Vínculo con las provincias

Rosendo Fraga explica cuál es el cambio de geopolítica nacional que favorece a Milei

El analista político planteó que la reforma constitucional de 1994 alteró el equilibrio de poder entre Nación y provincias y afirmó: “Las provincias chicas están adquiriendo más poder”.

Rosendro Fraga Foto: CEDOC

El analista Rosendo Fraga explicó por qué el nuevo equilibrio entre Nación y provincias puede redefinir el mapa del poder en la Argentina y favorecer al Gobierno. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190) señaló que, tras el triunfo electoral, el oficialismo quedó en mejores condiciones para negociar en el Congreso, aunque advirtió: “la negociación con los gobernadores es la que Milei va a necesitar para gobernar”.

Rosendo Fraga es un reconocido analista político, historiador, periodista y abogado por la Universidad Católica Argentina. Fue distinguido por la Universidad de la Defensa Nacional con el título Doctor Honoris Causa por su trayectoria en historia y diplomacia. Dirige el Centro de Estudios Unión por la Nueva Mayoría y el sitio especializado en análisis regional Nueva Mayoría. Es consultor del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales. Además, es miembro de la Academia Argentina de la Historia.  

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El Congreso siempre ha tenido tensiones, desde la época de Julio Argentino Roca, con el Poder Ejecutivo y con su Congreso. Lo mismo en Estados Unidos. Se da la paradoja aquí que un presidente que comenzó dándole la espalda al Congreso hoy tiene un Congreso pintado de violeta, incluso acercándose a poder construir una alianza que llegue a los 47 senadores y que le permita los dos tercios. Me gustaría alguna reflexión tuya, estratégica e histórica, de la evolución de la relación de los presidentes con sus congresos y qué nos enseña esa historia de la que hoy tiene nuestro presidente con su Congreso.

Te diría que presidentes que han ganado y quedaron con el control del Congreso hemos tenido. (Raúl) Alfonsín quedó, pero con una Cámara, con Diputados, no quedó con Senadores. (Carlos) Menem, sí. Menem quedó con las dos cámaras. (Néstor) Kirchner al principio no, y después lo logró. Y (Javier) Milei no quedó con ninguna de las dos. Cada vez que no hubo Congreso propio, hubo negociación, y en esas negociaciones generalmente los gobernadores jugaron el papel central. En el año 1983, Alfonsín no controlaba el Congreso y no pudo sacar la ley laboral, como la tuvo ahora Milei.

¿Qué pasa con Milei ahora? Que ha tenido un triunfo electoral abrumador en Diputados. Esto le permite negociar porque cuando el triunfo electoral es arrasador, las demás fuerzas se acercan a negociar. Pero cuidado: cuando la situación política se deteriora, se complica. Esas negociaciones se hacen mucho más difíciles. Y creo que en esta situación lo que está cambiando es el papel de los gobernadores. Así como él tiene un Congreso hoy más fácil, Milei tiene gobernadores que están creciendo en su poder y, finalmente, la negociación con los gobernadores es la que va a necesitar para gobernar.

Cuando vuelve la democracia con Alfonsín, 21 de los 24 gobernadores eran peronistas. Hoy solo cinco de los gobernadores son peronistas, aunque hay casi una decena que no son formalmente peronistas, pero que tienen un origen peronista. ¿Qué futuro le asignás a este poder de los gobernadores, a que se pueda reconstruir un peronismo nacional? Los radicales son exitosos a nivel local, con más gobernadores tienen los radicales hoy que en ningún otro momento del siglo XXI. Al mismo tiempo, no tienen ninguna capacidad de orquestar esa capacidad local en una nacional. ¿Le puede pasar al peronismo algo parecido?

Puede, y algunos quieren ya que eso pase. Acá ha cambiado la geopolítica provincial, y este es un tema bastante trascendente. El cambio de la geopolítica provincial es consecuencia de la Constitución del año 1994, que estableció la nacionalización del subsuelo de las provincias. Esto lo estamos empezando a ver ahora en la realidad. Las provincias chicas han crecido y las provincias grandes han decrecido en términos relativos. Papeles como el de Salta, el de Jujuy, el de Catamarca o San Juan son mucho más importantes que antes. ¿Por qué? Porque son provincias que económicamente han crecido en su importancia, y esto se ha traducido en términos políticos. Este cambio económico, con la prestación de hidrocarburos y recursos naturales, está teniendo un peso político cada vez más importante. Yo lo veo en este momento como un fenómeno en negociación: gobernadores por un lado, ejecutivos por el otro. Pero ¿cuán peronistas siguen siendo? Es una duda.

