Violencia estructural

Pilar Calveiro puso el foco en la desigualdad: “México no es más machista que Argentina, tienen distintas formas patriarcales”

La politóloga analiza las nuevas formas del poder y la violencia, donde ya no se elimina sino que se abandona a sectores enteros bajo la lógica del “dejar morir”. Advierte cómo la migración, el género y la desigualdad revelan un sistema que gestiona la vida desde la desprotección.

2024. Hubo 1.097 demandas de agresiones contra mujeres. Foto: Pablo Cuarterolo

La violencia estatal, entendida desde Max Weber como el uso del monopolio coercitivo para garantizar el orden, adopta hoy formas más difusas y selectivas en democracias atravesadas por la desigualdad. A partir de ese marco, la politóloga Pilar Calveiro advierte en Modo Fontevecchia, por Net TV, sobre una lógica de poder que ya no elimina sino que abandona —“dejar morir”—, y sostiene: “México no es más machista que Argentina, tienen distintas formas patriarcales”.

La politóloga, investigadora y ensayista Pilar Calveiro, durante la última dictadura militar, fue secuestrada y estuvo detenida en centros clandestinos como la ESMA, experiencia que marcó profundamente su obra. Seguido a su liberación se exilió primero en España y luego en México, donde se radicó de forma permanente y desarrolló su carrera académica. Ahora, su libro más influyente es Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina.

¿Qué es marzo de estos 50 años del golpe, haber recibido el doctorado Honoris Causa?

Sí, fue una emoción grande, digamos. Para mí fue importante el reconocimiento de una universidad pública argentina y, bueno, coincidiendo con estos 50 años del golpe militar, creo que tenía un doble sentido.

¿Qué sintió?

Me pareció que fue muy importante, muy numerosa. Yo estaba en Rosario. Fue una marcha muy numerosa, con una participación vital, diría. Entonces, fue emocionante también y muy interesante ver a la gente manifestándose de una manera creativa. En fin, me pareció muy importante.

¿Qué significa pasar de matar a dejar morir? Casualmente su último libro. ¿Y cuál es la analogía que usted hace en las distintas formas de matar? ¿Que puede interpretar que dejar morir es otra forma de matar?

Sí. O sea, yo intento señalar en ese texto cómo hay un tránsito. En realidad tomo distintos momentos, tres grandes momentos. Uno, me voy a lo que fue el genocidio perpetrado por los nazis y formas directas de exterminio de un grupo poblacional definido como si fuera contagiante en términos raciales. Luego trabajo el tema de la desaparición de personas, de la desaparición forzada, y arranco del '73 para mostrar cómo hay un tránsito de también una forma de exterminio de un grupo poblacional, en ese caso definido como si fuera contagiante en términos políticos, o sea, un otro político.

Y desde ahí, cómo se va a ir dando un tránsito a las formas actuales de la desaparición, en donde más que matar de manera directa, exterminar a un grupo de manera directa, hay enormes grupos de población que quedan expuestos a violencias de distinto tipo, algunas criminales, otras estatales o estado-criminales, y quedan abandonados a esas violencias. Finalmente trabajo todas estas formas del abandono que tienen que ver con la desprotección económica, social y política de enormes masas de población en el mundo actual.

¿Cuánto hay de biopolítica?

Todo esto son formas de la biopolítica y son tránsitos de formas que podríamos llamar más necropolíticas, en el sentido de que se orientan al exterminio directo de ciertas partes de la población, a lo que serían estas grandes masas que son abandonadas a su suerte. Todo eso es un tránsito de forma. Todo es biopolítica, pero formas más directas de lo que podríamos llamar necropolíticas a estas otras prácticas biopolíticas, en donde se alientan, se protegen unas vidas que son principalmente las que son funcionales al mercado y a las formas de operación del mercado, y se abandona a otras.

Unas vidas a costa de otras. Por momentos pienso en México como el Mediterráneo de la inmigración americana. O sea, lo que el Papa definía como el Mediterráneo como cementerio de inmigrantes. México, aunque de tierra, lo termina siendo un símil por la cantidad de inmigrantes que atraviesan México para llegar a Estados Unidos. Por otro lado, el mismo México, donde la conquista española se dio de la manera más desarrollada, con la mayor cantidad de población y organización civilizada de toda América. Es decir, ¿cómo cambia escribir esto desde México con la historia que tiene y el presente respecto de estas necropolíticas históricas y presentes?

Yo creo que México permite ver bastante bien estas modalidades en el presente, porque una de las poblaciones que son objeto de este abandono, de estas vidas sacrificadas, son justamente los grupos migrantes en México y en Europa, lo que mencionabas del Mediterráneo. Allí se puede visibilizar claramente estas formas de abandono que son globales.

