Laboratorio de todas las cuestiones
Las redes nos inundan con imágenes en las que lo urbano es escenario de movilización.
En un mundo contemporáneo caracterizado por la complejidad, la incertidumbre, la conflictividad y una ruptura de consensos sin precedentes, la ciudad se presenta como el ámbito territorial que no solo concentra a la mayor parte de la población global, sino también donde emergen con mayor nitidez muchos de los desafíos sociales, políticos, económicos y ambientales de nuestro tiempo. Al mismo tiempo, las ciudades reúnen la mayor densidad de recursos materiales, sociales, institucionales y de conocimiento para abordarlos. En este sentido, podríamos hablar de la “paradoja de la cuestión urbana”: el escenario en el que se manifiestan las múltiples demandas y problemas globales, en tanto disputas sociales de sentido, pero también el espacio donde se producen las innovaciones y transformaciones con capacidad de responder a los grandes desafíos de la humanidad.
A quienes nos dedicamos a la docencia e investigación en estos temas nos gusta hablar de la cuestión urbana en lugar de la ciudad. Esta expresión refleja con mayor exactitud que lo urbano excede la delimitación territorial o física de una jurisdicción, los planos, los mapas y las fotos satelitales, constituyendo un fenómeno sociopolítico construido por las dinámicas sociales.
Un ejemplo son las expresiones sociales que se manifiestan en las calles y espacios públicos como reflejo de los grandes debates de la época. Hoy, las redes y medios audiovisuales nos inundan con imágenes en las que lo urbano es escenario de movilización y expresión de múltiples causas: una verdadera escenificación del proceso mediante el cual se empuja una agenda política y social capaz de canalizar fuerzas de transformación.
Es por esto que la agenda y la gestión urbana no son especialidad de una sola disciplina ni responsabilidad exclusiva de un gobierno. Por el contrario, la forma en que se construyen las prioridades y se interviene en lo urbano constituye un proceso social multiactoral. La ciudad es un proyecto político y su realización exige la coordinación de múltiples voluntades y recursos. Cómo es y hacia dónde va la ciudad es una cuestión de gobernanza urbana más que de gobierno urbano en el sentido tradicional. El éxito de ese proyecto y su capacidad para abordar los desafíos actuales dependen de la habilidad de una sociedad para coordinar, orientar, incluir y canalizar perspectivas diversas. El rol de los actores del sistema político resulta decisivo, pero definitivamente ya no es el de decisores e implementadores exclusivos y excluyentes como en el pasado.
Todo esto puede parecer conceptual y lo es, en tanto marco conceptual de la cuestión urbana, pero no por ello resulta menos real o instrumental: la forma en que comprendemos el fenómeno define la lente con la que interpretamos y actuamos en nuestras ciudades y metrópolis.
Reunión en Barcelona
Recientemente, llevamos a cabo una misión académica en Barcelona. El objetivo fue generar un espacio de formación reflexiva y crítica para analizar las luces y sombras de las experiencias de transformación urbana en esa ciudad. La comitiva estuvo integrada por profesionales del urbanismo, estudiantes de posgrado y funcionarios públicos con altas responsabilidades de distintas ciudades y provincias del país. Un contingente diverso en perfiles y roles que llevó sus propias preocupaciones y experiencias para, a partir de la inmersión en un caso ajeno e interactuando con miradas heterogéneas, (re)pensar los desafíos propios.
Quizás el aprendizaje de mayor valor que se produjo en esos días fue corroborar que la cuestión urbana no abarca solo ideas innovadoras, sino fundamentalmente procesos. La planificación, la regeneración urbana, las luchas e innovaciones de los movimientos urbanos y la comunidad organizada, las transformaciones metropolitanas o las políticas de vivienda y sus conflictos son procesos sociales construidos en el tiempo. Sin la articulación de una sociedad civil movilizada y propositiva, un conocimiento académico comprometido y gestores públicos receptivos y facilitadores de sinergias, estas transformaciones no habrían sido posibles.
En definitiva, una experiencia que reafirma que la cuestión urbana es el laboratorio de todas las cuestiones.
*Politóloga y vicerrectora de Investigación y Posgrado de la Universidad Blas Pascal.
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