El conflicto por las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido sumó una nueva posición desde Washington. Si bien el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, afirmó que la prioridad de la Casa Blanca sería “desescalar” la tensión entre ambos países, evitó anticipar si Washington acudiría en ayuda del Reino Unido ante una eventual acción de Argentina en la zona. Una eventual decisión que correspondería al presidente Donald Trump.
A través de su diálogo con GB News, marcó la particularidad de la relación de Washington con los dos países: “Argentina es un gran amigo”, sostuvo, aunque aclaró que también mantiene una “relación especial con el Reino Unido”. Waltz planteó que Washington intentaría actuar antes de que la situación llegara a un escenario de mayor gravedad. “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, afirmó.


Estas declaraciones tienen como antecedente los dichos del propio Trump, quien durante las últimas semanas había dejado abierta la posibilidad de modificar la posición histórica de Washington sobre la soberanía de las islas.
Su posición, hasta ese momento, era de neutralidad frente a la disputa entre Argentina y el Reino Unido. Pero a fines de agosto, Trump fue consultado sobre si estaba dispuesto a revisar esa postura y respondió: “Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas”.
A las pocas semanas, el mandatario estadounidense mantuvo un encuentro con el primer ministro británico, Andy Burnham, en Nueva York, durante la Asamblea General de la ONU. Fue el primer encuentro presencial entre ambos desde la llegada de Burnham al Gobierno británico.
La reunión duró alrededor de 40 minutos y, de acuerdo con las declaraciones posteriores del primer ministro, las Islas Malvinas estuvieron entre los temas conversados. Burnham dijo que Trump tuvo “la amabilidad de escucharnos” cuando hablaron sobre distintos asuntos, entre ellos el comercio y el archipiélago.

Malvinas: el Gobierno argentino rechazó las acusaciones del Reino Unido
Por su parte, Trump destacó el vínculo con el nuevo primer ministro británico y afirmó: “Sobre la base de nuestra relación con el primer ministro Andy, creo que nos está yendo muy bien”. También lo describió como “un hombre de negocios nato” y sostuvo que los vínculos entre ambos países estaban mejor que con su anterior primer ministro, Keir Starmer.
La pelea por el petróleo que elevó la tensión
El nuevo cruce diplomático tiene como principal foco la explotación de petróleo en el Atlántico Sur, particularmente el proyecto Sea Lion, ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, en un área cuya soberanía es disputada.
Su proyecto está encabezado por las empresas Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, que avanzan con un plan para comenzar la producción de hidrocarburos. Argentina sostiene que la explotación de recursos naturales en esa zona constituye una acción unilateral sobre un territorio cuya soberanía permanece en disputa.
Por ese motivo, el Gobierno de Javier Milei inició el 28 de septiembre un procedimiento de arbitraje internacional bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar). La decisión había sido anticipada por el Presidente días antes, cuando ante la ONU sostuvo que la Argentina había “acudido a las herramientas jurídicas disponibles” frente a la explotación de recursos en el área en disputa.

La Argentina dio además un plazo de dos semanas para que el Reino Unido detenga el proyecto antes de avanzar con el proceso ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo.

Malvinas: la Justicia le ordenó a Rockhopper y Navitas que suspendan el proyecto petrolero Sea Lion
En paralelo a la disputa diplomática, Rockhopper, la empresa británica que tiene el 35% del proyecto Sea Lion, ratificó que mantiene sus planes para comenzar a extraer petróleo en las Islas Malvinas. En su último balance, la compañía señaló que el Gobierno británico y el Gobierno de las islas calificaron de “ilegítimas y sin justificación legal” las medidas impulsadas por la Argentina contra las empresas vinculadas con el proyecto.
Sostuvo, en el documento, que el objetivo continúa siendo alcanzar la primera producción durante el primer trimestre de 2028. Su director ejecutivo, Samuel Moody, afirmó que la compañía quedó “totalmente financiada hasta la primera producción” después de la reciente ampliación de capital y que el proyecto mantiene el cronograma previsto.
Además, Rockhopper destacó el respaldo del Reino Unido y del Gobierno de las islas. En esa línea, señaló que Navitas, que controla el 65% restante y es la operadora de Sea Lion, considera que las recientes medidas argentinas no tendrán un efecto material sobre el desarrollo del proyecto ni sobre su cronograma.
MV/MSS