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Relato electoral

Cuánto “riesgo kuka” necesita Milei

El Presidente y su ministro de Economía insisten en agitar el fantasma kirchnerista, sin tomar en cuenta que ese relato los puede complicar más que ayudar.

Javier Milei
Javier Milei | CEDOC

“El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo. Así está visto realmente, y yo entiendo que la gente lo ve así, porque efectivamente lo es”. Con la escasez poética que lo caracteriza, Luis ‘Toto’ Caputo insistió ayer en una caracterización opositora a la que, por lo visto, nos tendremos que volver a acostumbrar con vistas a la campaña presidencial 2027.

Días atrás, en Nueva York y ante inversionistas y financistas, el propio Javier Milei se encargó de adosarle a dichos del gobernador bonaerense, también de paso por esa ciudad de EE.UU., la suba del riesgo país argentino de las últimas semanas.

Se puede entender en el marco de una estrategia de polarización electoral la narrativa que el Presidente y su ministro de Economía intentan imponer. En esa dimensión se construyeron los triunfos libertarios de 2023 y 2025.

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También es comprensible la idea oficial de que los sinsabores o efectos nocivos del modelo económico mileísta conserven cierta dosis de tolerancia social, en nombre de agitar el fantasma de volver al pasado y “dilapidar los esfuerzos realizados”, como reza el libreto violeta.

Lo curioso del razonamiento es desconocer sus límites. O peligros.

Con casi tres años ya de mandato, hasta los sectores sociales y económicos amigables con el mileísmo comienzan a cuestionar el debe de la gestión. Ni hablar entre los opositores.

El Gobierno dispone de varios estudios cuanti y cualitativos de opinión pública que lo alertan: hay más gente ya que culpa a Milei que al kirchnerismo por la actual situación económica.

Según la cantidad, que el mileísmo busque azuzar el riesgo kuka puede ser un paraguas protector contra las limitaciones o errores propios.

Pero también, sobre todo entre quienes definen inversiones, puede multiplicar el temor a la posibilidad de que las reformas económicas se reviertan si crecen las chances de que Milei no sea reelecto. Y entran en modo pausa, lo que reproduce la desconfianza.

De algo de este clima ha debido tomar nota el ministro Caputo. Si bien demoniza al kirchnerismo, como queda expuesto en el textual inicial, asegura que es imposible que tenga chance de volver al poder. Eso mismo pensaba y decía el ex jefe de Caputo, Mauricio Macri, en 2017 y 2018.

Entonces, en qué quedamos: ¿hay o no hay riesgo kuka?

En tren de responder esa incógnita, será interesante observar cómo resuelve este desafío discursivo Santiago Caputo, estratega comunicacional del Presidente.

El asesor debería saber a esta altura la clásica máxima del alquimista suizo Paracelso: “La dosis hace al veneno”.