Las poblaciones que transitan por México, algunas provienen del propio México, pero sobre todo son poblaciones que vienen de diversos lugares del mundo, abandonadas por sus respectivos Estados y sociedades, introducidas en estas prácticas terribles de desplazamiento en la mayor indefensión. Esto se observa claramente en México y en otros lugares del mundo, porque el tema de las migraciones y el desplazamiento forzado de población, tanto por conflictos armados como por desastres naturales, se ve en las más diversas partes del globo.

¿Puedo considerar a Trump como uno de los actores principales de esta necropolítica del siglo XXI?

Sí, yo insistiría en esto. Más que necropolítica, estoy hablando de esta dimensión tanatopolítica en formas originarias de la biopolítica. Hoy lo que se da principalmente, más que matar de manera directa, es este abandono, este dejar morir, estas biopolíticas. Desde luego, la política migratoria de Donald Trump tiene que ver con esto. La identificación del otro migrante como alguien contagiante, contaminante, está en la base de la lógica biopolítica.

Estaba pensando en esos cuerpos que finalmente se utilizan para el trabajo, para la producción. Usted decía, aquellos que sirven, aquellos que no sirven. Que sirven inclusive para servir a otros.

Aquellos que ni siquiera sirven para servir a otros, ni sirven para ser explotados en el trabajo. Esa condición de paria lleva a la reflexión de que probablemente esa pueda ser parte de la condición de gran parte de la humanidad, a partir de que la inteligencia artificial haga innecesarios cuerpos para el trabajo que ni siquiera sean necesarios en el futuro.

Desde luego. Las formas actuales de organización del poder hacen que gran parte de la población sea considerada como irrelevante, sustituible, sobrante, y esto tiene que ver con estas prácticas. También hay que decir que existe una capacidad del Estado —y no solo del Estado, sino de todas las redes de poder— que articulan lo legal con lo ilegal, y que en muchos casos vinculan redes criminales con redes políticas.

Y la trata, directamente.

Y la trata, porque allí tenemos todas las formas de trata de población. Tienen gran habilidad para funcionalizar todo al mercado. Por ejemplo, el tránsito ilegal de personas desde México hacia Estados Unidos se convierte en recurso económico. Son redes que ganan grandes cantidades de dinero con este tráfico de personas.

¿Encuentra algún punto de contacto entre la drástica disminución de la natalidad y la percepción de que el riesgo es aumentar la cantidad de personas sobrantes, y que sean sus propios descendientes los que padezcan eso?

Claro. Las poblaciones migrantes tienen hijos. Nos sorprende ver madres con sus niños en este proceso migratorio de tanta desprotección, y también familias enteras. El tema de la disminución de la tasa de natalidad es complejo y habría que explicarlo por muchas otras razones que desconozco. No quiero aventurarme en esa dirección.

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Me gustaría comprender qué significa, en uno de los países más machistas del mundo, una presidenta mujer enfrentando a Donald Trump. ¿Cómo se las arregla Sheinbaum en estos momentos?

Es difícil decir cuáles son los países más o menos machistas. Tenemos un prejuicio con México. La lógica patriarcal tiene distintas formas de expresarse y es bastante sostenida en diversas regiones del mundo, solo que se expresa de maneras distintas. En México, no solo hay una presidenta mujer, hay equidad de género en las cámaras y en el gabinete, en todas las instancias gubernamentales. No es solo el personaje de la presidenta.

Podría ser una reacción al machismo.

Yo creo que tiene que ver con una construcción antigua. En México, el feminismo es histórico, se ha organizado, ha creado presencia en la vida política. Por eso insisto en que el personaje de Claudia es importante. Ella ejerce la presidencia con dignidad, habilidad y capacidad política, acompañada de muchas mujeres en cámaras, diputados, senadores, y en su propio gabinete. Esto ayuda a recalibrar nuestros prejuicios sobre el machismo en México.

Sí, y pensar en el propio machismo. Es más difícil visibilizarlo porque es sutil, pero está tanto o más presente.

Sí. Además, a todos nos cuesta visibilizar lo propio, porque estamos preparados para normalizarlo, naturalizarlo. Es importante tanto en el machismo como en lo autoritario.

Ayúdenos con su mirada de adentro y afuera de la Argentina. ¿Qué percibe del patriarcado en la Argentina y, comparado con México, qué diferencias encuentra en sus formas de expresarlo?

No lo comparo, creo que son distintos. Aquí hay formas muy marcadas de lo patriarcal. Los hombres argentinos siempre saben mejor, orientan, guían, saben cómo hacer las cosas. Es otra forma de lo patriarcal.

Cada sociedad tiene sus modalidades. No solo en lo patriarcal, sino en todas las formas de lo autoritario, es importante observar lo propio, identificarlo, porque eso es con lo que podemos lidiar, modificar, transformar, y ser conscientes de que justo eso es lo que naturalizamos, porque nos involucra.

 

MV/ff