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MODO FONTEVECCHIA
Influencia en el Senado

Gustavo Córdoba sobre el peronismo: "Se conurbanizó, no representa a los jóvenes ni al interior"

La fuerza gobernante históricamente ligada a Perón enfrenta una profunda crisis de identidad, con territorios que antes controlaba ahora disputados por nuevas fuerzas políticas. Sin más, el analista político analizó cómo la fragmentación interna y el auge del antikirchnerismo abrió oportunidades para la gestión de Javier Milei.

Peronismo: Kicillof y Massa.
Peronismo: Kicillof y Massa. | NA

El peronismo enfrenta en 2026 su peor crisis de identidad desde 1983, marcada por derrotas electorales consecutivas, fracturas internas y pérdida de liderazgo histórico ante el avance de La Libertad Avanza de Milei. Según el analista político Gustavo Córdoba, entrevistado en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), "Se conurbanizó, no representa a los jóvenes ni al interior", reflejando cómo el movimiento pasó de una dominación territorial casi total a una presencia mínima y fragmentada.

El analista y consultor político argentino, Gustavo Córdoba, es director de la consultora Zuban‑Córdoba y Asociados, con amplia trayectoria en el análisis de escenarios electorales y opinión pública en el país. Se desempeña como consultor político y comentarista en medios, donde ofrece interpretaciones sobre tendencias electorales, imagen de gobiernos y comportamientos de votantes.

¿Qué significa esta fragmentación del kirchnerismo, del peronismo kirchnerista en el Senado, la pérdida de la conducción de la vicepresidencia del Senado, la diáspora de tres de sus senadores a un bloque independiente colocándolo en minoría? ¿Cuál es tu propia interpretación del significado que tiene esto que sucedió estos días?

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Mira, creo que es un acto de realismo político, además de entender que el peronismo tiene una caracterización de poder territorial que ya no se corresponde con lo que era antes. Sin ir más lejos, en 2001 había 21 de 24 gobernadores peronistas en la salida de la crisis. Es decir, que la Liga de Gobernadores en aquel momento era una especie de poder en paralelo al del Estado Nacional.

Hoy hay apenas cinco de 24. Fíjate, la comparación es realmente dramática en términos de pérdida. También ha ocurrido por primera vez en la historia esto que vos señalas: la pérdida del Senado, de la primera minoría en el Senado, hecho que no tengo registro de cuándo fue la última vez que sucedió. Entonces, estamos hablando de una pérdida real de poder, de lo que era el peronismo o los peronismos, porque hoy tampoco podemos asimilar al Movimiento Nacional Justicialista a una sola identidad electoral.

Es un contexto dramático para la oposición, porque se da una paradoja en la Argentina de hoy: el gobierno no mejora, el gobierno empeora, o al menos no logra concentrar el consenso en torno a las medidas de ajuste que sigue aplicando, pero el sentimiento opositor registra un vacío de representación, refleja una especie de ausencia que nadie logra llenar o completar como para que el gobierno sienta que peligra su chance electoral del año que viene. Es realmente llamativo que señalemos la responsabilidad del peronismo y pareciera ser que no se hace cargo ni se da cuenta de que lo están señalando con el dedo, que es el momento del protagonismo.

Hay un peronismo del interior y un peronismo del conurbano. Es decir, no es simplemente una cuestión de jibarización o de insignificantización, sino de una lógica ideológica distinta, de que esa vieja alianza del peronismo tenía un sector conservador muy grande. De hecho, el propio Perón tenía como candidato a vicepresidente a un conservador. El kirchnerismo no alcanzó a comprender y, extremando hacia la izquierda, termina rompiendo. Pero hay un peronismo del interior en el que no solamente hay cinco gobernadores peronistas, sino que a lo mejor hay 15 gobernadores peronistas, de los cuales 10 tienen origen peronista, pero que están subsumidos en un signo diferente desde el punto de vista del partido.

Yo te diría que siempre han existido versiones más conservadoras del peronismo hacia el interior y que siempre fueron resueltas por las conducciones respectivas del peronismo a nivel nacional, salvo en los últimos tiempos, donde se ha verificado una especie de conurbanización del peronismo nacional. Esto es representar los intereses del lugar que más votos tienen en detrimento de otros territorios electorales del interior. Y esto ha generado una fractura, ha generado una pérdida de identidad profunda.

Yo creo que el peronismo, con el kirchnerismo inclusive adentro, tiene que reflexionar mucho sobre qué representa o a quiénes quiere representar, porque ahí está la gran clave de hoy. El segmento juvenil, el peronismo tradicional no llega, ningún peronismo llega. Después tenés un segmento de votantes del interior que antes votaban peronismo, pero no tienen representación nacional.

