Tenemos nuevamente en escena a Patricia Bullrich, que volvió a diferenciarse del presidente Javier Milei. Ya lo hizo muchas veces y en distintos planos. Naturalmente, es difícil diferenciarse de un gobierno al que uno pertenece. Hemos visto este tipo de procesos en distintos gobiernos argentinos y, finalmente, suelen terminar bastante mal.
Ha ocurrido muchas veces con legisladores y también con ministros. En este caso, Bullrich planteó que el Gobierno debería acelerar acuerdos para darle gobernabilidad a la Argentina. Cosa que, por supuesto, no sabemos si va a ocurrir.
Pero después dijo algo bastante fuerte. Dijo: “En 2025 terminamos atados a Bessent”. Y habló de ingobernabilidad. Esto no lo está diciendo Elisa Carrió, Axel Kicillof o algún dirigente opositor. Lo está diciendo alguien que en aquel momento era ministra de Seguridad del propio Gobierno.
Bullrich sostuvo que no se puede volver a caer en una situación de ingobernabilidad como la de 2025, cuando la Argentina terminó atada a Bessent. “Esto no nos puede pasar más”, dijo.
Qué está buscando Patricia Bullrich
Yo no tengo idea de cuál será el destino de todo esto. No sé si Bullrich va a intentar una candidatura que compita con Milei, si va a presentarse por fuera del oficialismo o si finalmente no va a hacer ninguna de esas cosas. Tampoco sé si puede terminar siendo candidata a vicepresidenta.
Ahora, si termina siendo vicepresidenta de Milei, probablemente aparezcan problemas, como tantas veces ocurrió en la Argentina entre presidentes y vicepresidentes. Pero en algún punto parece bastante claro que Bullrich está probando. Está en una posición zigzagueante. Como si estuviera intentando avanzar hacia algún lugar de manera indirecta. Es una actitud perfectamente lógica dentro de la política.
También es cierto que va a resultarle difícil diferenciarse de un gobierno del que ella misma forma parte.
La idea de un “mileísmo sin Milei”
Ayer Milei, cuando habló, pareció responderle. Por ahí me equivoco. El Presidente habló de que existen sectores, entre ellos el círculo rojo, que estarían intentando construir un “mileísmo sin Milei”.
Yo nunca había escuchado esa frase. Se la escuché al propio Presidente. Y puede ser que esté ocurriendo algo de eso. Puede haber gente pensando en un mileísmo sin Milei. No estoy diciendo que esto sea así ni tomando partido por una alternativa u otra. Solamente estoy intentando conectar cosas que veo, escucho o leo.
Aparece Bullrich. Se diferencia una vez más del Gobierno. Da la impresión de que está intentando construir una candidatura. Desde sectores de la prensa oficialista se le atribuye además algún respaldo del círculo rojo. Y, al mismo tiempo, Milei menciona la posibilidad de un “mileísmo sin Milei”.
La dificultad para Bullrich, naturalmente, es bastante evidente. Cualquier candidato necesita diferenciarse. Pero la primera pregunta que recibiría sería muy sencilla: usted fue parte de todo esto.
Y eso también puede convertirse en un problema.