Pacientes cautivos

Distorsión de precios relativos y costos de transacción

Se producen cuando “los precios de mercado no reflejan con precisión el verdadero valor económico, ni los reales indicadores de oferta y demanda vinculados a esos bienes y servicios”, explica el autor. ¿Cómo se refleja en los precios del sistema de salud? ¿Siempre deben aumentar?

Rige la receta electrónica para los medicamentos y cierta información debe estar contemplada. Foto: Cedoc

En Equilibrios y desequilibrios en un juego de careros y La inflación modelo argentino hemos ya señalado que a pesar de que la inflación siempre se ve reflejada como fenómeno monetario (un aumento recurrente de precios nominales de productos y servicios), no siempre es causada solo por una emisión espuria de moneda.  Existen diferentes factores concomitantes o aun generadores, que pueden impulsarla o sostenerla a través del tiempo (demanda, costos, escasez natural o artificial, condiciones estructurales y culturales, etc.).

En lo estructural y cultural, ya adjudicamos a nuestro país la histórica y genial advertencia de A. Smith respecto a que: “por su naturaleza, los monopolios permiten que la corrupción se arraigue en los comerciantes y otros trabajadores que trabajan con ellos, lo que lleva a su inevitable desintegración”.

También señalamos que lo único que no se debe hacer, es caer en la “ingenuidad dogmática” de creer que con solo una medida (digamos la obvia necesidad de eliminación de los déficits fiscales) será posible resolverla.

Aseveramos que un siglo de capas tectónicas de ineficiencias endémicas, sumadas a todos los oportunismos económicos pensables y posibles, bien descriptos por el galardonado Oliver Williamson, no desaparecerían automáticamente.

Distorsión de precios relativos

En realidad, se ha creado en la Argentina una monstruosa distorsión de precios relativos (medidos tanto en pesos como en dólares) observable en muchos productos como en casi todos los servicios esenciales. 

Las facturas de agua, energía y comunicaciones (las cuales incluyen además muy distorsionantes impuestos) superan los valores de muchos países desarrollados. Desde luego los salarios promedio, no se acercan para nada a los de esos países.

Se define una distorsión de los precios relativos cuando los precios de mercado - impulsados por factores como la alta inflación, los impuestos o subsidios- no reflejan con precisión el verdadero valor económico, ni tampoco los reales indicadores de oferta y demanda vinculados a estos bienes y servicios distorsionados. 

Las industrias farmacéuticas que impulsan la idea de que los Servicios para la Salud siempre deben aumentar, justificando esto en los mayores costos de nuevas drogas"

Esta desalineación conduce a una asignación ineficiente de recursos y eventualmente, a una sobreproducción o sub-producción de los mismos. En estos últimos años, la teoría económica ha elaborado y modelizado los denominados “precios adheridos” (sticky prices), como explicación para esa desalineación cuando los entornos de estabilidad de precios se ven alterados inflacionariamente. 

Opuestamente, la Argentina parte desde una tendencia casi hiperinflacionaria del 2022/2023, intentando eliminarla mediante el equilibrio fiscal, reducción de la emisión monetaria, eliminación de regulaciones distorsivas y apertura de importaciones. 

El gasto farmacéutico es inversamente proporcional a la calidad del sistema de salud

Algunos productos como electrodomésticos y textiles, han efectivamente bajado sus precios relativos merced a las importaciones competitivas (lo cual también afecta a sectores que históricamente han vivido de sus enormes prebendas); pero en otros, como como los citados servicios mono y oligopólicos, aún se registran importantes distorsiones de precios comparativos.

Economía de los Servicios de Salud

La Economía de los Costos de Transacción (ECT) de Williamson nos ofrece un marco especial para comprender la distorsión generalizada aplicable a los precios relativos en los Servicios de Salud.

Para ello debemos trasladarnos objetivamente desde un enfoque de los mercados idealizados y sin fricciones, a otro donde los intercambios friccionales del mundo real son extremadamente poderosos. Según Williamson, las distorsiones surgen cuando los costos de transacción (complejidades, oportunismo y especificidad de los activos) impiden que los precios reflejen con precisión los costos y beneficios reales a largo plazo de los bienes y servicios involucrados.

