Análisis económico

Luis Secco: “El objetivo de eliminar las PASO no es desorganizar la oposición, es patear la corrida del dólar”

El economista sostiene que el objetivo de la medida no es desorganizar a la oposición, sino postergar una eventual presión cambiaria, en un contexto de incertidumbre económica y electoral.

Luis Secco Foto: Cedoc

En una entrevista en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) sobre el rumbo del programa económico del Gobierno de Javier Milei, el economista Luis Secco analizó el esquema cambiario, la inversión, las reservas del Banco Central y los desafíos que enfrenta la economía de cara al calendario electoral de 2027. Ante ese contexto, sostuvo que “el objetivo de eliminar las PASO no es desorganizar la oposición, es patear la corrida del dólar”, al advertir que la decisión busca postergar el momento de mayor tensión cambiaria asociado a la incertidumbre electoral.

El economista, consultor y analista especializado en macroeconomía y finanzas, Luis Secco, es licenciado en Economía y tiene un máster en Disciplinas Bancarias por la Universidad Nacional de La Plata. Durante su carrera fue economista jefe del estudio de Miguel Ángel Broda entre 1994 y 1999 y luego ocupó cargos vinculados al análisis económico durante el gobierno de Fernando de la Rúa. A partir de 2002 fundó la consultora Perspectiv@s Económicas, desde donde realiza análisis sobre inflación, actividad económica, política monetaria y mercados.

—El Gobierno encuentra un dilema: si ajusta el tipo de cambio para corregir cualquier atraso y recomponer más las reservas, corre el riesgo de reactivar la inercia inflacionaria. Pero si mantiene el crawling peg apreciado, ahoga la competitividad y no logra que el crecimiento se convierta en desarrollo. ¿Cómo se sale de este dilema?

—La verdad que está embretado el Gobierno. Yo creo que, lamentablemente, si tengo que buscar cuál es el elefante en el bazar del programa económico, te diría que es el régimen cambiario.

Se ha demostrado que genera expectativas de corrección permanente. Vamos por la fase cuatro. Te diría que las cuatro fases del programa económico iniciado con Milei, esta fase empezó en enero de este año. Siempre las fases estuvieron relacionadas con algún cambio de la política cambiaria, por lo tanto, sabemos que es transitorio. Al menos esperamos que lo sea, porque por eso se habla de una fase y no se habla del programa de estabilización.

La discusión que genera también son un daño a la credibilidad, porque cuando vos empezás a discutir de si este tipo de cambio es el correcto, si está apreciado o no está apreciado, sería mucho más sencilla toda la discusión si flotara libremente. O sea, uno diría: “Bueno, pero es el del mercado, se terminó ahí”.

Yo creo que sería muy sano para la economía argentina terminar las fases en términos de programa de estabilización e ir al régimen que el Gobierno diga: “Este es el régimen cambiario monetario definitivo de la economía argentina”. Y que el tipo de cambio esté, ¿dónde está? Si está en 1500 bueno, es 1500.

—Pero no sería 1500.

—Yo creo que estaría un poco más arriba. También va a depender de cuánto, ¿viste? Una cosa es que diga libre y otra cosa es si es libre con intervención o sin intervención del Banco Central. Pero yo preferiría, yo creo que es uno de los grandes temas.

Y si se sigue este régimen cambiario, creo que el Gobierno debería, de la misma manera, me parece que la última vez que hablamos yo decía: debería presentar un programa financiero. Bueno, ahora podría presentar un programa monetario, o sea, una función de reacción de la política monetaria.

O sea, ¿qué política monetaria tiene Argentina? ¿Qué es lo que guía las decisiones de intervenir, no intervenir? ¿Cuál es la función de reacción de la política monetaria del Banco Central? Si mantuvieras este régimen, sería bueno tener una función de reacción, o sea, una idea de cómo lleva adelante la política monetaria del Banco Central más clara, más definida.

Y después hay otras cuestiones que hacen a la incertidumbre actual. Si querés podemos hablar de la otra que a mí me preocupa. Son dos. Una, la baja tasa de inversión. Probablemente esté relacionado con lo que vos decías, con la transitoriedad del régimen cambiario—. Imaginate que el último dato de PBI, que es del primer trimestre de este año, o sea, el último dato oficial de inversión, dice que Argentina invierte 14,3% del PBI a precios corrientes.

—No creo que alcance para amortizar el desgaste.

