Trumpismo y la democracia liberal

Especialista en derechos humanos francesa: “Tocqueville estaría horrorizado con el EE. UU. de Trump”

La jurista Sophie Thonon advirtió sobre el retroceso democrático y el desprecio por los derechos civiles. "Lo que se pregunta en Europa es: ¿Milei quiere matar a los pobres?", señaló.

Sophie Thonon Foto: Captura web

“Tocqueville estaría, por supuesto, horrorizado”, afirmó Sophie Thonon al observar el presente de la democracia norteamericana, y reconoció que “resultaría muy difícil, como ahora resulta muy difícil a toda una parte de la intelectualidad, que un país que tiene un sentimiento democrático en su población, pueda caer en la trampa trumpista”. En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), la jurista francesa sostuvo también que “lo que está haciendo Milei es un atentado tanto al derecho como al ser humano”, y advirtió que “lo que choca mucho en Europa es la arbitrariedad total con la cual el gobierno argentino está actuando”, en un escenario que describió como un ataque directo a los pobres, las personas con discapacidad y los jubilados.

Sophie Thonon es jurista, abogada y activista francesa, especializada en derecho internacional y derechos humanos, especialmente conocida por su labor jurídica contra los crímenes de lesa humanidad cometidos durante las dictaduras en Argentina y en Chile. Ha presidido la Asociación France América Latina y forma parte del grupo Pro Diálogo para la cuestión de las Islas Malvinas en el año 2013. El gobierno argentino la condecoró con la Orden de Mayo, al Mérito, en el grado de Comendador, por su incansable lucha contra la impunidad y en defensa de los derechos humanos.

Sorprende encontrar en Francia una discusión que creíamos absolutamente superada: la obligación marital de la mujer de conceder relaciones sexuales al marido. Incluso hoy, la Unión Europea le exige a Francia que elimine de su legislación el incumplimiento de ese deber como causal de divorcio. Sabemos que es un tema alejado de su especialidad, pero desde el punto de vista social nos parece profundamente relevante, porque toca de lleno la condición femenina en Francia. Y siendo usted mujer y jurista, nos interesa especialmente conocer su mirada.

Si hubiera sabido que ustedes venían con esas preguntas, yo hubiera estudiado un poco más, porque, como usted lo dijo, no es mi tema. La única cosa que le puedo decir es que en Francia el movimiento feminista es un movimiento muy fuerte, en diversos ámbitos. Es cierto que Francia, por ejemplo, en el tema del aborto o el derecho de voto es un país que fue bastante atrasado en comparación con otros países europeos, ni hablar en una comparación con la Argentina. Entonces, que ustedes me perdonen, pero son elementos que no me parecen muy relevantes. Cada país avanza según sus trabas, sus prejuicios y su propia historia.

La historia francesa es una, la de la Argentina es otra. Le puedo decir que tengo una admiración total por las mujeres argentinas que lucharon durante años por el tema del aborto a riesgo de su propia vida. Entonces, ahí hay jovencitas que no tuvieron miedo para nada de salir a la calle y hay elementos de la sociedad argentina muy avanzados, como el casamiento para todos, que también Argentina abrió el camino para otros países en el mundo sobre ese tema.

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¿Qué le pasa a usted cuando ve lo que hace la policía inmigratoria aduanera norteamericana de Trump? 

Me sorprendió la última vez que yo estaba en la Argentina, en diciembre del 2025, que el tema de la inmigración no era un tema caliente como en otros países, tanto de América Latina como de Europa. Lo que se está haciendo en los Estados Unidos es un atentado a la dignidad humana y a la vida humana. El asunto es que esa policía no es una policía, es una milicia. Tiene un reclutamiento de gente muy dudoso, que no tiene formación ni ideológica, ni moral, ni de su propia tarea. Obama, por ejemplo, expulsó a casi 1.800.000, si me acuerdo bien, inmigrantes. Pero ahí lo hizo con dignidad. Hasta lo que sabemos, nunca con la violencia que existe ahora. Además, todas las imágenes que se muestran en los noticieros del mundo entero son muy chocantes.

El tema en Europa de la inmigración es un tema muy caliente y yo diría que es el caballo de batalla de la extrema derecha. Lo que es un tema muy ambiguo en Europa son países que carecen de población. Italia, por ejemplo, es el país que tiene el nivel de natalidad más bajo de Europa. Y Meloni, la primera ministra entendió eso y ella regularizó 400.000 inmigrantes, porque ella sabe muy bien que sin esos inmigrantes, sin esos brazos, sin esas cabezas, Italia se va a parar. Son los primeros los italianos en usar robots en las empresas, porque no hay más brazos.

