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Desafíos actuales

La advertencia de Teresa García: “Es fácil pegarle a La Cámpora, pero no se animan a discutirle a Cristina Fernández de Kirchner”

La legisladora analizó el presente del peronismo y defendió la conducción de Cristina Kirchner frente a quienes señalan fracturas internas. A la par, advirtió sobre la pérdida de poder territorial y sostiene que el verdadero límite político es la oposición a las reformas del gobierno de Javier Milei.

Teresa García
En febrero 2026, el ministro de Gobierno bonaerense Carlos Bianco cuestionó la conducción del PJ y habló de una “falta de liderazgo” y “fragmentación” en el peronismo | X

El peronismo atraviesa una de sus mayores crisis estructurales, con fracturas territoriales, pérdida de poder en varias provincias y divisiones internas en el Congreso, mientras el kirchnerismo intenta sostener su influencia frente a gobernadores que se distancian. Ante este escenario, Teresa García, legisladora de Unión por la Patria, advirtió en Modo Fontevecchia, por Net TV sobre las tensiones: “Es fácil pegarle a La Cámpora, pero no se animan a Cristina”.

La política argentina María Teresa García es presidenta del bloque de senadores del Frente de Todos en la Legislatura bonaerense y se mantiene activa en el debate político de la provincia. Se desempeñó como diputada provincial en la provincia de Buenos Aires en los años 90, más tarde diputada nacional entre 2005 y 2013 y senadora provincial en diferentes períodos. Acto seguido, en el gobierno de Axel Kicillof fue Ministra de Gobierno de la provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2019 hasta septiembre de 2021. También fue electa secretaria general del Partido Justicialista.

Ayer tuvo un fuerte cruce con Carlos Bianco, quien planteó que el peronismo no tiene una conducción única, y usted remarcó que la conductora está detenida. Me gustaría que con nuestra audiencia profundizara su idea.

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Primero, creo que lo que intenté referir en X (exTwitter) fue que la gente le estaba pasando muy mal. Justamente era el día que se votaba, o había sido el día anterior, la reforma laboral, donde la gente no solo se queda sin trabajo, sino que pierde también su salud, porque al perder su obra social también queda sin cobertura médica. Es un momento muy delicado.

Después de haber zanjado la interna, hubo un acuerdo político donde el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, es el presidente del Partido Justicialista en la provincia, en un acuerdo de integración de todos los sectores, y el Partido Justicialista Nacional hace un año y pico que está funcionando. Con lo cual, no me pareció oportuno volver a traer una referencia política, cuando la gente está a pocas horas de debatir su destino laboral.

Entonces, me pareció que era una calificación de imprudencia. Finalmente, recordar que Cristina está presa y prácticamente incomunicada, con las restricciones que se le han impuesto, y por eso el final fue: se necesita más peronismo. Estoy convencida, ¿no? Menos, una cosa es que no sea oportuno y otra cosa es que no sea verdad.

No es oportuno en cuanto a la comunicación pública, porque esto genera otro tipo de reacciones. Usted sabe bien que la letra escrita, usted lo sabe mejor que nadie, luego provoca reacciones en otros dirigentes. Por eso no es oportuno y, además, no es verdad. Es cierto que Cristina está presa y con restricciones cada vez más severas, pero no es verdad que el Partido Justicialista no funciona. Mire, yo terminé el anuario en el mes de enero de todo lo actuado el año pasado, y ha sido una tarea inmensa, con Cristina presente el tiempo que estuvo y con Cristina ausente a partir de la condena que recibió. Así que no es verdad. El Partido Justicialista ha funcionado, se ha expresado respecto de la reforma laboral, ha tenido reuniones con todos los sectores gremiales, y Julián Domínguez ha realizado mucha tarea respecto al impacto en el sector agropecuario de las políticas del gobierno nacional. Ha habido reuniones y exposiciones de economistas sobre el tema de la energía. Puede ser que Cristina esté presa, pero no que el partido no funciona.

¿Cuál es su propia evaluación de que el peronismo en 1983 tenía 21 de 24 gobernadores?​ ¿No habrá allí una prueba de que la conducción no está funcionando, si es que hay conducción, el hecho de que el peronismo hoy tenga la menor cantidad de gobernadores en su historia reciente y que parte de los gobernadores que quedaron fuera del peronismo tengan origen peronista, se hayan ido o incluso hayan sido echados por distintas causas?

