Egocentrismo extremo: Trump quiere ser la cara de los Estados Unidos

El presidente de Estados Unidos busca reformar la ley para imprimir dinero con su rostro. Tras relevar a una funcionaria opositora, el mandatario avanza sobre los símbolos nacionales.

Juan Orlando Hernández, y su par de Estados Unidos, Donald Trump. Foto: X @SDEHonduras

Hay una ley en Estados Unidos que prohíbe que en los billetes aparezca la imagen de personas vivas, que son leyes más o menos equivalentes en todas partes del mundo. Nombres de lugares públicos, nombres de caras de billetes, donde generalmente esos esas nominaciones están dedicadas a gente que a próceres y figuras determinantes en los países. 

Se supo que a Trump se le ocurrió, y avanza con este proyecto, poner su cara en un billete emitido por el Tesoro norteamericano. Esto lo reveló ayer el diario The Washington Post como primicia. Trump quiere imprimir billetes con su cara. Billetes de 250 dólares. ¿Y por qué 250 si no 200 o 300 o 125? Porque este año en julio se cumplen 250 años de dependencia de Estados Unidos y Trump se está apropiando personalmente de toda la simbología de semejante conmemoración. Por ejemplo, esto va desde las tarjetas de los parques nacionales hasta los pasaportes. Parece mentira. O sea, es un imbécil, un grosero. Se está apropiando de las imágenes de tal conmemoración. Entonces va a aparecer la cara de Trump en los pasaportes aparece la cara de Trump en las entradas de los parques nacionales. Dentro de poco va a aparecer la cara de Trump en tu casa.

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Pobre tipo Scott Bessent, ¿no? Yo, a veces, me pongo en su lugar. No sé si se puede ser tan rastrero, perdón por la expresión. Porque es un tipo serio, viene de trabajar en los bancos, fue socio de George Soros y tiene que hacer el papelón de presentar en público un billete de su país con la cara de un tipo como Trump. Es cierto que es una especie de gangster. 

Entonces acá está este proyecto de cambiar la ley para que la cara de Trump aparezca en el billete de 250 dólares en Estados Unidos. La directora del organismo que que emite los billetes mostró su oposición. Dijo "A mí me parece que esto no va". Entonces, ¿qué hicieron con ella? Naturalmente la echaron. O sea que Trump no solamente tiene una imagen de sí mismo equivalente a Benjamín Franklin o al presidente George Washington, sino que además quien se le contrapone es inmediatamente expulsado del gobierno. No es un tema menor, no. Porque muestra el grado de demencia que hay en los dirigentes políticos. No es que fingen demencia, como Hamlet. O en todo caso como decía Kissinger que hacía Nixon. Están dementes, no están fingiendo nada. Porque se dice que Trump también nace como Nixon, que se hace el loco para espantar a sus adversarios y para tenerlos montados en la incertidumbre. Y para parecer un tipo tan imprevisible que a la gente le de terror y pánico lo que pueda hacer Trump dentro de 5 minutos. No, no es que está fingiendo: está demente. Y, lo que es peor, es que este tipo conduce medio mundo y que en todo caso gran parte del mundo depende del nivel de demencia que está manifestando Trump, incluyendo aquí en la Argentina.

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Entonces en esta cuestión, que parece menor, hay un dicho británico que yo siempre lo recuerdo, que dice que hay que tomar las cosas chicas como si fueran grandes y las grandes como si fueran chicas. Las cuestiones menores como si fueran mayores y las mayores como fueran menores. Y es una cuestión menor que tomada como cuestión mayor: un tipo que está tan loco que se pone su cara en los billetes de su país. Eso hacían, o hacen, los jefes de los africanos. 

La contracara es que ayer la Casa Blanca ordenó que la justicia deje de investigar cualquier delito que haya cometido, inclusive en materia de narcotráfico, Delcy Rodríguez. Trump se puso en lugar de juez e indulta o persigue todo el tiempo. Ahora está indultando a Delcy Rodríguez como indultó a Juan Orlando Hernández, que era un narcotraficante hondureño. Le ordenó a la DEA que deje de investigar. Había investigaciones contra Delcy Rodríguez en materia de narcotráfico que, por supuesto, van a quedar olvidadas pero arrancó una persecución del Departamento de Justicia contra la señora E. Jean Carroll, una periodista que investigó a Trump y hubo una demanda entre ellos y la ganó ella. Ella acusó a Trump de comportamientos sexuales inapropiados. Para ponerlo en términos sencillos, sin entrar en detalles, lo acusó de abuso sexual. Como en Argentina, hay un espacio en la Casa Blanca que está dedicado a agraviar periodistas o a poner "el mentiroso del día". Pero acá te manda encima al Departamento de Justicia, lo que debe ser terrible.