En el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña se volvió a poner bajo la lupa los vehículos de Carlos Guido Pérez y María Victoria Caillava, dos de los principales acusados en la causa. Durante la audiencia de este miércoles 4 de noviembre, una especialista en odorología forense ratificó que los perros entrenados detectaron rastros compatibles con el olor del niño en el Ford Ka y la Ford Ranger del matrimonio.
La declaración de Marilú Vázquez, subcomisaria de la Policía de Salta y auxiliar del perito Mario Rosillo, fue uno de los momentos más importantes de la jornada ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes. La especialista explicó cómo se realizó el procedimiento, confirmó los resultados y aportó filmaciones que, pese a la oposición de varios abogados defensores, los jueces resolvieron incorporar al debate.
Caso Loan: los “no recuerdo” del hijo de Caillava y las pruebas que complican su versión
Su testimonio fue respaldado por Tamara Muniagurria, licenciada en Criminalística que presenció la prueba realizada el 21 de junio de 2024, ocho días después de que Loan desapareciera en el paraje El Algarrobal, en la localidad correntina de 9 de Julio.
Ambas coincidieron en un dato que vuelve a comprometer la situación procesal de Pérez y Caillava: las marcaciones positivas se registraron en sus dos vehículos, mientras que el Volkswagen Voyage de Daniel Ramírez y Mónica Millapi arrojó resultados negativos.
Para la querella de la familia de Loan, la declaración también permitió aclarar algunas de las dudas sobre el origen y la identificación de la ropa utilizada en la pericia.
Qué dijo la perito sobre los rastros de Loan
Vázquez explicó que llegó a Corrientes con los perros Kala y Dina, entrenados para identificar olores humanos. La prueba consistió en comparar muestras recolectadas de prendas atribuidas a Loan y de otros cuatro niños de edades similares con las obtenidas del interior de los vehículos investigados.
Para ello se utilizaron gasas esterilizadas, que luego fueron colocadas en frascos. Los perros debían reconocer, entre las distintas muestras, aquellas que presentaran correspondencia con el olor buscado.
Según detalló la especialista, en el Ford Ka marcaron positivo Kala y Dina, mientras que en la Ford Ranger lo hicieron Kala y Arandú, un perro de la Policía de Corrientes. En cambio, no hubo marcaciones positivas en el Volkswagen Voyage.
Durante su exposición, Vázquez atribuyó a la técnica un nivel de confiabilidad superior al 92% y sostuvo que existía correspondencia entre las muestras analizadas y el olor atribuido a Loan. Sin embargo, aclaró que la prueba no permite establecer en qué posición se encontraba el niño dentro del vehículo.
Durante el interrogatorio también se abordó cuánto tiempo puede permanecer el olor humano en una superficie. La perito explicó que, si bien puede persistir unas 36 horas, en un vehículo cerrado ese plazo puede prolongarse considerablemente. La aclaración resultó relevante porque las muestras fueron tomadas varios días después de la desaparición del niño.
Uno de los aspectos más discutidos de la pericia odorológica fue el origen de las prendas de Loan utilizadas como referencia. Durante la investigación surgieron cuestionamientos sobre dónde habían estado guardadas, quién las había entregado y en qué condiciones se encontraban al momento del procedimiento.
En su declaración, Vázquez explicó cómo recibió e identificó la ropa. Según precisó, se trataba de un pantalón celeste, usado y desgastado, y una remera azul de manga corta con dibujos de La Granja de Zenón. Las prendas habían sido entregadas junto con una identificación manuscrita y se confeccionaron las actas correspondientes.
La especialista también aportó fotografías de la ropa, del manuscrito recibido y registros audiovisuales de la pericia.
Para María Belén Russo Cornara, abogada querellante de la familia de Loan, este tramo de la declaración fue especialmente importante porque permitió responder a varios de los cuestionamientos que se habían planteado sobre la identificación y conservación de las prendas.
“Mucho se discutió respecto del cuidado de la ropa, de dónde estaba, cómo estaba y quién la dio”, señaló la letrada al analizar la audiencia. Según sostuvo, el testimonio permitió identificar las prendas utilizadas y respaldar los resultados obtenidos durante la prueba.
Para la querella, el testimonio de Vázquez reforzó una de las principales pruebas que vinculan los vehículos de Pérez y Caillava con la desaparición de Loan.
Los videos que provocaron un cruce entre la Fiscalía y las defensas
La declaración de Vázquez también abrió una discusión sobre el material audiovisual de la pericia. La especialista entregó un pendrive con filmaciones del procedimiento, fotografías de las prendas utilizadas y una imagen del manuscrito que acompañaba las muestras de referencia.
El fiscal Carlos Schaefer solicitó que ese material se incorporara al juicio y la querella acompañó el pedido. Las defensas, en cambio, cuestionaron la presentación de los registros durante el debate, cuando no habían tenido oportunidad de examinarlos previamente. El abogado Rodolfo Baqué calificó la incorporación como “una emboscada” y objetó la falta de control previo sobre esas filmaciones.
Finalmente, los jueces Eduardo Belforte, Fermín Ceroleni y Simón Bracco aceptaron incorporar las filmaciones, teniendo en cuenta que era la primera vez que Vázquez declaraba en la causa. La decisión suma nuevos elementos para analizar una de las pruebas más discutidas del expediente.
Después de Vázquez declaró Tamara Muniagurria, quien presenció la prueba odorológica en una escuela de 9 de Julio junto con otra testigo.
