoxo católico, sería el anticristo.

Comparto plenamente. Pero creo que en esa valoración de si no se es exitoso, hay una frase muy vulgar en Estados Unidos: “If you are so smart, why you are not so rich?”. Entonces, finalmente, ¿por qué, si eres tan listo, no eres tan rico? Supongo que esta debe ser una pregunta que atraviese a Milei, a Novelli, ocidental, a ellos, como dirían, personajes paradigmáticos. Pero, como usted se refería a que estaba atravesada por lo que escuchó en los últimos días de Novelli, lo coloco en ellos como significantes máximos de un ejemplo social. La pregunta es: si sos tan listo, ¿por qué no sos tan rico?

Bueno, y esa es la otra cosa.

Lucrecia, ¿cómo hablar de Chocobar finalmente es pintar la Argentina actual?

“Nuestra tierra”, de Lucrecia Martel, parte del asesinato de Javier Chocobar para reflexionar sobre la historia y cultura argentina

Miren, cuando yo hice esto, durante todo el proceso fui cambiando ideas, no cambiando, quizá puliendo ideas. En el conflicto sobre la tierra en este país, es una marca de un defecto de nacimiento de la nación, y lo que considero es que ya son 200 años que llevamos de nación; no podemos seguir arrastrando este problema.

MV