Mapa educativo ¿que pasa con la matricula? ¿Hay menos estudiantes?
Aunque más jóvenes terminan la secundaria, solo 1 de cada 10 lo hace en tiempo y forma. La caída proyectada de la matrícula y el aumento del ausentismo plantean nuevos desafíos para la organización del sistema educativo.
Un reciente informe de la asociación civil Argentinos por la Educación revela una radiografía compleja del sistema educativo nacional. Mientras la terminalidad del nivel secundario muestra avances significativos en la última década, la eficiencia del sistema sigue siendo una deuda pendiente: solo 10 de cada 100 estudiantes que iniciaron la primaria en 2013 lograron completar la secundaria en 2024 "en tiempo y forma”.
A pesar de las demoras por repitencia o abandono, la proporción de jóvenes de entre 25 y 30 años con título secundario creció del 67,6% en 2014 al 74,2% en 2024. Este progreso es especialmente visible en los sectores más vulnerables. En el quintil de ingresos más bajo, la terminalidad saltó del 41,5% al 60,0%. Este incremento se vincula directamente con la implementación de programas de incentivos y becas, como el "Plan Progresar" y "Estudiar vale la pena", que facilitaron la permanencia y el reingreso de miles de jóvenes al sistema.
Los datos muestran que la primaria (obligatoria desde hace más de un siglo) se encuentra universalizada, con una tasa de finalización del 96,4% entre los jóvenes y adultos de 25 a 30 años. En la secundaria (obligatoria desde 2006), 3 de cada 4 jóvenes (74,2%) obtienen el título.
Hay una brecha significativa por nivel socioeconómico: en el quintil más pobre, 6 de cada 10 jóvenes terminan la secundaria, mientras que en el quintil más rico son 9 de cada 10. La terminalidad es más alta entre las mujeres (77,4%) que entre los varones (70,9%). Esto se debe a las políticas impulsadas durante los gobiernos del Frente de Todos y del Frente Para la Victoria que no solo implementó programas sino que facilitó el acceso a la educación con becas e incentivos económicos que facilitaron la tarea. Así programas como “Estudiar vale la pena” o el “Plan Progresar” permitieron el incremento de la matrícula de egresos.
Crisis demográfica
La relación actual de alumnos por docente en Argentina se encuentra cercana al promedio regional. Sin embargo, hacia el año 2030, se proyecta que la matrícula escolar caerá en todas las jurisdicciones del país, en línea con una tendencia demográfica global. Entre 2023 y 2024 la matrícula del nivel primario ya registró una disminución del 1,7%,
En 2023, Argentina se ubica en una posición intermedia, dentro de la región, en cuanto a la cantidad de alumnos por docente, con un promedio de alrededor de 16 estudiantes por cargo docente. Este valor la sitúa en el mismo nivel de países como Chile (16), por encima de Uruguay (15) y del promedio de la OCDE (14), pero por debajo de otros países como México (24), Colombia (23), Ecuador (22) o Brasil (18).
A nivel país se proyecta una caída del 27% entre 2025 y 2030 en la matrícula del nivel primario, lo que implicaría aproximadamente 1,2 millones de alumnos menos en el sistema en 2030 con respecto a 2023. Las tres jurisdicciones con mayores caídas absolutas serían Buenos Aires, con 510.433 alumnos menos (-30,5%); CABA, con 92.540 menos (-34,0%); y Santa Fe, con 87.770 menos (-24,5%). En cambio, las menores reducciones relativas se proyectan en Santiago del Estero (-19,4%) con 18.923 alumnos menos, Misiones-20,3%) con 29.293 menos; y Corrientes (-21,1%) con una reducción de 22.139 alumnos. Estas provincias muestran una contracción más moderada, en términos porcentuales, respecto del promedio nacional. En conjunto, las proyecciones muestran una tendencia clara: todas las jurisdicciones del país tendrían significativamente menos alumnos en la primaria hacia 2030, un cambio que exigiría repensar cómo se distribuyen los recursos y cómo se gestiona la oferta educativa.
En todas las jurisdicciones se esperaría una reducción significativa en el tamaño promedio de las secciones, con un traslado progresivo de la matrícula hacia aulas más pequeñas, de menos de 20 e incluso de menos de 15 alumnos. En la actualidad, las provincias con aulas más pequeñas, es decir, con mayor proporción de alumnos en secciones de menos de 15 estudiantes, son Catamarca, La Rioja y Entre Ríos. Hacia 2030, las proyecciones indican que las provincias con menores tamaños promedio de sección serían Tierra del Fuego, Río Negro y Santa Cruz. Las provincias que actualmente tienen una mayor proporción de la matrícula en aulas más pobladas, como Buenos Aires, Tucumán, Mendoza y Córdoba, también mostrarían una tendencia hacia aulas más reducidas.
Buenos Aires lidera la reducción en términos absolutos, con 510.433 alumnos menos (-30,5%). Le siguen CABA, con 92.540 alumnos menos (-34,0%) y Santa Fe, con 87.770 menos (-24,5%). En términos relativos, las mayores contracciones se proyectan en Tierra del Fuego (-36,1%), Santa Cruz (-34,9%) y CABA (-34,0%). Por el contrario, en Santiago del Estero (-19,4%), Misiones (-20,3%) y Corrientes (-21,1%) se proyectan caídas más moderadas.
El cuerpo docente
El número de alumnos por docente es un indicador clave para analizar la distribución de los recursos humanos en el sistema educativo. Si bien una menor cantidad de alumnos por cargo docente puede favorecer la personalización del aprendizaje, también plantea el interrogante sobre si esta es la forma más eficiente de aprovechar dichos recursos. Para 2030 se estima que haya 1,2 millones de estudiantes menos que en 2023.
Entre 2022 y 2024, el porcentaje de alumnos con 15 faltas o más a octubre aumentó del 44% al 51%. En las 24 jurisdicciones se observa un crecimiento. El ausentismo estudiantil se consolida como la principal preocupación de los directores de secundaria en Argentina. En 2024, el 46% lo identifica como un problema moderado o serio, posicionándolo por encima de otros 13 factores relevados, una tendencia que ya se observaba en 2022. Esta percepción no es exclusiva del país: en el marco de PISA 2022, el 47% de los directores argentinos señala al ausentismo como un limitante del aprendizaje, ubicando a Argentina en el puesto 26 entre 81 países participantes.
Uno de los aportes más contundentes del trabajo es la cuantificación del costo económico del bajo desempeño educativo. Según las estimaciones: El abandono escolar temprano implica pérdidas equivalentes al 8,5% del PBI per cápita. El bajo nivel de habilidades básicas eleva la pérdida total al 22,7% del PBI per cápita, lo que representa alrededor de US$ 200 mil millones por año. Ese monto equivale a todo lo que produce la provincia de Buenos Aires en un año o cinco veces la ayuda financiera que Argentina negocia actualmente con Estados Unidos.
Quienes tienen bajo nivel educativo acceden a empleos de salarios más bajos e inestables. Según estimaciones de UNESCO citadas en el informe, el abandono escolar implica pérdidas de US$ 1.200 por persona, mientras que terminar la escuela sin habilidades básicas representa pérdidas cercanas a US$ 2.700. Impacto fiscal: para el Estado, la baja educación implica menos recaudación y más gasto en asistencia, salud y seguridad. Las pérdidas fiscales se estiman entre 1,7% y 8% del PBI per cápita, dependiendo del nivel de aprendizaje.
RM/fl
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