Guerra en Medio Oriente

Rafael Grossi: el acuerdo Trump-Irán depende de lo nuclear mientras desde Teherán amenazan de muerte al argentino que los debe controlar

El argentino que aspira a conducir las Naciones Unidas enfrenta una paradoja: es la figura llamada a supervisar el programa nuclear iraní mientras desde Irán lo acusan de traición y lo amenazan. “Grossi termina pagando el precio de estas desprolijidades y de lo que es la derrota de Estados Unidos”, afirmó Patricio Giusto.

Patricio Giusto Foto: Linkedin Patricio Giusto

La posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán tras el conflicto militar sigue atada a una cuestión central: las inspecciones sobre el programa nuclear iraní. Sin embargo, según explicó el analista Patricio Giusto en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la situación se vuelve más compleja por el enfrentamiento entre Teherán y Rafael Grossi, titular del organismo nuclear de la ONU. “Mientras esté la figura de Grossi, para Irán es impensado estar dispuesto a permitir el ingreso de observadores”, afirmó, y describió el escenario actual como “una situación sin una salida a la vista”.

Patricio Giusto tiene un máster sobre estudios chinos en la Ocean University, también es magíster en políticas públicas de Flacso y licenciado en Ciencias Políticas, cofundador y director del Centro de Estudios Diagnóstico Político. Además, es coordinador del grupo de trabajo sobre Australasia del CARI e integra los grupos sobre China y Estados Unidos. 

Trump declaró que Irán debe aceptar someterse a las inspecciones nucleares y, paralelamente, Irán lo desmiente. Y todo esto, además, cruza a nuestro argentino Grossi, candidato a secretario general de las Naciones Unidas en la votación a fin de este año. Me gustaría tu evaluación sobre el papel de Grossi, sobre el papel que tiene el tema nuclear verdaderamente en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos y en la conservación de una eventual paz en el futuro en esa región.

La cuestión nuclear, por supuesto, es el tema más crítico de estas negociaciones porque, de alguna forma, ha sido la excusa de Israel para justificar estos ataques. Es algo que Netanyahu, desde hace más de 30 años viene diciendo que sería la razón por la cual Irán es una amenaza existencial, más allá del financiamiento a los grupos terroristas. Se supone que, en estos 14 puntos, Irán aceptaría las inspecciones, pero ya sabemos que hay oficiales del gobierno iraní que han dicho que esto no es así. De vuelta, desautorizando a Trump, como en otras cuestiones, como en el tema del cobro del peaje.

Trump dijo: “No van a cobrar ningún peaje en Ormuz a partir de ahora”. Pero las autoridades de Irán están diciendo: “Después de los 60 días, los que decidimos qué vamos a hacer somos nosotros”. Así que es un Estados Unidos que ha quedado muy devaluado, muy desautorizado, realmente sufriendo una derrota en términos militares y diplomáticos.

Quizás tenemos que remontarnos a Vietnam para ver una humillación de estas características, que deja mucha incertidumbre y deja también la figura de Grossi, una figura muy prestigiosa, que previo a esta guerra había ya tenido un rol importante. También, de alguna forma, termina pagando el precio de estas desprolijidades y de lo que es la derrota de Estados Unidos.

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Ya las autoridades iraníes habían amenazado de muerte a Rafael Grossi. ¿Cómo se puede suponer que van a aceptar revisiones cuando amenazaron de muerte a la persona que comanda el organismo que tendría que hacerlas?

Sí, totalmente. Eso también hace muy incierto que, mientras esté la figura de Grossi -y veremos después qué pasa con su candidatura como secretario general de la ONU, la verdad es que para Irán es impensado estar dispuesto a permitir el ingreso de observadores de la Agencia Internacional. Y esto va más allá de si Grossi o no es quien lo conduce en este momento.

Porque, de alguna forma, lo que Irán venía diciendo es: “El OIEA nos traicionó, fueron cómplices de lo que fue finalmente el ataque de Israel y Estados Unidos”. Así que hay toda una cuestión ahí que tuvo que ver con unas declaraciones que hizo Grossi, que fueron también tomadas de muy mala manera, diciendo que Irán podría producir una bomba sucia con el tipo de uranio enriquecido que tiene. Ellos lo negaron. Así que esa es la situación actual. Realmente muy incierta y compleja.

Veo ahí un nudo gordiano. Porque o Grossi es secretario general de las Naciones Unidas o continúa al frente del organismo que hace el control nuclear. Si continúa al frente del organismo que hace el control nuclear, es imposible el control nuclear en Irán cuando Irán lo amenazó de muerte y de traición. Y, paralelamente, si Grossi es secretario general de las Naciones Unidas, el organismo de las Naciones Unidas que hace ese control depende de él. Entonces, ahí yo veo un oxímoron. No lo alcanzo a comprender.

