Intereses estratégicos

Mario Rapoport: “El control de Trump de Venezuela y su interés por Malvinas apunta al control bioceánico”

El economista e historiador analizó el interés estratégico de Estados Unidos en la región y vinculó el control de Venezuela y las Malvinas con la importancia de las rutas interoceánicas.

Mario Rapoport Foto: Web Mario Rapoport

La disputa por las Islas Malvinas vuelve a quedar atravesada por los intereses estratégicos de Estados Unidos en el Atlántico Sur. Para el economista e historiador Mario Rapoport, la intervención norteamericana de 1831, anterior a la ocupación británica de 1833, permite recuperar una dimensión histórica de la cuestión que, según plantea, resulta relevante para comprender el actual alineamiento entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump.

En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Rapoport analizó el proyecto de ley para la defensa de la soberanía nacional y vinculó la política de Estados Unidos en Venezuela, el interés por las Malvinas y la importancia estratégica del Atlántico Sur con el control de las rutas interoceánicas. Según explicó, Washington podría estar reconfigurando su relación con el Reino Unido en la región para defender directamente sus intereses en el sur del continente.

Mario Rapoport es un destacado economista, historiador y escritor, considerado como uno de los principales referentes en la investigación de la historia económica y las relaciones internacionales de la Argentina durante el siglo XX. Se licenció en Economía Política en la Universidad de Buenos Aires y posteriormente obtuvo su doctorado en Historia en la Universidad de París I, Panteón-Sorbona. Es profesor emérito de la UBA, investigador superior del Conicet y director de la maestría en Historia Económica de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Mario, muy buenos días. Jorge Fontevecchia los saluda. Un gusto tenerlo a usted. Leímos con atención su último texto relacionado con el tema de Malvinas. Usted, en un ensayo escrito con Arce, analiza el proyecto de ley para la defensa de la soberanía nacional. Sostiene que, bajo el velo del reclamo soberano, la creación del Consejo de Seguridad bajo el control presidencial y la SIDE podría utilizarse para instaurar un estado de excepción permanente y un control ciudadano inédito. Me gustaría que compartiera de una manera sintética su extenso texto con nuestra audiencia. Lo escuchamos con atención, Mario.

Sí, ese texto tuvo mucha repercusión y se va a publicar en los próximos días en Le Monde Diplomatique de Francia. Lo que yo quería hacer, sobre todo con ese texto, es poner las cosas en su lugar. El pretendido patriotismo de Milei, en realidad, tiene otra base de la que aparentemente nos quiere hacer creer. Y en el artículo, ponemos en claro cuáles son esas bases. Desde el punto de vista histórico, hay un hecho que no muchos mencionan y que es fundamental. La primera intervención en las Malvinas no fue la de 1833 por parte de los ingleses, sino en 1831 por parte de Estados Unidos, de una embarcación norteamericana militar encabezada por el capitán Silas Duncan, que ocupó las islas, arrestó a los principales que estaban en ella, como Luis Vernet, y explotó la pólvora que había en ese lugar, en lo que hoy es la capital de Malvinas.

El artículo dice que el discurso soberanista del oficialismo, o sea de Milei, afirma que busca enmascarar la subordinación a los intereses de Estados Unidos y canalizar sanciones a través de indultos económicos hacia proyectos amparados por el RIGI. O sea, en este dato que usted nos aporta, de que antes de la invasión inglesa a Malvinas en el 33, dos años antes ya hubo una intervención norteamericana, ¿se conecta esto mismo con Trump, con esto mismo del alineamiento de Milei con Trump? Y me gustaría que nos profundizara un poquito sobre este punto, que, en realidad, usted ya había escrito un libro, “Argentina, Reino Unido, Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”. O sea, nuevamente se vuelve a dar este, no sé si llamarlo, trípode entre Estados Unidos e Inglaterra junto con Argentina. Bueno, Mario es uno de los, podríamos decir, economistas e historiadores de la economía más importantes de la Argentina. Es el fundador del Grupo Fénix, de economistas heterodoxos, ha hecho ciclos de historia de economía y sociedad muy importantes en la Argentina. No sé si lo podemos tener en línea nuevamente. Mario, ¿usted me escucha?

Sí, lo escucho.

