Socios en el silencio, la libertad a medias de Milei y Trump
En un hecho que genera profunda preocupación internacional, la gestión de Javier Milei en sintonía con la Casa Blanca dejó al país en una posición sumamente incómoda al rechazar un documento clave en defensa del periodismo y contra la censura estatal.
Ustedes saben perfectamente que existe un selecto grupo de naciones comprometidas formalmente con las garantías democráticas más elementales. Se trata de la Media Freedom Coalition (Coalición por la Libertad de Prensa), una alianza global integrada por decenas de países, coliderada activamente por Finlandia y el Reino Unido —que, vale recordar, es mucho más que Inglaterra; abarca también a Escocia, Gales e Irlanda del Norte—.
La Argentina forma parte de este espacio. O, al menos, eso dice en los papeles.
Lo que ocurrió en las últimas horas es, francamente, una vergüenza ajena. Se dio a conocer que la Argentina y los Estados Unidos fueron los únicos dos países miembros de esta coalición que se negaron a rubricar una declaración conjunta emitida recientemente. Una preocupante novedad de la que nos enteramos a través de una reveladora publicación del diario La Nación.
El documento en cuestión no hacía más que reconocer el rol vital, y lamentablemente cada vez más peligroso, que desempeñan los periodistas en el mundo actual. Asimismo, formulaba una crítica directa y explícita a la creciente censura estatal y a la preocupante intervención del poder político en el normal desempeño de los medios de comunicación en diversos planos. Un tema del que, de hecho, ya hemos venido advirtiendo de manera prolongada.
La libertad a medias del presidente Milei
Que la Argentina se haya negado a firmar este documento junto a su socio estratégico, el presidente Donald Trump, revela con total claridad que para Javier Milei la libertad es un concepto que tiene límites muy convenientes.
No se puede pregonar la libertad ante el mundo entero si, al mismo tiempo, se le teme a la libre expresión y al control de la prensa independiente. La libertad de prensa no es un menú a la carta del cual el poder político puede elegir qué platos consumir y cuáles censurar.
Este alineamiento explícito entre Milei y Trump para vaciar de apoyo un compromiso elemental de derechos humanos y garantías constitucionales no hace más que degradar la calidad institucional de nuestro país. La libertad, señor presidente, se defiende de manera integral. No existe tal cosa como una libertad a medias.
MEG/LT
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