Por un proyecto nacional

Maximiliano Abad: “La UCR tiene que tener su propio candidato a presidente”

“No podemos retroceder a un sistema donde las cúpulas definan candidaturas”, advirtió el senador radical, al defender las PASO como herramienta de ordenamiento político. También cuestionó al Gobierno por priorizar el equilibrio fiscal sin atender “las cuestiones sociales urgentes”.

Maximiliano Abad, senador radical por la provincia de Buenos Aires. Foto: Cedoc

El senador nacional Maximiliano Abad afirmó que la Unión Cívica Radical debe “tener un candidato a presidente” y avanzar en la construcción de “una propuesta nacional” que le devuelva centralidad política. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que el partido “está atomizado y actúa en función de realidades provinciales” y advirtió que “un partido nacional que no tenga proyecto nacional cae en saco roto”. Además, planteó la necesidad de impulsar “organización partidaria, liderazgos convocantes y una agenda renovada” para posicionar al radicalismo como alternativa de cara a 2027. 

Maximiliano es abogado y político que actualmente se desempeña como senador nacional por la provincia de Buenos Aires para el período 2023-2029. Anteriormente, fue presidente de la Federación Universitaria Argentina en 2004 y de la Federación Universitaria de Mar del Plata. Inició su carrera legislativa en el distrito de General Pueyrredón, siendo concejal entre 2007 y 2015; luego se desempeñó como diputado provincial entre 2015 y 2023. Ejerce la conducción de la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires desde el año 2021. 

El gobierno anunció que presentará una modificación en la ley de discapacidad, mientras las personas discapacitadas y los parientes fueron reprimidos por reclamar por la ley de emergencia de discapacidad. Contanos tu propia visión, la visión del Partido Radical de la provincia de Buenos Aires sobre el tema.

El gobierno ha manifestado que las leyes tienen que estar de acuerdo al equilibrio fiscal. Yo soy de los que le creen que el equilibrio fiscal no puede dejar de lado las cuestiones sociales urgentes. Por eso nosotros no vamos a convalidar ningún proyecto de ley que tienda a perder poder adquisitivo, tanto de los universitarios, trabajadores, docentes y no docentes, como de los prestadores del sistema de discapacidad. Por eso, cuando vinieron ambas leyes que hoy están vigentes y que el gobierno debe cumplir, nosotros acompañamos esas leyes; cuando el gobierno las vetó, insistimos en el veto. La posición es que el gobierno cumpla con ambas leyes: la ley de financiamiento universitario y la ley de discapacidad. El gobierno quiere eliminarlas, y me parece que busca, al mismo tiempo, que la oposición no tenga una herramienta para organizarse y se disperse.

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¿Cómo ves a la Unión Cívica Radical hacia 2027? Esta diáspora que se percibe y la fragmentación que se percibe, ¿es posible revertirla? 

Primero, te quiero sentar mi posición sobre las PASO. Las PASO es una herramienta que utilizan las fuerzas políticas, las coaliciones, que cada vez más son en la Argentina, para poder ordenar candidaturas. Las PASO son de carácter público, con control y garantías judiciales y con participación ciudadana. Cualquier herramienta hacia adelante debe ser moderna. Nosotros no podemos eliminar las PASO y volver al sistema anterior, que era donde las cúpulas partidarias resolvían las candidaturas.

O sea, ¿estamos dispuestos a modernizar? Sí. Ahora, de ninguna manera retroceder. ¿Y por qué digo modernizar? Porque puede haber situaciones en las cuales la fuerza o el frente vaya a lista unidad y sea innecesario, que haya gasto público, movilización ciudadana. Ahora, la PASO hay que mirarla siendo un sistema superador, y ese sistema superador tiene que tener estas tres características: tiene que ser de carácter público, con participación ciudadana y con garantías judiciales.

Yendo a la pregunta del radicalismo: el radicalismo hoy está en una situación en la que está atomizado, que actúa en función de realidades provinciales, municipales, pero sin un proyecto nacional. Y un partido nacional que no tenga proyecto nacional es un partido que cae en saco roto. Por eso, lo que nosotros tenemos que hacer es construir una propuesta nacional. Y el radicalismo, para construir una propuesta nacional, tiene que tener tres ejes de trabajo: uno es organización partidaria; dos, liderazgos convocantes; y una agenda renovada. Porque hoy estamos en un mundo que todos sabemos que hay transformaciones tecnológicas, demográficas, económicas.

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Estamos en un mundo de ruptura y hay que entender este nuevo mundo. Soy de los dirigentes que entiende que no hay que esconderse detrás de las hazañas, los logros y las épicas del pasado, sino que hay que entender cuál es el rol del radicalismo hoy. El rol del radicalismo hoy es ser un partido moderno, representativo, republicano y federal, hoy, en este mundo y en esta Argentina. Y ahí tiene que estar el radicalismo construyendo una alternativa nacional.

