Cuando el consumo se apaga, se pone en riesgo el motor productivo de la Argentina
Mientras las ventas minoristas pyme cayeron 3,2% interanual en abril y ya cerraron más de 24.000 empresas desde diciembre de 2023, miles de comercios y pymes bonaerenses enfrentan una situación límite. Recuperar el consumo y sostener a quienes generan empleo debe ser una prioridad.
La economía puede mostrar indicadores positivos en algunos frentes, pero la realidad cotidiana de los comercios y las pequeñas y medianas empresas sigue siendo alarmante. Cuando uno recorre la Provincia de Buenos Aires y conversa con comerciantes, industriales y prestadores de servicios, el diagnóstico es claro: el consumo no repunta, las ventas no alcanzan y cada vez son más las empresas que tienen dificultades para sostenerse.
Las pymes son el corazón del entramado productivo argentino. Generan empleo, invierten en sus comunidades y sostienen la actividad económica en cada ciudad del país. Sin embargo, hoy atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron en abril una caída interanual del 3,2%. Más allá de las estadísticas, detrás de ese número hay comercios con menos clientes, empresarios que postergan decisiones de inversión y familias que ven reducido su poder de compra.
La retracción del consumo ya no afecta únicamente a los pequeños negocios de barrio. Incluso los grandes centros comerciales del país han debido lanzar agresivas campañas de descuentos para intentar revertir la baja en las ventas. Cuando hasta los principales actores del retail reconocen la magnitud del problema, queda en evidencia que no se trata de una situación aislada, sino de una tendencia generalizada.
El comercio electrónico, que durante años fue uno de los sectores más dinámicos de la economía, también muestra señales de desaceleración. En el último Hot Sale se observó un menor volumen de visitas, reflejo de consumidores más cautelosos, que comparan, analizan y sólo concretan compras cuando encuentran oportunidades realmente convenientes.
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A esta situación se suma un dato particularmente preocupante: desde diciembre de 2023 cerraron más de 24.000 empresas en la Argentina, muchas de ellas pequeñas y medianas. Detrás de cada persiana que baja hay inversión perdida, empleos que desaparecen y proyectos de vida que quedan truncos.
Las causas son múltiples: caída del poder adquisitivo, costos operativos en alza, presión tributaria, dificultades para acceder al financiamiento y una fuerte incertidumbre sobre la evolución del mercado interno.
Desde la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA), entidad con más de 250 cámaras empresarias asociadas en todo el territorio bonaerense, escuchamos todos los días testimonios de comerciantes y empresarios que hacen esfuerzos enormes para sostener sus actividades. Son hombres y mujeres que no especulan, que lo único que hacen es trabajar, invertir y generar empleo. Pero ningún proyecto productivo puede subsistir indefinidamente si no hay demanda.
Es importante señalar que el sector pyme no pide privilegios. Lo que reclama son condiciones razonables para producir y competir. Estoy hablando de estabilidad, previsibilidad, acceso al crédito, alivio fiscal y políticas que impulsen el consumo y la inversión en el país.
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Creemos que el equilibrio macroeconómico es un objetivo necesario, pero no puede construirse a costa del cierre masivo de empresas y la destrucción del aparato productivo. Ordenar la economía es importante; sostener a quienes la hacen funcionar todos los días es indispensable.
La Argentina necesita un modelo de desarrollo que combine estabilidad con producción, inversión con empleo y eficiencia con inclusión. Las pymes deben ser protagonistas de ese proceso porque son las que generan valor agregado, arraigo territorial y oportunidades en cada localidad.
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Desde FEBA mantenemos una actitud crítica frente a las dificultades que atraviesa el sector, pero también una vocación permanente de diálogo y construcción. Estamos dispuestos a trabajar junto a los gobiernos nacional, provincial y municipal como lo hicimos siempre, aportando propuestas concretas que permitan recuperar la actividad y fortalecer el entramado productivo.
Defender a las pymes no es privilegiar intereses sectoriales. Es defender el trabajo argentino, el desarrollo de nuestras comunidades y el futuro de millones de familias.
Porque cuando una pyme crece, crece la Argentina. Y cuando una pyme cierra, todos perdemos.
*Presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA)
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