Simultáneamente, el peronismo bonaerense se va debilitando. Hay una información última que dice que (Axel) Kicillof negociaría con libertarios y radicales para independizarse del kirchnerismo. Será o no será, pero son cosas que parecen extrañas en la política argentina. Yo veo armándose un eje frente a Milei donde los gobernadores van a tener un peso importante.

Antes, la gente del interior se venía al conurbano. Eso cambió. Probablemente el problema que tenga el peronismo bonaerense no tenga que ver con ellos mismos, sino con la pérdida de peso específico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país.

Claro. Además, aunque me vaya muy lejos, hacia el final del primer gobierno de (Juan Domingo) Perón, del año 53 y 54, se crearon provincias nuevas que no existían. Esas son, en gran medida, las provincias más chicas de la Patagonia. También se disolvió la gobernación militar de Comodoro Rivadavia, y se disolvió la Puna, que era otra provincia o una preprovincia. Entonces, esto también va cambiando. Esos que eran en realidad derivados de territorios nacionales hoy son derivados de provincias, en ese sentido. Esto se proyecta políticamente y empieza a tener algunas consecuencias institucionales. Quizás sea un fenómeno político muy importante que se está dando hoy.

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¿No termina siendo positivo? Uno de los problemas que la Argentina tenía, a diferencia de Brasil, es la hiperconcentración alrededor del AMBA, que representa 40% del producto bruto, 50% de la producción política, 70% de la producción cultural. Cuando uno mira que hasta Roca la Argentina terminaba en Bahía Blanca, solamente había un lugar de salida, que era el puerto de Buenos Aires, y esa concentración es el resultado de aquella geopolítica. Con la importancia que tiene la producción de materias primas hacia la cordillera, parece reconfigurarse absolutamente el mapa político argentino para pasar a tener realmente un país federal. Eso sería bastante diferente, porque siempre tuvimos un país unitario.

Para mí el fenómeno tiene más connotaciones positivas que negativas. Es el cambio de la geopolítica provincial: se han potenciado a los distritos chicos y debilitado a los distritos grandes relativamente. Porque, además, en realidad la Constitución de 1853 está hecha para ese sistema: pone la misma cantidad de senadores por provincia, le da la misma cantidad de senadores a Catamarca o La Rioja que a Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba. Y esto se fue acentuando. Ahora puede empezar a revertirse.

¿En qué sentido?

En que las provincias chicas están adquiriendo más poder. Es decir, las provincias chicas toman conciencia de que en Senadores valen tanto como las grandes.

Y hay más provincias y, al mismo tiempo, con la transferencia del suelo, pasan a tener una importancia en la economía proporcionalmente mucho mayor que el conurbano, que era industrial y productivo. Finalmente, ahí está el gran cambio geopolítico que probablemente Milei encuentre como una oportunidad.

Yo creo que sí, aunque a Milei le cuesta la relación con las provincias. Un ejemplo del cambio son las tierras raras. ¿Qué son las tierras raras? Son 17 componentes químicos. Es una cosa nueva que no existía hasta hace menos de una década. Entonces, hay cambios realmente importantes que se están dando.

Me gustaría una reflexión tuya para comparar el sistema federal de los únicos tres países federales de toda Latinoamérica: Argentina, Brasil y México. Creo que el equilibrio que Brasil tiene políticamente era resultado de su tamaño y que era verdaderamente federal. Ningún presidente en Brasil tenía la absoluta autoridad como la tenía Néstor Kirchner o inclusive ahora el propio Milei. Se privatiza, pero el 51%, no todo. Había dictadura, pero dictablanda, no dictadura. Siempre en Brasil hay un equilibrio que lo produce el poder descentralizado que daba su territorio. ¿Hay una ventaja del sistema federal que en Argentina empezaría a operar?

Para los países grandes el sistema federal tiene una ventaja. Además, permite una mayor moderación política, exige una mayor necesidad de negociación, como pasa en el Congreso brasileño. Y, en última instancia, facilita tener una unidad sobre los diferentes. Esto ya le llega a Brasil desde comienzos del siglo XX, donde Brasil tenía de Pernambuco a la Cisplatina, al Uruguay. Era un imperio muy grande. La particularidad es que ese imperio lo pudo mantener. Ahora, creo que México también tiene un sistema federal, pero me parece que el presidente es una figura muy fuerte. 

TV/ff