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Perfecto. Lo escuchamos a usted con atención, entonces. Yo había quedado pendiente de la pregunta sobre la triangulación de la relación argentina con Inglaterra y Estados Unidos, que usted marcaba en su libro “Argentina, Reino Unido, Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial”, y hace unos años. Y, al mismo tiempo, parecería ser que, dado que las Malvinas primero fueron ocupadas por los norteamericanos antes que por los ingleses, se vuelve a repetir la historia de alineamiento de Argentina con Estados Unidos, y el trípode de nuestra relación, en un momento alineado con Inglaterra y ahora otro momento alineado con Estados Unidos. Me gustaría una reflexión suya sobre eso.

Sí. Es fundamental tener en cuenta que Estados Unidos tiene en estos momentos una política diferente que en el pasado. Se ha replegado en América Latina y, especialmente, en el sur del continente. Por eso el interés por estudiar la relación de Estados Unidos con Argentina en el caso Malvinas y en el caso Antártida. Es como que Estados Unidos tiene una relación con Argentina que tenía, por seguro, en el Atlántico Sur, como responsabilidad británica, que era su gran aliado. Ahora piensa que puede prescindir del Reino Unido y hacer que esta región esté subordinada al gobierno argentino, en este caso, Milei. Que pueda defender los intereses de Estados Unidos en la región por sí solo. Esa es la razón de por qué ahora Estados Unidos prescinde o quiere prescindir del Reino Unido para mantener sus intereses crecientes en la Antártida.

Mario, hablábamos con un colega suyo a lo largo de todas estas remalvinizaciones del discurso del presidente y alguno llegó a especular con la posibilidad de tres banderas. Usted recordará las famosas tres banderas que se habían planteado en 1982, que eran la Argentina, la del Reino Unido y la de las Naciones Unidas, pero con la paradoja de que el lugar de las Naciones Unidas sea el de Estados Unidos. ¿Usted le asigna alguna verosimilitud, alguna plausibilidad, a que el hecho de que en algún momento de las negociaciones pueda haber tres banderas, pero que la tercera bandera sea de los Estados Unidos, como una especie de administración conjunta del Reino Unido, Argentina y Estados Unidos?

Sí. Creo que eso es así. La idea es crear una base integrada, en el sur, en Tierra del Fuego o en las Malvinas, incluso con Estados Unidos. Estados Unidos siempre tuvo la idea de que el canal de Panamá podía estar sujeto en algún momento a los conflictos internos o a los ataques externos. Y que eso solo se podía solucionar con otro paso interoceánico. Ese paso interoceánico es el que une el Atlántico y el Pacífico por el Cabo de Hornos. Ni siquiera por el canal de Panamá. Por eso la importancia geoestratégica de las Malvinas, que eran consideradas como una especie de portaaviones para garantizar ese paso interoceánico.

Claro, como que volvemos al mundo del siglo XIX, ya sin el canal de Panamá, cuando todo el tránsito interoceánico entre el Atlántico y el Pacífico se hacía casualmente por el Estrecho de Magallanes, Drake o Beagle. O sea que volvemos a una situación precanal de Panamá. ¿Qué diferencia la garantía del paso interoceánico del canal de Panamá en la Segunda Guerra Mundial, cuando China no era importante, a hoy, en la que en algún momento el presidente Trump acusaba al canal de Panamá de estar cooptado por los chinos? O sea, ¿es distinto hoy el canal de Panamá para Estados Unidos como seguridad de lo que era en la Segunda Guerra Mundial?

Sí, el canal de Panamá tiene sus dificultades, por eso también... El ataque a Venezuela fue una garantía de que ese paso iba a estar resguardado en América Central. Ahora Estados Unidos se interesa directamente por el cono sur y porque es más fácil hacer todo el tránsito interoceánico por esta región.

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Y, al mismo tiempo, barcos que en el tamaño de la Segunda Guerra Mundial podían pasar y hoy no pueden pasar por el tamaño que tienen. Se vuelve a revalorizarse como aquella época, en la que Valparaíso era un lugar importantísimo, porque era el puerto donde, luego de hacer el cruce interoceánico, las naves podían volver a cargar de combustible, a cargar de energía y de los elementos para seguir en navegación. Mario, le agradecemos enormemente este tiempo para con nosotros. Valoramos doblemente su palabra. No sé si quiere agregar algo más. Lo escuchamos y, si no, nos despedimos. Lo dejo a su disposición.

Bueno, le agradezco mucho sus palabras y espero estar a disposición suya en cuanto lo interese. Lo estaré con estos artículos o con otros que publicaré próximamente.

Esperamos esos artículos con mucho interés, Mario. Y así los publicaremos. Le mandamos un muy fuerte abrazo y muchas gracias.

Bueno, gracias a usted.


LMM