—Con suerte, digamos, los países con milagro económico invierten más de 25%. Y Argentina se supone que es un país que va a tener un milagro económico, entonces nos falta un trecho enorme ahí.

Cuando uno habla de inversión, la gente dice: “Y a mí, cuando estudiamos economía, creo que el primer capítulo que leemos es que para poder pagar buenos salarios y generar empleo tenés que invertir mucho. Sin capital no se puede pagar buenos salarios”.

Entonces ahí viene el otro tema que me preocupa mucho, que es una economía con una tasa de inversión bajísima, probablemente, ya te digo, motivada por la transitoriedad de algunas políticas o la percepción de que estamos ante políticas relativamente transitorias. 

Y eso te condiciona enormemente el empleo y el salario, o sea, la nómina salarial, que es lo que en definitiva gatilla el consumo.

Los salarios formales perdieron capacidad de compra desde noviembre de 2023

—Ahora hay contradicciones. Porque estamos, sí, evidentemente, en un sistema en el que todavía se mantienen partes del cepo, para decirlo de alguna manera, pero mucho menores que las que había en 2023. Y, sin embargo, en 2023, 2022, 2021 la inversión sobre el producto bruto era mayor. Estos son los niveles de inversión sobre producto más bajos en mucho tiempo.

—Son de los más bajos de nuestra historia. Es una pregunta casi una paradoja. Porque uno también cree que si tenés un Gobierno que dice que el sector privado y la inversión privada son las claves del desarrollo, deberíamos ver que eso pague.

—Parte de la inversión que no hay es del sector público también.

—Un pedacito de esa inversión, una parte del gasto de capital que desapareció.

—Exactamente.

—Yo creo que el Gobierno intenta, o ha venido intentando, por todos los medios, que creamos que esta vez sí es diferente. Yo tengo en mi última presentación una checklist de las cosas que le pedíamos al Gobierno. Te digo las últimas, como para que entendamos de qué estoy hablando:

-Ganar las elecciones. Se ganaron.

-Aprobar el presupuesto. Se aprobó.

-Aprobar alguna ley clave. Se aprobó modernización laboral y alguna otra.

-Pagar la deuda de enero. Pagó la de enero, pagó la de julio.

-Comprar dólares. Compró dólares.

O sea, vos empezás a ver y decís: “Che, las cosas que había que hacerse de alguna manera se hicieron”. Puede ser, puede gustar más, se mantuvo el superávit fiscal, hoy más o menos ahí en la línea de flotación, pero todavía está. Entonces uno dice, uno agarra y dice: “Bueno, este Gobierno, ¿cómo no le voy a creer?”. Y no.

Y a mí me preocupa que era el segundo tema que te quería plantear, que yo empiezo a notar de manera más creciente. Supongo que a vos te pasa algo parecido, tal vez no, decímelo. Pero cada vez más gente te dice: “No, yo voy a esperar”. Y cuando decís: “¿Qué vas a esperar?”, te responden: “Voy a esperar al 2027”.

Nos pasamos buena parte de ese 2024 y 2025 esperando la elección de octubre de 2025. Yo tengo el temor de que vamos a pasar 2026, lo que resta, y 2027 esperando la elección de 2027.  Vos sos empresario y sabés que cuando dice: “Bueno, voy a esperar”, cuando eso lo llevás a una planilla, ¿qué son costos? Hay que ponerla, hay que ver cómo sobrevivís, digamos, si te alcanza, no te alcanza, sacarlo de cuenta. Y ahí es donde entra una tensión que yo percibo creciente, que es: ¿cómo hago para sobrevivir hasta 2027?

—Tengo más formación en ciencias sociales que económicas. Puntualmente, tiendo a creer que cuando te dicen que hay que esperar, no es ese el motivo. O sea, en líneas generales, en aquellos temas conflictivos, los seres humanos hacemos síntomas, que es lo que Freud decía que era económico: el síntoma, porque se pagaba menos en términos emocionales con el costo del síntoma que enfrentando el problema verdadero.

O sea, tengo la sensación de que hay otra cuestión allí más profunda, a lo mejor una suma de cuestiones más complejas en la cual, bueno, se podría dar la paradoja de que gane las elecciones de 2027 alguien no deseado por el mercado y haya más inversión, en cuyo caso no se diría: “Pero ¿cómo es esto?”.