Y en Francia, de manera muy tímida, la derecha, para no chocar, para no perder sus electores, está haciendo una selección de permisos que no satisface para nada, por ejemplo, a los restaurantes, a todo el mundo de la construcción, que dice: “Necesitamos brazos”. Y lo que el gobierno, por ley o por decreto, no está dando es una cifra mínima que apenas nos sirve. Entonces, el problema de la inmigración, es un tema complicado, complejo a nivel humano, y no es expulsando a gente de manera masiva, sin ninguna discriminación, que se va a resolver la falta de mano de obra manual e intelectual en Europa.

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Dado que estuvo en la Argentina hace muy poquito,¿cómo encontró la Argentina? ¿Cómo percibió que Milei cambió la ventana de Overton, aquello que permite que cosas indecibles pasen a ser decibles? ¿Cómo encontró el humor social? ¿Y cómo podría caracterizar, respecto de su especialidad y sus temas de interés, la presidencia?

En tanto que primero jurista, y más con una especialidad en la defensa de los derechos humanos, sobre todo, a nivel de América Latina, es evidente que lo que está haciendo Milei es un atentado tanto al derecho como al ser humano. Primero, la supresión de, por ejemplo, la ayuda a los discapacitados. Eso es un tema de ley, no es un tema de decreto y de una sola persona. Además, deja en la pobreza más terrible a todo un sector de la población que  no sé si va a morir de hambre mañana. Entonces, lo que se pregunta en Europa es: ¿Milei quiere matar a los pobres? Lo que choca mucho en Europa es la arbitrariedad total con la cual el gobierno argentino, y sobre todo su presidente, está actuando.

Por ejemplo, Francia es un país que es cada vez más viejo, hay más viejos. Y en la Argentina también hay viejos, pero no en la misma proporción. Pero a esos viejos, como a los discapacitados, Milei los quiere eliminar. La jubilación, es decir, una acumulación de capital que ellos hicieron durante años, cuarenta años de trabajo, muchas veces un trabajo duro, ellos no reciben más nada o reciben una miseria que no permite vivir. Si sobreviven es gracias a las ayudas sociales que todavía, muchas veces, benévolas, existen, y a la ayuda de la familia. Es evidente que hay una decisión de Milei de sacar de la población a los pobres, a los discapacitados, es decir, a los que no producen más, según los términos habituales del capitalismo, digamos.

Vimos mucha más gente en la calle. Tengo que confesar que, yo me manejo cuando estoy en Buenos Aires en una parte favorecida, o de clase media por arriba, pero tuve la oportunidad de pasar, un poco por casualidad, por algunas villas miseria. Y hay que confesar que todavía no me puedo sacar de la cabeza las imágenes de la pobreza, de la desnudez, en todos los sentidos, de esa gente.

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¿Se imagina una Francia en algún momento con un triunfo de la extrema derecha, y situaciones, aunque no similares, pero comparables con las de Trump en Estados Unidos o las de Milei en la Argentina?

Como se lo decía antes, cada país tiene su historia. Francia es un país centralizado desde hace exactamente mil años, con fuertes estructuras de Estado que tienen siglos. Pero en el siglo XIX conoció un movimiento social muy, muy importante, también muy fuerte, y hay, a raíz de eso, muchas ayudas oficiales que se desarrollaron. Ahora en Francia hay todavía una medicina casi gratuita, cada vez se pide a la gente una participación cada vez más importante, pero es una estructura que todavía sobrevive. Entonces, por eso veo difícil que lleguemos a ese ultraliberalismo del capitalismo norteamericano o de lo de la Argentina. Lamentablemente, Argentina también era un país que desde mitad del siglo XIX tenía estructuras sociales, organizaciones, etcétera, que ahora Milei está, por supuesto, atacando.

Yo le voy a decir una sola palabra: cuando pienso en mi país, que podría ganar la extrema derecha, es algo que ni siquiera puedo concebir. Es cierto que Francia conoció en su historia épocas de extrema derecha, pero en momentos muy especiales de la Segunda Guerra Mundial, con Marshal Pétain  Hubo organizaciones, y todavía hay, que estuvieron en los años treinta en Francia, de extrema derecha muy fuerte, pero nunca salió de las urnas como expresión de la voluntad popular que gane la extrema derecha. Entonces eso todavía, para mí es algo inconcebible.

¿Qué diría Tocqueville si viajase hoy a Estados Unidos y mirase la democracia norteamericana?  ¿Pensaría que la democracia más antigua y longeva del planeta está en franca decadencia y que es una señal para todas las democracias del mundo?

Tocqueville tenía una visión muy histórica, muy a largo plazo. Él trataba de leer a través de las brumas del presente para llegar al futuro. Estaría, por supuesto, horrorizado, y le resultaría muy difícil, como ahora resulta muy difícil a toda una parte de la intelectualidad, en el sentido más largo posible, que un país que tiene un sentimiento democrático en su población, pueda caer en la trampa trumpista. Pero hay que ver cómo va a evolucionar eso, porque Trump cada vez está perdiendo terreno. 

 

RM/ff