Alternativas ausentes

Raúl Timerman: “Si hoy fuera la elección, Milei tiene ocho puntos sobre diez de ser reelecto”

El consultor planteó que existe una mayoría crítica del Gobierno, pero fragmentada entre peronistas, votantes del PRO, la izquierda y sectores independientes. "No todos piensan que la alternativa es el peronismo", explicó.

Raúl Timerman Foto: CeDoc

Más de la mitad de los argentinos considera que existe una alternativa mejor al gobierno de Javier Milei, pero eso no significa que hoy exista un candidato capaz de derrotarlo, concluyó el consultor Raúl Timerman en su último relevamiento de opinión pública. "Hay un 56% que no está de acuerdo con Milei y cree que hay una alternativa mejor, pero no hay un candidato que nuclee a ese 56%", afirmó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Por eso, sostuvo que si las elecciones fueran hoy, el Presidente tendría "siete u ocho puntos sobre diez" de posibilidades de ser reelecto.

Raúl Timerman es un reconocido consultor, director del Grupo de Opinión Pública en la consultora Comunicaciones Suramericanas. Se graduó como licenciado en Química en la Universidad de Buenos Aires. A lo largo de su carrera profesional se desempeñó como director de importantes compañías privadas. Su experiencia en el ámbito de los medios de comunicación lo llevó a formar parte del lanzamiento de Le Monde Diplomatique en Argentina y la conducción de programas radiales. A su vez, formó parte de la elaboración de importantes campañas y asesorías para personalidades influyentes en el país y distintas empresas internacionales.

Ayer mandaste un texto que dice: “56,4% de la población está de acuerdo con esta frase: No estoy de acuerdo con lo que hace Milei y creo que hay una alternativa mejor”. Contanos un poco más en extenso tu propia interpretación de este resultado y en el contexto de qué estudio de opinión pública fue realizado.

Este estudio forma parte de un estudio sistemático mensual que hacemos entre La Sastrería y Tres Punto Cero, que se llama: "¿Qué tienen los argentinos en la cabeza?" Y me llamó la atención una frase que circuló por ahí que decía: “Hoy por hoy Javier Milei no tiene con quién perder una elección”. 

Entonces nos preguntamos qué es lo que está pasando, en términos de opinión pública, con el gobierno de Javier Milei. Y la pregunta que hicimos es la siguiente: “Pensando en la situación política actual, ¿cuál de las siguientes frases representa mejor su opinión? "¿Estoy de acuerdo con lo que está haciendo Milei?" "¿No estoy de acuerdo con lo que hace Milei pero no veo una alternativa mejor?" "¿O no estoy de acuerdo con lo que hace Milei y creo que hay una alternativa mejor?”

La primera de ellas, “Estoy de acuerdo con lo que está haciendo Milei”, obtuvo 29,1% de aceptación de los argentinos. Es decir, los 30 puntos que Milei sacó en la elección general, primera vuelta, y es el núcleo duro que Milei mantiene. “No estoy de acuerdo con lo que hace Milei pero no veo una alternativa mejor”, 11,2%. En realidad, si sumás los 29 más los 11, tenés los 40 puntos que Milei sacó en la elección de medio término no hace mucho tiempo.

Pero cuando vas a “No estoy de acuerdo con lo que hace Milei y creo que hay una alternativa mejor”, obtenés 56,4%. Entonces, para aquellos opositores que se entusiasman con esta cifra, el tema es que ese 56,4%, cuando lo cruzás con otra pregunta, que es: “¿De cuál de las siguientes fuerzas políticas o espacios políticos usted se siente más cercano?”, te encontrás con lo siguiente. 

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“No estoy de acuerdo con lo que hace Milei y creo que hay una alternativa mejor”, tenés casi el 94% de los cercanos a Fuerza Patria, es decir, al peronismo. Pero tenés un 41,1% de los cercanos al PRO y un 88,6% de los cercanos a la izquierda, espacios que no se van a sumar a ese candidato supuestamente peronista. Más, tenés un 75% de los cercanos a otras fuerzas políticas, más los que no son cercanos a ninguna, que son el 25% del electorado. Es decir, uno de cada cuatro electores. La mitad de esos creen que hay una alternativa mejor.

No todos piensan que la alternativa es el peronismo. Es decir, hay un 56% que no está de acuerdo con Milei y cree que hay una alternativa mejor, pero no hay un candidato que nuclee a ese 56%. De ahí viene aquello de que hoy por hoy Milei no tiene con quién perder la elección.

A ver si entiendo bien: del 56% que cree que hay otro candidato mejor que Milei, ¿qué porcentaje de ese 56 es votante del PRO? ¿40 de ese 56?