Mire, en el partido, desde hace mucho tiempo, desde la fecha que usted refiere, donde se perdieron gobernadores peronistas, hubo otros responsables, digamos, ¿no? Estuvo Eduardo Duhalde, estuvo Gioja, bueno, hubo distintos dirigentes que fueron presidentes del partido, y ocurrió este fenómeno. Yo creo que responde a otra cosa. Mire, yo creo que con usted lo hablé, el peronismo es una fuerza nacional, no son una sumatoria de fuerzas provinciales, o sea, no es un gigante compuesto por enanos. Y, sin embargo, hace un tiempo largo ya, muchos gobernadores deciden desacoplar su elección de la elección nacional en función de preservar el territorio de sus provincias, ¿no?

Como ha ocurrido, voy a hacer referencia solamente a la última elección, donde la mayoría de los gobernadores desacoplaron la elección provincial con anticipación a la nacional. Eso genera una debilidad en el peronismo porque es una balcanización de las voluntades. Se hace muy difícil expresar un proyecto federal porque, además, no hay soluciones provinciales. Esto hay que entenderlo. Como no hay soluciones provinciales, ya vemos a los gobernadores peregrinando por casas de gobierno para ver si se resuelve un cordón cuneta, una rotonda o un bacheo.

Seguramente se han cometido errores. Yo soy de las que cree que hay que hacer una autocrítica con las cosas que no han funcionado. Del peronismo no se ha echado a nadie. Es más, recuerdo la elección provincial en la que Randazzo, candidato, decidió separarse del peronismo, requerir el sello del partido, y nosotros jugamos con otra, competimos con otra, con Unidad Ciudadana, con otro formato, pero nunca se ha echado a nadie del peronismo. Es más, digo, puedo dar fe: la intervención en la provincia de Salta, que tanto cuestiona el gobernador Saénz, es una intervención posterior a la decisión que tomó el gobernador de votar con el gobierno, que sus legisladores votaran con el gobierno.

Y a mí me parece que eso merece un orden. Yo fui interventora de la provincia de Corrientes, usted lo sabe, y en ocho meses regularizamos el partido, que era lo que había que hacer para que el partido tuviera una lógica interna de funcionamiento. Ahora, después, la voluntad de los gobernadores de mandar a sus legisladores a votar con este gobierno, además, leyes que afectan al propio pueblo de ese legislador, eso ya excede las decisiones políticas. Yo creo que son decisiones personales de los gobernadores, que exigen a sus legisladores, que cumplan con esa tarea.

Y así es como, en la última sesión que se votó la reforma laboral en Diputados, eran 15 o 16. El tiempo de tolerancia termina a la media hora, y finalmente entraron los tres legisladores de Catamarca a dar quórum. Yo lo venía diciendo: esa ley no se vota con la mano. Esa ley se vota con la cola en la banca, y finalmente obtuvieron el quórum.

¿Me permite, Teresa, compartir con usted respecto de esta controversia de si se echó o no se echó, si se echó antes o después? Dos breves tapes de Carolina Moisés, la actual vicepresidente provisional del Senado.

"Mira, yo creo que en la construcción de un pensamiento colectivo tenemos primero sacarnos la etiqueta de “volvemos a hacer peronismo” o “el peronismo va a dejar de existir”. El kirchnerismo fue una gran construcción de liderazgo que empezó con Néstor, que realmente transformó la forma de ser política, que sobre todo valorizó el interior, que siempre comprendió la amplitud que tenía que tener el movimiento. Entonces, yo te devuelvo a preguntar: ¿de qué kirchnerismo estamos hablando? Del de Néstor, que fue capaz de construir la transversalidad, que fue capaz de abrigar a todos esos gobernadores que venían huérfanos después del 2001, que fue capaz de contener incluso al radicalismo y de convencer a FORJA, de convencer a un Alfonsín, de convencer, tuvimos un vicepresidente radical por decisión de Néstor".

Entonces, ¿de qué kirchnerismo estamos hablando? ¿De eso? ¿Del sectario, de pensamiento único que se maneja en obediencia? Hagamos, acordate, un término entonces. Separemos a Néstor Kirchner de Cristina, y digamos que lo que queda hoy pesado en La Cámpora se parece a la representación de Cristina Kirchner. Entonces, en ese sentido, mi pregunta es: Kicillof lo colocó fuera de esa representación necesariamente, quizás en el pensamiento, quizás en sus orígenes, quizás en su construcción política, como todos nosotros, ¿no? Yo no soy negadora de la realidad, del pasado, del pasado y de nuestra identidad. Sí, el nuevo peronismo se tiene que construir con el post-kirchnerismo.