Vos vas con listas nacionales del peronismo y te va a ir mal seguramente en una elección, con el agravante, y esto no es un pronóstico, pero es más o menos una sospecha que tengo. Hoy mi planteo es que en las provincias donde ganó Milei, en octubre del año pasado probablemente gane gobernadores en todas. Entonces, el panorama para el justicialismo, para los distintos peronismos que hoy integran el Movimiento Nacional Justicialista, claro que es preocupante.

En ese sentido se genera también una oportunidad de creación de una oposición que una una gran parte del peronismo no kirchnerista y, al mismo tiempo, sectores del radicalismo, del socialismo santafesino, de sectores inclusive del PRO. Es una oportunidad, pero al mismo tiempo una amenaza. Siempre es una oportunidad, pero déjame decirte que el componente anti-kirchnerista sigue siendo un eje transversal. Entonces, cuando quieras armar algo para enfrentar al mileísmo, como eje convocante, el anti-kirchnerismo probablemente te impida pelear de igual a igual. Esa es la gran ventaja que hoy tiene Milei, que culturalmente, fíjate, repetía como la escuchaba, por ejemplo, la vicegobernadora de Santa Fe decir que el levantamiento policial pasado fue culpa del kirchnerismo.

Es decir, pareciera que toda la culpa de lo que pasa en Argentina la tiene el kirchnerismo. Y eso es algo que a los libertarios, a Macri le funcionó, le funcionó a Milei para ganar la segunda vuelta, le funcionó también para ganar la elección de octubre y le va a seguir funcionando porque hay un componente que el kirchnerismo tampoco desmiente. Ahora, el centrismo necesario para darle gobernabilidad a cualquier gobierno, que este gobierno no lo tiene, tiene dificultad electoral, pero también tiene la necesidad política de encontrar un páramo, una especie de espacio multisectorial que armonice intereses y genere cambios con altos niveles de consenso.

Entrevistamos a tu colega Lucas Romero, quien nos decía que hoy el antiperonismo es hegemónico.

Yo creo que lo que más motiva es el anti-kirchnerismo, porque hay muchos peronistas que son anti-kirchneristas, sobre todo lo que vos señalabas recién de muchos peronismos del interior, más conservadores, más tradicionalistas. Posiblemente ahí hay una clave, más allá del respeto y el cariño que le tengo a Lucas: hoy lo que define a la política argentina es el furioso anti-kirchnerismo, que me parece un síntoma bastante negativo, porque deberíamos empezar a definirnos por la positiva y no por la negativa.

Es correcto decir que el peronismo cordobés, que siempre tuvo una diferencia, una especie de peronismo blanco como se llamaba, corre riesgo de que una persona como Bornoroni, que era absolutamente desconocida hace dos años y que aspiraba, en el mejor de los casos, cuando accede a la política a ser concejal, termine teniendo las posibilidades de ser gobernador de Córdoba, desplazando después de 20 años al peronismo cordobés.

Las chances están. Las hegemonías políticas tienen un límite temporal de duración o de recorrido. Ahora, el caso cordobés: déjame decirte, Córdoba se caracteriza, hasta aquí, muy bien, en el ámbito nacional y provincial a la hora de votar representación. No ha habido, salvo una elección en los últimos 25 años, que el peronismo cordobés haya ganado la elección nacional. Siempre las perdió. En cambio, cuando se trata de elecciones provinciales, el peronismo cordobés las ha ganado.

Sería todo un contratiempo que el peronismo de Córdoba pierda las próximas elecciones de gobernador. Como bien señalas, Bornoroni es uno de los candidatos quizás mejor posicionados, pero yo tampoco subestimaría a Martín Llaryora, que es un batallador electoral de primera magnitud, y el peronismo de Córdoba está acostumbrado a este tipo de batallas provinciales.

Entonces, habrá que ver cómo sigue el contexto nacional, porque Bornoroni mide, sino que mide por Milei.

Todos los candidatos de Milei a gobernador, de mantenerse esta situación actual, podrían tener chances, aunque sean desconocidos, de ser los próximos gobernadores. O sea, que ya no le quede cinco, pero no le quede ninguno. Así es. Entonces habrá que ver.

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Yo creo que el contexto más difícil que tenemos para adelante no es propio, no es argentino, sino que es la dependencia que tenemos de las políticas generadas por Donald Trump. Si a Trump le va bien, probablemente a Milei le vaya bien.

MV/ff