¿Será cierto que la inversión depende de la baja del riesgo país, del RIGI y de determinadas checklist que le pide el mercado? O sea, ¿le estará pidiendo las correctas acciones para producir ese crecimiento, ese desarrollo?

Por un lado, el leitmotiv del Gobierno, que es la inversión, logra el resultado opuesto al buscado. Y en el tema del atraso cambiario, lo que vos decías de que está en una trampa, pero por el otro lado la caída continua de la recaudación. 

—Ayer tuvimos una mala noticia, o el Gobierno tuvo una mala noticia: segundo mes consecutivo de caída de lo que es más parecido al PBI sobre la base del EMAE, con mucha dispersión sectorial que también te agrava toda la percepción de la calle, digamos, respecto a dónde estamos.

Imaginate que si tomás PBI, olvidate de ver lo que es el dato cerrado del primer trimestre del año, ahí tuviste que el 99% de la explicación de por qué aumentó el PBI lo dieron sectores que pesan el 35% en el PBI. Con lo cual tenés ahí una situación de tensión, con una dispersión sectorial y una gran cantidad de sectores que no se motorizan.

Ahí entra la construcción, entra la industria y el comercio, que son los de mayor presencia urbana. Ahora, pedirle que se inviertan esos sectores.

Ahora, el resto de los sectores está con una inversión movilizada por el RIGI. Fijate lo que es el RIGI, porque para ponerlo bien en claro, ¿no? O sea, es como decir: “Yo sé que tengo la inversión baja, le voy a crear condiciones distintas a todo el resto de la economía para que inviertan”.

Entonces, algo hay en ese resto de la economía por lo cual no se invierte. Más allá de estas cosas que pueden lucir como que cuán transitorias son o no, determinada configuración de precios relativos, de incentivos y demás.

Entonces, yo creo que también el RIGI generó esa sensación de decir: “Bueno, esta es una economía en la cual para poder invertir tenés que tener condiciones excepcionales o tener alguna situación excepcional”.

Vas a hablar de la recaudación y el principio de inocencia fiscal, o como se llama, ¿qué sé yo? Es un… parece un blanqueo, aunque nadie lo quiera llamar blanqueo, digamos, ¿no? Pero decir: “Bueno, pero de vuelta tenemos que crear condiciones excepcionales para que alguien decida”.

—Permitime decir que cada vez que se crea una nueva condición excepcional se está, de alguna manera, confesando el fracaso del anterior.

—Como esa cosa profunda que vos decís es aquello que por ahí vos no querés ponerle un nombre, pero vos decís: “La verdad, yo veo tantas cosas raras acá que digo, ¿cuán definitivo es todo esto?”.

La actitud es como decís vos: “Bueno, mirá, me quedo donde estoy, veo qué puede pasar más adelante y en algún momento cambio mi postura, pero mientras tanto espero”.

Entonces, yo creo que esa excepcionalidad, esas cuestiones de excepcionalidad que hacen hoy a la política económica… Los países normales no tienen programas económicos en fases, tienen una política económica. No hay que decir: “Bueno, por ahora no sé por cuánto tiempo es esto y más adelante será otra cosa”.

Entonces, el RIGI lo mismo, la inocencia fiscal lo mismo. Entonces, yo creo que si te ponés a buscar, seguramente vos y yo charlando así encontraríamos muchos factores que hacen a esta idea de que eso es excepcional.

—Podríamos invertir aquella frase de las elecciones norteamericanas de “es la economía, estúpido” y probablemente invertirla, ¿no? Y es la política, ¿no? Que es otro elemento.

—Porque yo a veces creo que no hay viabilidad política sin viabilidad económica tampoco.

—Y tiene que haber un equilibrio entre sí. Un punto allí es el factor "riesgo kuka", llamado de esta manera, que uno podría decir: responsabilidad si tenés riesgo de no ser electo y responsabilidad de no haber creado una política y una economía que fuera aprobada por la gente, porque si fuera aprobada por la gente no tendrías ese temor. 

Pero más allá de quién es la responsabilidad de esa inestabilidad cambiaria que se da casualmente cuando se teme que la gente no apruebe esa política, porque otras elecciones no han producido esa inestabilidad cambiaria.

Hay colegas tuyos que dicen: “Bueno, pero este Caputo me muestra los mismos dólares para dos cosas. Me dice: ‘Acá yo tengo el plan de cómo voy a pagar los vencimientos de deuda’ y al mismo tiempo muestra que si hay una corrida cambiaria tengo estos dólares para la corrida, pero son los mismos dólares para las dos cosas”.

