Una interna envilecida: Milei aún no advierte que el único que pierde es él
Las primeras señales de repunte de la economía, amenazadas por la pelea en el seno del Gobierno. El Presidente se enredó con Adorni e inexplicablemente, otra vez con Espert. Y no se muestra capaz de arbitrar entre su hermana y el asesor Caputo.
En aparente equilibrio químico, descansado, Javier Milei se presentó el jueves ante la Bolsa de Cereales, en ocasión del 172º aniversario de esa institución. Fue al final de otro día intenso en el universo de las redes sociales, por excelencia hábitat libertario, donde su gobierno libra una lucha despiadada por recursos y espacios de poder.
El Presidente dio esa noche un discurso de algo más de una hora, en el que ofreció el habitual pantallazo sobre el recorrido económico de su gobierno y volvió a prometer un destino de grandeza para la Argentina a tiro de piedra.
Milei anunció allí un esquema de bajas escalonadas de las retenciones a las exportaciones de maíz y soja, cortesía a sus anfitriones; y a productos de la industria automotriz, petroquímica y de maquinaria. Las reducciones llegarán hasta el 2028, en caso, como dijo, de resultar reelecto. Qué lindo es dar buenas noticias (pero sobre todo recibirlas).
Antes de eso, el Presidente mencionó una serie de indicadores económicos que podrían estar sugiriendo una incipiente recuperación de la actividad, estancada desde mediados del año pasado. También mencionó la media sanción en Diputados del proyecto para recortar subsidios al gas en Buenos Aires y otras 14 provincias, con el objetivo de consolidar un nuevo recorte del gasto público.
En efecto, si bien la economía aún muestra un efecto serrucho -breves recuperaciones seguidas de caídas bruscas-, en los últimos días coincidieron dos datos relevantes.
El estimador de actividad del Indec, que anticipa el comportamiento del PBI, creció un 3,5% en marzo, con variaciones positivas en 15 de los 16 sectores de la economía (aún con predominancia de la minería, la energía y el campo, a los que se sumó un pico de actividad en el sector pesquero).
A su vez, el comercio exterior mostró un nuevo saldo favorable, por vigésimo mes consecutivo. En abril se alcanzó un superávit comercial récord, con exportaciones subiendo más de un 33% interanual y llegando también a un récord histórico. En el primer cuatrimestre las exportaciones mostraron una suba de 21%. El superávit acumulado en ese período trepa a US $8.277 millones (la expectativa es que llegue a US$ 20.000 millones a finales de año). Las importaciones, en cambio, tuvieron una caída del 4% interanual, y acumulan una baja de 6,4% en los primeros cuatro meses del año (un reflejo del estancamiento).
Otros datos que se difundieron en la semana:
-Hasta el jueves, el Banco Central llevaba comprados en la semana US $596 millones y elevó el acumulado de mayo a US $1.551 millones. Ya sumó US $8.700 millones a las reservas en lo que va del año.
-El índice de confianza del consumidor de la Universidad Di Tella, trepó 1,2% en mayo contra el mes anterior, aunque sigue para abajo (-11%) en la medición interanual.
-El indicador de confianza empresarial del Indec mostró una ligera suba el mes pasado contra marzo, aunque sigue en terreno negativo (-16,9%).
-El jueves el FMI aprobó la segunda revisión del acuerdo con el país y giró US $1.000 millones.
-El riesgo país tuvo una semana volátil pero el jueves cerró en baja (515 puntos).
-A pesar de la caída de la recaudación, el Gobierno sostuvo el superávit fiscal en abril.
-La inflación mayorista trepó 5,2% el mismo mes, una suba significativa, pero que el Gobierno adjudicó al aumento del precio del petróleo (el ministro Luis Caputo dijo que sin las categorías vinculadas al crudo, la inflación mayorista habría sido de 1,1%). El Indec venía de anunciar, la semana pasada, una desaceleración al 2,6% del Índice de Precios al Consumidor.
¿Son todas estas señales de un repunte económico?
Mientras promedia el tercer año de gestión, el ritmo de desinflación, más la recuperación de los ingresos y el empleo son las asignaturas por las que está siendo juzgado el Gobierno en materia económica. Y las encuestas muestran que se le está retirando la confianza al Presidente.
La opinión será más severa si a la falta de solución a estas cuestiones urgentes se agrega la evaluación de la cada vez más envilecida interna libertaria.
Milei hasta ahora no ha dado una respuesta convincente a la comprometida situación patrimonial de su jefe de Gabinete Manuel Adorni. Y acaba de enredarse inexplicablemente en una defensa del diputado José Luis Espert, que debió renunciar a su candidatura bonaerense investigado por presunto lavado de activos.
Ahora no se muestra capaz de arbitrar en la lucha entre la secretaria general Karina Milei y su principal asesor y estratega Santiago Caputo, un duelo fratricida entre su hermana biológica y su hermano simbólico, que virtualmente paralizó la gestión, derrama sobre el resto del gobierno y amenaza con comprometer las primeras señales de recuperación de la economía.
El Presidente parece no entender que es él quien pierde en términos de liderazgo. Hacia adentro, con posicionamientos hacia la independencia de criterio y autonomía como el de la senadora Patricia Bullrich. Pero también hacia afuera de su gobierno, como el desafío que le plantea, ya abiertamente, Mauricio Macri.
wc
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