Transporte de cargas

Seguridad vial: una agenda impostergable para la región

“No puede entenderse como una obligación exclusiva del Estado ni una responsabilidad aislada de las empresas transportistas. Es una construcción colectiva que demanda planificación, inversión, cooperación regional y compromiso”, sostiene el autor.

El Gobierno eliminó el LiNTI o "registro Moyano" Foto: Agencia NA

El transporte de cargas constituye una de las principales herramientas para el desarrollo regional, por lo que desarrollar corredores viales seguros, diversos, multi-conectados y eficientes no solo procurará un especio seguro, sino también un fortalecimiento en la competitividad, reducción de costos y desarrollo del comercio exterior.

En el Mercosur, donde el transporte por carretera tiene un peso clave y troncal para la comercialización de productos y materias primas requiere un cambio radical en materia de seguridad vial y debe ser considerado como prioritario. Éste desafío adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa el rol que desempeña el Mercosur como espacio de integración e impulso de exportaciones hacia otros destinos.

Sin embargo, el desarrollo de los corredores viales en la región continua en deuda. Miles de personas pierden la vida y sufren lesiones severas cada año. Según el último informe de siniestralidad vial fatal del año 2025, nuestro país ha sufrido un total de 4.060 víctimas fatales en 3.255 siniestros viales. Resulta indispensable avanzar hacia una política integral que combine infraestructura, tecnología, capacitación y renovación del parque vehicular.

En este contexto, la incorporación de tecnologías colaborativas en la conducción representa una oportunidad que ya no puede postergarse. Los sistemas inteligentes capaces de asistir al conductor, intercambiar información con otros vehículos y con la infraestructura vial; anticipar riesgos y prevenir incidentes deben convertirse en un eje central de las políticas públicas y de las inversiones del sector del transporte. 

En 2025, nuestro país ha sufrido un total de 4.060 víctimas fatales en 3.255 siniestros viales; es indispensable avanzar hacia una política integral que combine infraestructura, tecnología, capacitación y renovación del parque vehicular"

La innovación tecnológica no reemplaza al conductor, sino que lo acompaña, reduciendo significativamente la posibilidad de errores humanos, responsables de una elevada proporción de los siniestros.La limitación de velocidades de circulación, los controles pre-viajes y durante la circulación; como así también herramientas y controles en torres de control permitirán reforzar la circulación vehicular. 

La transformación tecnológica, sin embargo, debe ir acompañada por una mejora sostenida de la infraestructura vial, controlada y auditada para garantizar su ejecución y cumplimiento de plazos. La inversión en calles, rutas, autopistas y corredores bioceánicos debe ser considerada una política de Estado, coordinada entre la Nación, las provincias y los países del Mercosur, con una visión de largo plazo que priorice la seguridad y la conectividad regional.

Frenos, neumáticos, sistemas de dirección, suspensión e iluminación constituyen elementos esenciales cuyo correcto funcionamiento"

Otro aspecto fundamental es la renovación vehicular. Una flota moderna incorpora mayores estándares de seguridad activa y pasiva, menor impacto ambiental y mejores niveles de eficiencia operativa. La renovación debe complementarse con programas permanentes y serios de mantenimiento preventivo y controles técnicos rigurosos. Frenos, neumáticos, sistemas de dirección, suspensión e iluminación constituyen elementos esenciales cuyo correcto funcionamiento puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y una tragedia.

Se requiere política de Estado, coordinada entre la Nación, las provincias y los países del Mercosur"

A ello se suma la capacitación permanente de los conductores. La profesionalización del transporte requiere formación continua en conducción segura, manejo defensivo, utilización de nuevas tecnologías, prevención de la fatiga, conducción eficiente y respuesta ante emergencias. La capacitación debe ser interna y externa en entidades serias que garanticen la correcta formación permanente de conductores para mejorar sus habilidades conductivas y elevar sus niveles de seguridad.

La seguridad vial no puede entenderse como una obligación exclusiva del Estado ni como una responsabilidad aislada de las empresas transportistas. Es una construcción colectiva que demanda planificación, inversión, cooperación regional y compromiso permanente. 

La Argentina tiene la oportunidad de liderar, junto con sus socios del Mercosur, una agenda común que impulse estándares homogéneos en seguridad, promueva la interoperabilidad tecnológica y fortalezca la infraestructura logística de toda la región.

*Mgtr. Ing. Director MBA con Orientación en Dirección de Logística Integrada; Director Especialización en Gestión de Logística Integrada
Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Universidad del Salvador)