Y algunos incluso vaticinan alto riesgo de que el año próximo, frente a una corrida cambiaria, un cambio de carteras, salida del peso y pase a dólar, el sistema financiero de este Gobierno colapse. ¿Cómo ves vos esa situación, el riesgo hacia el año próximo?

—Son muchas, muchas, muchas preguntas en una, ¿no? Pero yo primero, empezando por el final, sí va a haber… no sé, no digo que colapse, yo digo: va a haber tensión, tensiones cambiarias seguramente el año próximo.

Acordate que tuvimos casi tres salvatajes. Primero fue el Fondo, después fue el swap chino y, no me acuerdo si el swap chino y el Fondo primero o después, y después el Tesoro norteamericano. No es que el programa resistió.

—Y eran elecciones de medio término.

—Por eso, y el Gobierno es muy interesante lo que vos tal cual lo contaste: esa capacidad para simplificar las cosas. Pero digamos, el Gobierno te dice: “No, miren, yo estoy haciendo todo lo que tengo que hacer para que ustedes confíen”.

El otro día, José Luis Daza dio una declaración muy interesante. Dijo algo así como que si no hay emisión, si no hay déficit, si los bancos están sólidos, no puede haber una corrida o la corrida no te lleva a ningún lado.

Yo siempre digo: cuando vos ves a una autoridad económica, a Caputo o a Daza o a Bausili, cada cosa que hacen te revela información. Vos la información que hoy revela el Gobierno, si vos la podés analizar desde el lanzamiento del programa financiero, las supuestas discusiones de Caputo dentro del gabinete y demás, todas apuntan a lo mismo: te revelan que saben que pueden tener un problema en 2027. Entonces, yo lo veo casi inexorable.

Ahora, al mismo tiempo, te diría este jueguito de los mismos dólares y que no hay muchos. Entonces, no es que no compró un montón, pero la mayoría se usó. Si vos mirás las reservas netas, que es como mira el Fondo, cuántos dólares tiene el Banco Central, mejoraron un montón. Pero mejoraron ahora hace 20 días atrás por una operación financiera del Banco Central, o sea, fue ingeniería financiera aplicada a la mejora de las reservas netas.

Tenemos 48.500 millones de dólares de reservas brutas. Cuando vos las depurás, las netas siguen siendo negativas, sin la plata del Fondo. Hay que avisarlo. Siguen siendo negativas. Si al Fondo, cuando calcula cuánto le queda de reserva al Banco Central, dice: “Mirá, estas son para pagarme a mí, estas las saco, no las cuento”. Así que todavía falta un terreno enorme. Si incluso las brutas, esos 48.000 millones en términos del producto, son la mitad de lo que tiene toda la región, o sea, tenemos que comprar muchos dólares. 

Entonces, otro tema, y este es el detalle que nadie ve. O sí lo vemos los economistas, pero no se habla demasiado. Vos, este último mes, hubo casi 1.000 millones de dólares de compra de dólares. El último mes con registro, que es mayo, ¿no? Ahora dentro de esta semana sale el de junio.

Cuando uno mira esos 1.000 millones de dólares dice: “Bueno, ¿quién compró y vendió esos 1.000 millones de dólares?”. Entonces, no es que son siete u ocho que operan en el mercado de cambios y atesoran por las dudas y especulan. Está bien. Ahora es muy fácil: hacés un clic en tu app bancaria y compraste. Y al otro día lo necesitaste y lo vendiste. Con lo cual hay muchas operaciones que se han facilitado con el dinero blanco, ¿no? Con el que está en el colchón. El otro todavía tenés que ir a alguna cueva, a algún lado, a venderlo o a comprarlo.

Pero digo, el mar de fondo sigue siendo de desconfianza sobre el tipo de cambio. O sea, y todos los períodos eleccionarios hemos tenido.

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De hecho, muchos dicen: “El objetivo de eliminar las PASO es desorganizar la oposición”. Yo diría que hay un objetivo claro, que es tratar de correr lo máximo posible el pico de la demanda de dólar y tratar de no tener ninguna sorpresa ahí que te genere una demanda todavía más grande como la que tuviste.

—Lo que sí, las PASO no son solamente un problema de que la oposición no pueda armarse, sino al mismo tiempo de posponer el blanqueo de realmente cuánta gente apoya o no al Gobierno.

—Exactamente.

 

MV