En primer lugar, debido a las presiones internacionales emanadas desde las industrias farmacéuticas que impulsan “marketinariamente” la idea de que los Servicios para la Salud siempre deben aumentar, justificando esto en los mayores costos de nuevas drogas y muchos “pagos no justificados” asociados a ellas. 

Desde luego otros intereses sectoriales (seguros, prótesis, etc.) se suman en diversas latitudes a estas tendencias, aunque en la mayoría de los casos no son para nada justificables. En realidad, las nuevas tecnologías deberían mejorar la efectividad y simultáneamente bajar los costos de atención como ha ocurrido con muchos marcadores de diagnóstico (PSA, CEA, CA19/9, etc.)  y las cirugías (laparoscopia, robótica Da Vinci, artroscopia, endoscopia y otros).

Medicamentos: miente… miente que algo quedará

Existen también condiciones epistemológicas rigurosas para cuestionar metodológicamente miles de estudios efectuados con el inaceptable estándar de uso de placebos, los que demuestran efectividades relativamente escasas contra nada y a veces -merced a una muy impropia confidencialidad- el grave ocultamiento de muy nocivos resultados adversos. 

Como ejemplo, se demostró hace poco que la simple aspirina con un costo de centavos era muchísimo más efectiva y menos riesgosa que el Tecneteplase impulsado fuertemente por la industria y con un costo de U$D 8.000 por dosis (Ryan et al. NEJM 2026).

Distorsión medida con datos

El relevamiento sobre la evolución de precios en el sector de la Salud de nuestro país, indica “distorsiones siderales” tras la liberación de precios.

Entre diciembre del 2023 y diciembre del 2025, el IPC se modificó en un 186,47%, pero las empresas de medicina prepaga, por ejemplo, aumentaron en ese periodo nada más y nada menos que 377%, el doble que el índice de precios al consumidor.

En el Sistema de Salud deberíamos cambiar todo lo existente"

En el caso de medicamentos, el relevamiento entre enero de 2024 y enero de 2026 arrojó cifras también contundentes: los aumentos de una mini canasta están entre 200 y 257%, es decir, un 70% más que la variación del IPC.

La competencia real no existe, ambos sectores son oligopólicos y están protegidos por la destrucción total de legislación protectora de los usuarios (Ley 26682 de Medicina Prepaga) y en el caso de los medicamentos, la no aplicación integral de la ley de genéricos (25649) impidiendo arteramente reemplazar los medicamentos en las farmacias (lo que estimula muy impropios comportamientos prescribientes). 

Al analizar la distribución interna de los recursos, observamos que los médicos y enfermeras recibieron limitados aumentos de salarios, muy por debajo del incremento aplicado a afiliados y usuarios de los servicios. 

Si bien no hay ningún tipo de uniformidad estructural, observamos que, entre diciembre del 2023 y diciembre del 2025, en los aranceles de consultas médicas, por ejemplo, solo se sugirió un aumento de 162%, (muy por debajo de la inflación y menos de la mitad del aumento de prepagas). 

La provisión de algunos insumos críticos para la salud, registró en ese mismo período aumentos de 215 % valor también inferior a los aumentos aplicados por prepagas y medicamentos. 

En el Sistema de Salud el problema no es solo económico sino esencialmente estructural, estratégico y crítico. Es un sector donde los precios crecen muy por encima de la inflación, la competencia es limitada y la demanda es absolutamente inelástica con cautivos consumidores/pacientes. 

Las distorsiones están fuera de toda razonabilidad y creemos que el aumento de desafiliaciones será constante, ergo la carga sobre los gobiernos provinciales y aun para el nacional, tenderá a ser cada vez más pesada. 

Siempre insistimos… la Salud y la Educación son insumos vitales para el desarrollo de los países, por ello la destrucción creativa de los mercados debe venir siempre acompañada con una planificación muy especializada y exitosa, cosa que hasta ahora nuestro país nunca ha sabido hacer. 

Estamos en un laberinto cada vez más agobiante en el cual solo existe una sola salida … hacia arriba... los datos inequívocos demuestran que en el Sistema de Salud deberíamos cambiar todo lo existente.