No. El 40% de los votantes del PRO están en esa oposición. La única fuerza política que está loteada entre “Estoy de acuerdo con lo que hace Milei”, “No estoy de acuerdo con lo que hace Milei pero no veo una alternativa mejor” y “No estoy de acuerdo con lo que hace Milei y creo que hay una alternativa mejor”, la única que está loteada entre los tres espacios es el PRO.

Entonces mi pregunta es: ¿y del 56% que piensa que hay otra alternativa? De ese 56%, uno podría decir: bueno, en un balotaje perdería Milei por el 56%. No, porque una parte de esos 56 es de votantes del PRO que probablemente, frente a un balotaje entre Milei y Kicillof, votarían por Milei, aunque no estén de acuerdo, porque el candidato mejor que hay no es el que llegaría al balotaje.

Así es. No solo por el hecho de que sea Kicillof. Hay un artículo muy bueno, realmente, que no sé si tuviste oportunidad de leerlo. Es de Ignacio Labaqui y dice: “¿Alcanza esta economía para que el oficialismo gane las elecciones de 2027?” Hubo balotajes en los últimos tiempos en América Latina. El primero fue en Brasil, que gana Lula. Después en Uruguay, que gana la izquierda. En Chile, que gana la derecha. En Perú que gana Fujimori. Ahora en Colombia...

Todos esos ballotages que significaron cambios de gobierno, en todos hubo un cambio de orientación de gobierno, pero se definieron por un punto de diferencia. En la República Argentina, el último balotaje entre Milei y Massa fue de diez puntos de diferencia. Ninguno de los otros fue de diez puntos de diferencia. ¿Qué significa eso?

¿Un apoyo incondicional a Milei? ¿Era un candidato irracional, con poco equilibrio psicológico, con una personalidad bastante controvertida? No. Era el rechazo a lo anterior. Lo anterior a Milei tuvo un rechazo tan fuerte que tres millones de personas más prefirieron votar a Milei antes que votar a Massa.

Entonces no hay posibilidad de retorno a lo anterior para reemplazar a Milei. A Milei lo tiene que reemplazar algo nuevo. Pero yo veo muy difícil una construcción basada en lo anterior. Y no hay nadie que esté proponiendo desde la oposición hoy, una Argentina diferente a la que tuvimos en el pasado y diferente a la de Javier Milei.

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¿En ese “anterior” incluís al PRO o el PRO no es lo anterior?

Sí, el PRO de Mauricio Macri es lo anterior. Fijate qué situación interesante que también se da en la Argentina. Termina el segundo mandato de Cristina Kirchner. Ese espacio político tiene un candidato que es Daniel Scioli. Pero la sociedad argentina decide cambiar de orientación política y volcarse hacia lo que era lo opuesto al espacio de Cristina, que es Mauricio Macri. Gobierna cuatro años Mauricio Macri y la sociedad argentina decide cambiar y volcarse a lo opuesto a Mauricio Macri, en la general, ni siquiera en balotaje.

Mirá qué fuerte el fracaso frente a la opinión pública. Y gana nuevamente el espacio que antes había sido reemplazado: Alberto Fernández con Cristina Fernández. Gobiernan durante cuatro años y la sociedad argentina decide cambiar, ya no al opuesto, porque el opuesto había fracasado. Cambiar hacia lo desconocido, hacia lo profético, hacia lo mesiánico. Es un cambio bravo ese.

Te escucho y me suenan las palabras de Jaime Durán Barba, quien insiste más o menos con el mismo planteo respecto de que el único oponente que tenga posibilidades de ganarle a Javier Milei sea alguien nuevo, nuevamente un outsider, nuevamente alguien que comparta las características de ser una novedad en la política como Milei.

Ahora, no es fácil que surja. Y mucho menos en un año. Digo, si hubiera PASO, en junio del año próximo tienen que estar presentadas las listas, los acuerdos electorales y las candidaturas. Es difícil que surja, en menos de un año, un candidato o una organización política que le pueda ganar al actual oficialismo. Hecho este prólogo, te pregunto: si viniera un inversor extranjero y te preguntara: “Dígame, Raúl, ¿qué posibilidades tiene Javier Milei de ser reelecto?”, ¿vos le colocarías un porcentaje importante de esas posibilidades?

Hoy en día te diría siete u ocho puntos sobre diez. Hoy. Pero hay posibilidad de construcción de algo diferente. En una charla de los viernes donde se junta gente del periodismo y de la política, con preferencia de peronistas, uno preguntó: “Si el principal problema desde febrero del año pasado es la corrupción en la Argentina, ¿no habría que llamar a una manifestación masiva en contra de la corrupción?”. Y otro preguntó: “Sí, se podría, pero ¿quién se anima a convocarla?”

Nadie tiene autoridad. Porque cada una de las fuerzas políticas tiene exactamente el mismo problema. Sólo alguien nuevo, podríamos decir.

