COLUMNISTAS
RUMBO ECONÓMICO Y LA REELECCIÓN DE MILEI

Un vaticinio de Caputo que amenaza con darse vuelta

El ministro se esfuerza por blindar el programa financiero hasta el final de la gestión de Milei. Las contingencias que el plan no previó: el contexto internacional adverso, la aceleración del riesgo país y el fantasma de la recesión.

Luis Caputo en el evento Vientos de Cambio 02092026
Luis Caputo en el evento “Vientos de Cambio”. | NA

A finales de mayo, durante una exposición en el Latam Economic Forum en Parque Norte ante ejecutivos de empresas e inversores, el ministro de Economía Luis Caputo aventuró un 2027 sin contratiempos para el proyecto político de Javier Milei y dejó caer una frase que suponía más bien un desafío: “El año que viene va a ser un año electoral absolutamente atípico. Por primera vez la economía se va a llevar puesta a la política”.

¿Qué quería decir Caputo? Amparado en su convicción de que Milei será reelecto, convicción que intentó contagiar a los mercados, el ministro anticipó que la Argentina vería el año próximo el fin de la volatilidad electoral. En línea con su más conocido anticipo de que el 2027 será “un paseo por el parque”, Caputo pronosticó que no habría una temida corrida contra el peso antes de las elecciones presidenciales.

Algo más de un mes más tarde, a comienzos de julio, el ministro presentó su plan de financiamiento para 2027, con el que buscó asegurar el pago de los compromisos de deuda de ese año y de lo que queda del 2026 por unos US$ 25 mil millones de dólares.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Aquel programa de blindaje financiero descartó la posibilidad de que la Argentina accediera al mercado internacional porque, a juicio de Caputo, la tasa que debía pagar la Argentina era aún alta. Sin embargo, el riesgo país, que mide la sobretasa que pagan los bonos soberanos, había descendido en esos días a los 400 puntos, el registro más bajo de la gestión de Milei, impulsado en alguna medida por el plan del ministro y por una fuerte suba de los títulos y las acciones argentinas en Wall Street.

Al final, la bonanza llegará algo más tarde (y con una condición)

Sobre los vencimientos de 2027, Economía aseguraba entonces que estaban “prefinanciados” con préstamos con garantías de los organismos multilaterales, ingresos por privatizaciones y “otras fuentes de financiamiento” provenientes del mercado local, además de la compra de dólares por el Banco Central.

El plan de Caputo se sustentaba en algunas certezas, pero también en supuestos como que el riesgo país seguiría su tendencia descendente y -en contradicción con el concepto mismo del programa, es decir, una planificación-, que no se presentarían otras contingencias que lo amenazaran.

Bien, las contingencias se presentaron.

El BCRA desaceleró la compra de dólares desde un promedio de 103 millones diarios en julio (US$ 2.163 millones en el mes) a US$ 13 millones diarios en septiembre (US$ 232 millones al finales de mes). La razón, para muchos analistas, es la de quitarle presión al tipo de cambio y, de este modo, evitar una nueva aceleración de la inflación. La ex subdirectora gerente del FMI Gita Gopinath advirtió al Banco Central que debe acelerar el ritmo de acumulación de reservas para proteger a la economía de la volatilidad cambiaria.

Además, el contexto internacional se complicó después de que la Fed subió la tasa de política monetaria en EE.UU, lo que impactó en el rendimiento del bono de referencia del Tesoro a 10 años, que llegó ayer a 5,24%, su nivel más alto en casi dos décadas.

El riesgo país cerró ayer en 628 puntos básicos tras haber tocado los 642: la tasa que debería pagar la Argentina en el mercado internacional supera así el 11% anual. Las condiciones son de igual modo más adversas para que el Tesoro se financie en el mercado local, como preveía el programa.

El riesgo país lo elabora el JP Morgan. Tras conocerse los preocupantes últimos datos de pobreza del primer semestre (32,2%), y de actividad en julio (-2,9 contra el mes anterior), la entidad corrigió a la baja sus pronósticos para la Argentina: redujo a 1,5% su estimación de crecimiento para 2026 y advirtió que la economía podría entrar en una recesión técnica. La banca de la que se han nutrido los gobiernos liberales argentinos en la última década convalidó así el fuerte cambio de clima financiero. Ya había ocurrido, de manera dramática, durante el gobierno de Mauricio Macri.

Hay cosas inalterables en la relación entre EE.UU. y el Reino Unido (nada nuevo)

Días atrás, Caputo ratificó en Nueva York ante inversores su rechazo a emitir deuda en los mercados internacionales, aunque se esforzó por dar nuevas garantías de pago de los vencimientos que quedan pendientes este año y el próximo.

Tras las exposiciones de escaso brillo de Milei y su ministro en Nueva York que, lejos de seducir, generaron incertidumbre sobre el estado de la economía argentina, el mercado no le retiró la confianza a Caputo, pero ha comenzado a exigir mayores rendimientos y cobertura en dólares ante el riesgo de un salto cambiario.

Ayer el Tesoro consiguió renovar el 100% de vencimientos bajo esas condiciones: obtuvo ofertas por $9,77 billones y decidió adjudicar $8,62 billones, con lo que evitó dejar pesos en la calle que presionen al dólar. Debió pagar tasas del 9,06% y 7,38% anual por encima de la cotización del dólar oficial, según informó la Secretaría de Finanzas. Todos los instrumentos renovados vencen antes de diciembre de 2027, una de las claves de la estrategia oficial con las que el mercado acuerda.

La otra confianza

Ayer se conoció el índice de confianza del consumidor de agosto de la Universidad Torcuato Di Tella. Mostró una caída de casi 6 puntos respecto del mes anterior. Entre 0 y 5 puntos, marcó 1,94, el menor valor de la gestión de Milei junto con el de septiembre del 25 y julio pasado.

El índice suma siete caídas, (de enero a mayo; julio y septiembre) y dos subas (junio y agosto) en lo que va de 2026. Con esas oscilaciones, que imitan al dibujo de “serrucho” de la actividad económica, acumula un retroceso de 21,4% desde comienzos de año.

Tal como lo expuso Milei en la entrevista que ofreció este domingo a LN+, el Gobierno entiende la caída en la actividad como “una desaceleración en el ritmo de expansión” de la economía. Si bien los análisis dan por hecho que la economía atraviesa una recesión técnica (sumaría dos trimestres consecutivos de retracción), la actividad habría crecido 1,7% en agosto y 0,6% anual, según el Índice General de Actividad que elabora Orlando Ferreres. Y acumula una expansión de 0,4% en los primeros ocho meses del año.

Odio, temor e intimidación: delicias libertarias

Los datos del segundo semestre no parecen alentadores. Sin embargo Ferreres observa que la suba de la actividad en agosto es una reacción ante la fuerte caída que mostró la economía en julio y anticipa una recuperación gradual.

Es la expectativa a la que se abrazan Milei y Caputo, que consideran que la fluctuación en los índices de actividad refleja el cambio de la matriz productiva en marcha en la Argentina. Pero la incertidumbre los amenaza con que el año electoral no sea en modo alguno atípico y que, al revés del vaticinio del comienzo, la política se lleve puesta a la economía.