Ayer Macri, en el reordenamiento del PRO, planteó que el PRO no era oposición, sino la continuación, la consumación, la segunda vuelta a La Libertad Avanza, dando a entender que iba a haber un candidato del PRO compitiendo con un candidato de La Libertad Avanza o con el propio Milei, para ser concreto. En el caso del radicalismo, escuché versiones de que un candidato podría ser Prat-Gay. ¿Ves que el radicalismo podría tener un candidato a nivel nacional y/o que podría llegar a haber una alianza con el PRO, como lo hubo en el pasado en Cambiemos?

El radicalismo tiene que tener un candidato a presidente, a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y esa es una tarea de los dirigentes: encontrar esa propuesta electoral, que debe ir acompañada de un programa. Soy de los que dice claramente que el radicalismo tiene que tener un programa ambicioso y equilibrado, en donde se desarrolle la minería, la energía y el agro, pero que también fortalezca paralelamente la industria, que proteja a las pymes, que son lo que genera innovación, la mayor cantidad de empleo. Y el radicalismo tiene una agenda en donde las prioridades tienen que ser la lucha contra la pobreza, la desocupación y el desempleo, y la defensa de la educación pública, educación social e igualdad de oportunidades.

Por eso, la alternativa que tiene que construir el radicalismo es una alternativa de, en primer lugar, organización política: el radicalismo está atomizado y hay dirigentes que miran más su propio ombligo que la cuestión general de un partido que necesita tener centralidad y que es muy importante para la Argentina, porque si el radicalismo se debilitó, se debilitó la democracia a partir de su pérdida de representación. Entonces: organización, liderazgos convocantes, agenda renovada y un programa claro de cara a la sociedad. Esa es la tarea de los dirigentes que conducen el partido de cara al presente y el futuro.

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¿Respecto concretamente a lo de Prat-Gay y a que puedan llegar a ir con un candidato junto con el PRO en una recreación de Cambiemos?

Por eso te decía que el radicalismo tiene que tener candidato a presidente y a gobernador, y por supuesto Prat-Gay es un activo muy importante para la política argentina. Excede al radicalismo. Creo que es un actor que tiene muchas cualidades y que sería muy importante volver a tenerlo hoy en la escena pública. Hoy está abocado a lo privado y todos lo sabemos, pero es un actor que hay que recuperarlo para la escena pública.

¿Cuál es tu propia impresión, como oposición, de la situación del gobernador en su propia competencia interna, con La Cámpora, y cómo esto afecta la votación de leyes, el funcionamiento tanto de diputados como de senadores en la provincia de Buenos Aires?

Primero, yo soy de los que cree que, independientemente de las internas, los posicionamientos de los dirigentes del peronismo, etcétera, el peronismo al final del camino encuentra la unidad. Ya este debate lo vimos en la elección previa del año 2015, donde se ponía en la escena pública si el peronismo iba a ir unido o dividido. Yo lo que decía era que el peronismo iba a ir a la unidad, y el peronismo nuevamente va a ir a la unidad en la provincia de Buenos Aires, y no me tengo ninguna duda, en la Argentina, a pesar de su propia interna y posicionamientos y candidaturas, etcétera.

Y el peronismo en la provincia tiene mayoría prácticamente en Diputados, lo cual hace que las leyes que el gobernador envíe tengan generalmente aval de la Legislatura. No es un problema de que la Legislatura le da o no herramientas. El problema de la provincia de Buenos Aires es que hay un gobierno que no funciona, que tiene problemas con IOMA, que tiene problemas de infraestructura, que tiene problemas tremendos de inseguridad, a pesar de lo que dicen los funcionarios de la provincia. Así que es un gobierno que, desde mi perspectiva, tiene muchísimos problemas.

Cuando voy a decir que vaticinás que iba a ir unido y que va a ir unido en el futuro, tanto en la provincia como a nivel nacional, y dado además tu cercanía geográfica, ¿ese “unido” creés que el candidato de unión va a terminar siendo Kicillof? 

No, creo que es un debate abierto. Fijate que en la provincia de Buenos Aires hoy el peronismo tiene cinco candidatos: Federico Achával, de Pilar; Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes; Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora; Katopodis; el propio intendente de La Plata. O sea, el peronismo hoy es un partido que tiene diferencias, tiene distintos candidatos, pero no tengo ninguna duda de que, al final del camino el peronismo se une, porque el peronismo es un partido de poder y lo primero que van a resolver es ganar la provincia de Buenos Aires y, a partir de ahí, generar condiciones para ir a ganar la Argentina. Por eso, no tengo ninguna duda de que ese es el camino que va a transitar el peronismo, a pesar de lo que se comenta: interna, posicionamiento, etcétera, etcétera.

 

RM/ff