Claro. Debería aparecer alguien nuevo. ¿Va a aparecer alguien nuevo? No sabemos. Hay cosas que te llaman la atención. Primero, ese lanzamiento prematuro posible que hizo Dante Gebel y que dijo: “Después del Mundial decidimos”. Dante Gebel es un outsider. Y tiene esa cosa del pastor evangélico. Acordate en Estados Unidos los pastores, en contra de la corrupción, en contra de la prostitución, en contra del juego, etcétera. Tiene una posibilidad. A mí me llamó la atención, cuando le entregan el doctorado Honoris Causa a Daniel Hadad. Está todo el círculo rojo presente. Absolutamente todo.

Y, según dicen, Daniel Hadad tendría ciertas intenciones de probar la carrera política, que es una de las pocas cosas que le falta probar en la Argentina. Por otro lado, se habla de Jorge Brito también, que estaría interesado. Hay un sector de la sociedad que piensa que la política de Milei debería seguir, pero Milei no debería seguir. Y están mirando para otro lado. Por otro lado, tenés a Patricia Bullrich, que también tiene aspiraciones.

¿Patricia Bullrich es parte del pasado?

Es un fenómeno. Es muy particular Patricia Bullrich. Porque Patricia, cuando Patricia empieza a hacer política en la Argentina, todos los que están en el gobierno no habían nacido todavía. Y, sin embargo, es visualizada como alguien nueva en la política. Es un fenómeno muy extraño el de Patricia Bullrich. 

Porque probablemente adquiere este protagonismo presidencial recién últimamente. Mientras que en el pasado era una figura más secundaria.

Puede ser. Es muy posible que sea como vos decís. Y no te olvides que hay un hombre cuya última aspiración es ser candidato y ser elegido presidente, que es Sergio Massa. Es muy posible que muchas de las figuras que ahora son lanzadas, detrás de eso, esté una estrategia política del sector de la política de Sergio Massa, que a último momento termina diciendo: “El candidato voy a ser yo”.

Vos decías que, en una de esas reuniones de los viernes en la pizzería, aparecía que la corrupción es el principal problema. ¿Por qué no hay una marcha contra la corrupción? Y la ironía era que no había quién convocarla. Pero si la corrupción fuera el principal problema de las elecciones en 2027, ese candidato disruptivo tendría que tener como característica ser impoluto respecto de cualquier hipótesis de corrupción.

Y tener un discurso muy claro de que va a combatir la corrupción. La corrupción es el principal problema de la Argentina, pero el principal problema personal, cuando le preguntás a la gente, son los bajos ingresos.

Entonces esto se parece bastante a lo que fueron las elecciones en los años '90, cuando la convertibilidad funcionaba, donde los planteos eran más o menos así: a favor de la economía y en contra de la corrupción. De hecho, de la Rúa gana las elecciones planteando mantener la economía y en contra de la corrupción. Si la corrupción sigue siendo el problema, o por lo menos se valora la baja de la inflación y la estabilidad económica, ¿imaginás un escenario 2027 parecido a alguno de aquellos de los '90, del '95 o del '99, donde el argumento sea mantener la línea económica, y tener un discurso muy duro en contra de la corrupción?

Puede ser. Especialmente puede ser un escenario de esas características en un sector de la oposición con posibilidades de PASO. Si no hay PASO, veo un escenario más parecido al de 2003, donde se presentan varios candidatos de un mismo espacio político. Especialmente el espacio de Cristina se presentaría para tratar de conservar diputados y senadores, aunque no tenga chances presidenciales.

O sea, un escenario parecido al 2003, donde haya tres candidatos peronistas: Cristina, o el hijo de Cristina, digamos Kicillof y un candidato que represente al peronismo federal. Y luego, probablemente, en esa hipótesis se repetiría la posibilidad, no de 2003, sino la posibilidad de ganar en primera vuelta directamente por la fragmentación que hay en el resto. Que, si no recuerdo mal, fue el escenario de 2011.

Pero también puede ir el oficialismo dividido. Y ahí, cuando ves eso, el oficialismo dividido.

¿Entre quiénes? Porque el problema de Patricia Bullrich, casualmente, es que, por un lado, el PRO tampoco la quiere mucho.

Vos sabés que esas cosas se van construyendo a medida que se va recorriendo el camino y se ve la cercanía con la posibilidad de alcanzar el poder. Se van conociendo lealtades y deslealtades. Hay dos frases interesantes. Una es la de John William Cooke, fundador del peronismo revolucionario, que dijo: “Están los leales de corazón y aquellos que solamente son leales cuando no les conviene ser desleales”. Pero también está la famosa frase del Chueco Mazzón, que dijo: “En el peronismo hay una sola cosa peor que la traición: el llano”. Así que va a haber movimientos en todos los sentidos, en oficialismo y en oposición.

RM CP