Esto no significa negar que existió, que formamos parte, que en muchos casos nos sentimos orgullosos, que se ha transformado gran parte del país. Ahora, yo me niego a que el peronismo termine siendo una secta de pensamiento único, donde nadie puede pensar distinto y es obediencia o traición. Esa no es la lógica kirchnerista, esa es una lógica de La Cámpora, y La Cámpora es lo peor que le pasó al peronismo.

En ese sentido, se convierte en algo testimonial, como en algún momento Lilita Carrió, que sabe que no van a volver a tener poder por sí misma; prefieren destruir al peronismo que sí puede reconstruirse como alternativa ante la sociedad. Si La Cámpora se corriera de sus caprichos, probablemente hubiéramos ganado más gobernaciones, tendríamos más senadores y tendríamos más diputados nacionales. Por lo tanto, si La Cámpora se corre, no lo va a hacer. Por eso yo digo que parte del problema es La Cámpora. Parte del problema es que hacemos todo el resto de los periodistas.

Me parece importante confrontar esta visión con la suya, así que la escuchamos con atención.

Bueno, en principio, no comparto algunas consideraciones. La primera es que no hubiéramos tenido más gobernadores peronistas, cuando lo acabo de explicar: la decisión de los gobernadores ya hace dos elecciones es desacoplar del peronismo nacional. Porque es contradictorio, digamos, si es necesario, como dice la senadora, construir un peronismo intenso con fuerza para darle combate a este modelo económico, justamente se hace con la concurrencia de todas las provincias. El hecho de desacoplar, obviamente, hace que se pierda fuerza.

Pero además, en particular con Carolina Moisés, que la conozco porque ha sido compañera cuando yo estuve en la cámara, ella ya había tomado decisiones previas a lo que ella dice que tuvo una charla con Cristina. No sé bien cómo es el relato, pero ya tomó decisiones previas: ella votó la ley de bases. Hay decisiones que, cuando los legisladores se sienten liberados de responsabilidades partidarias, las toman sin ninguna culpa, digamos. Y yo creo, lo voy a seguir insistiendo, la banca no es del legislador; la banca es de la fuerza política que colocó al legislador en ese lugar.

Porque si la gente hubiera querido que en Jujuy se votara la ley de bases o todo lo que predicaba el presidente de la nación, que hay que reconocer que lo dijo con anterioridad, si la gente hubiera querido, hubiera votado la boleta de mi ley en Jujuy, y no ocurrió eso. Votó la boleta del peronismo. Entonces, a lo que nos debemos es al electorado que puso su confianza en nosotros, porque después no sirve andar explicando “me dijeron que yo no me merecía” o digamos “esto no funciona”. No se puede explicar en redes las conductas políticas; las conductas políticas tienen que ser ordenadas.

Entonces, no coincido con el análisis, y por último decir, y creo que a usted se lo dije también: es muy fácil pegarle a La Cámpora porque tiene tal grado de estigmatización que cualquiera le pega, digamos. Lo que no se atreven abiertamente es discutirle a Cristina. ¿Por qué? Porque hay que tener espalda para poder discutir con Cristina, una persona que fue dos veces presidenta de la nación y que, más allá de las consideraciones individuales, en este país había otro estado de bienestar. Como no se animan a discutir con Cristina, discuten con Máximo, con La Cámpora, ni siquiera los nombran.

Realmente creo que al peronismo le pasa lo que le pasa a todos los partidos mayoritarios en gran parte del mundo. Desaparecen los afiliados del padrón porque la gente tiene la costumbre de morirse, desaparecen las cuestiones más atávicas del dogma, y además va mutando la sociedad, y también tiene otros reclamos frente a la política y frente a lo partidario. Y creo que, con la velocidad que tienen las nuevas tecnologías, las redes, la comunicación, obviamente la gente toma con mucha más rapidez y más de inmediato los planteos políticos; por eso se opina como se opinan en las redes. Así que me parece natural que el peronismo obviamente haya mermado en su cantidad de votos.

Fíjese usted que Cristina sacó el 54% de los votos. En esta última elección tampoco le fue tan mal al peronismo, porque perdimos por muy pocos puntos, pero me parece que es un proceso normal de los partidos. Creo, y esto no quiero entrar en un debate sin final, pero me parece que nuestro último gobierno, tampoco hizo demasiado por consagrar reclamos de la sociedad. Así que deberemos dar una discusión si se da.

Yo creo que estas cosas no ayudan, y me parece que votar, porque todo tiene un límite. Mire, y el límite para mí es votar con este gobierno, que sus políticas están teniendo las consecuencias que tienen. Ese es mi límite.

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Después, hacia adentro, discutamos lo que sea necesario.

MV/ff