No. Es que lo comprendés muy bien y es que, en este momento, es una situación sin salida. O, mejor dicho, sin una salida a la vista, como están dadas las condiciones, como están jugadas las cartas. Y acá vale recordar lo que fue el tan criticado acuerdo de Obama, del 2015.

En ese acuerdo, Irán ya se había comprometido y habían empezado las observaciones in situ en las instalaciones nucleares de Irán, que uno siempre puede decir, como Netanyahu: “Bueno, había un montón de otras instalaciones ocultas que Irán no mostraba”. Pero, digo, había presencia fija. Ese tan criticado acuerdo.

Y hoy estamos atrás de eso. Es como volver al pasado y estar en una situación muchísimo peor y más incierta, con Estados Unidos sabiendo ni más ni menos que ha habido una guerra y teniendo que firmar condiciones realmente humillantes. No solo esto, sino también levantar el embargo a las exportaciones de petróleo y comprometerse a un resarcimiento que nadie sabe bien cómo se va a financiar. Así que, ni hablar. Irán, en este momento, se va a proteger más que nunca y va a impedir, va a seguir impidiendo, la llegada de estos observadores.

Al mismo tiempo, el Senado de Estados Unidos votó poner fin a la guerra. O sea, el presidente Trump no tiene ninguna posibilidad de negociar en condiciones de cierta equivalencia porque tiene las elecciones por un lado, el Senado prohibiéndole continuar la guerra por el otro. O sea, se metió en un callejón sin salida.

Recordemos que esta es una guerra ilegal desde el punto de vista constitucional de Estados Unidos. Desde el inicio. Trump justificó con un plazo perentorio una supuesta amenaza inminente que no fue demostrada. Por eso, en el Congreso, incluso algunos republicanos votaron ayer esto, además de los demócratas. Así que se supone que este despliegue militar, de inmediato, tiene que cesar a partir de ahora. Pero como tantas cosas que no ha respetado, tranquilamente podría no respetar esto también.

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¿Cuál es tu pronóstico de escenarios respecto de la elección del nuevo secretario general de las Naciones Unidas? ¿Y qué perspectiva le ves a la candidatura de nuestro argentino Rafael Grossi?

Yo creo que Grossi es el mejor posicionado. Desde ya, es el que más apoyo ha cosechado. Es de una gestión muy concreta y muy relevante. Estamos hablando de lo de Irán, pero pensemos en el rol de Grossi en Ucrania. Entonces, todo eso lo ha posicionado de una manera muy preeminente, con apoyos importantes que ha logrado, algunos explícitos, otros tácitos.

Pero ¿qué pasa? Aparecieron algunas figuras, como la de Bachelet, apoyada por Brasil, que no deja de ser un país menor. Así que eso es como una nube que puede empañar un poco su proyección, pero yo creo que hoy por hoy es el candidato más fuerte. Lo más probable es que él sea el ganador. 

¿Cómo juega en eso la guerra con Irán? Es decir, ¿cómo, a partir de casualmente el conflicto que Grossi tiene con Irán, potencia su candidatura o le genera nubarrones? No sé qué harán los aliados de Irán en ese sentido, directos o indirectos, como podrían ser todos aquellos que compitan con Estados Unidos.

Es una buena pregunta porque uno puede decir: esto debería fortalecerlo a Grossi, quien se volvió a plantar contra el régimen, contra esta teocracia que lo amenazó de muerte. Lejos de callarse, él siguió hablando y siguió insistiendo, siguió tratando de hacer gestiones en este sentido, más allá de las amenazas que sufrió, que le tuvieron que poner seguridad personal las 24 horas.

Pero otros pueden decir: quizás Grossi no es la persona para este momento de lo que viene, donde tenemos un Medio Oriente desestabilizado, con una guerra que probablemente va a continuar, con mayor o menor intensidad, con distintas formas. La configuración de esos actores regionales ya no es la misma. O sea, no se va a poder volver al statu quo del 28 de febrero.

Entonces, ¿es Grossi la figura correcta? Es un debate que se ha planteado sobre todo en el ámbito del Consejo de Seguridad, que, como vos sabés, es el organismo donde realmente se cocinan estas cosas. Pero yo me inclino más a pensar que lo termina fortaleciendo y termina reafirmando su perfil de que es capaz de sentarse con Putin, con los ayatolas, y no le han importado durante su carrera las circunstancias que ha tenido que afrontar. Pero bueno, es un debate abierto.

Y esta es una reflexión mía. Yo creo que Milei tiene que poner muchos rezos para que Grossi salga electo porque, si no fuera electo, allí la oposición en la Argentina tiene un candidato a presidente absolutamente nuevo. Como dice Jaime Durán Barba, siempre un outsider termina teniendo más posibilidades porque no tiene la carga del fracaso del pasado. Si Grossi no fuera secretario general de las Naciones Unidas, se convertiría automáticamente en un candidato presidencial en la Argentina.

RM/fl