La licenciada en Criminalística recordó que los frascos eran distribuidos en distintas posiciones y que su ubicación se modificaba entre las pruebas. También confirmó que observó las marcaciones de los perros y que los resultados fueron positivos para el Ford Ka y la Ford Ranger, pero negativos para el Volkswagen Voyage.
Muniagurria aportó otro detalle sobre la secuencia de las pericias. Según explicó, el procedimiento con luminol sobre los vehículos se postergó para permitir primero la recolección de las muestras odorológicas y evitar que se contaminaran.
El resto de la jornada estuvo dedicado a declaraciones de integrantes de la Policía Federal que participaron en distintas tareas de búsqueda, inspecciones y allanamientos. Varios no pudieron precisar los resultados de los procedimientos o recordar detalles de su intervención.
Sergio Roberto Montenegro explicó que cumplía funciones de chofer y apoyo logístico, sin participación técnica en las pericias. Uriel Rossi, que colaboró en una inspección de la Ford Ranger, y que tampoco recordaba los resultados.
Por su parte, Walter Emanuel Sosa, integrante de la División Pericias Tecnológicas, describió cómo se realizaban las extracciones de información de teléfonos celulares mediante el sistema UFED. Recordó su intervención sobre el dispositivo de Camila Núñez, aunque no pudo precisar qué información se había recuperado.
A más de dos años de la desaparición de Loan, la investigación sigue sumando testimonios sobre procedimientos y hallazgos que todavía dejan preguntas sin respuestas. Fernando Lobo, de la División Unidad Búsqueda de Evidencias, participó en la inspección de la Ford Ranger y en el allanamiento a la casa del excomisario Walter Maciel.
Allí, según recordó, se encontraron dos fibras de pelo en un colchón y se tomó una muestra de ADN de contacto de una copa.
Lobo también declaró que aplicó luminol en el piso trasero de una lancha y obtuvo una reacción positiva, compatible con la posible presencia de material hemático. Sin embargo, el resultado no confirma que se tratara de sangre. El propio testigo explicó que se tomaron muestras y se enviaron para su análisis químico.
Consultada sobre este punto, Russo Cornara aclaró que todavía resta escuchar a otro testigo para precisar el alcance del hallazgo y conocer los resultados de los estudios correspondientes.
La abogada también hizo una distinción respecto de las muestras odorológicas mencionadas por Lobo. El efectivo explicó que se habían recolectado nuevas muestras de la Ford Ranger mediante gasas, que luego fueron preservadas en un banco de olores a la espera de una muestra indubitada para realizar el cotejo.
Esas muestras no deben confundirse con las analizadas en la pericia del 21 de junio de 2024. Lobo no informó resultados positivos ni negativos sobre ese nuevo material.
Las conexiones entre los acusados y las contradicciones
El 13 de junio de 2024, Loan Danilo Peña, de cinco años, desapareció después de participar de un almuerzo familiar en la casa de su abuela Catalina, en el paraje El Algarrobal. Según la reconstrucción de la causa, el niño salió hacia un naranjal acompañado por adultos y otros menores. Desde entonces, no volvió a ser visto.
La investigación comenzó como una búsqueda de un niño perdido, pero con el correr de los días se transformó en una causa por presunta sustracción, retención y ocultamiento. Hoy, siete personas están acusadas por su desaparición: María Victoria Caillava, Carlos Guido Pérez, Walter Maciel, Laudelina Peña, Antonio Benítez, Mónica Millapi y Daniel Ramírez.
Caillava y Pérez quedaron bajo sospecha, entre otros elementos, por los resultados de las pericias odorológicas en sus vehículos. La exfuncionaria municipal y el exmarino estuvieron presentes en el almuerzo, pero niegan haber participado en la desaparición.
Laudelina Peña, tía del niño, también estuvo en el lugar. Durante la investigación sostuvo una versión según la cual Loan había sido atropellado, aunque después reconoció que ese relato era falso. En el juicio atribuyó esa historia a la intervención del abogado José Fernández Codazzi.
Walter Maciel, excomisario de 9 de Julio, volvió a instalar la hipótesis del accidente durante su declaración ante el tribunal. Sostuvo que Loan habría sido atropellado y posteriormente ocultado, y señaló a Pérez, Caillava y Laudelina. Su relato, sin embargo, choca con la versión de la propia tía del niño y con la negativa de Caillava, quien afirmó que Loan está vivo.
Por su parte, Antonio Benítez, expareja de Laudelina, también sembró sospechas sobre Pérez y Caillava, al señalar que podrían saber qué pasó con Loan. Sus declaraciones también pusieron en duda el papel que habría tenido la propia Laudelina en la desaparición.
Mientras tanto, Millapi y Ramírez, que participaron de la salida hacia el naranjal, continúan entre los acusados. El Volkswagen Voyage vinculado a ambos fue sometido a la misma pericia odorológica que los vehículos de Pérez y Caillava, pero no registró resultados positivos.
A estas declaraciones se suman los interrogantes sobre los movimientos de los vehículos, las comunicaciones telefónicas entre personas vinculadas a la causa y el hallazgo de un botín atribuido a Loan, cuya aparición y circunstancias fueron objeto de versiones contradictorias.
El juicio también comprende a otros diez imputados por distintos delitos relacionados con el presunto entorpecimiento de la investigación.
Cómo sigue el juicio por Loan Peña
El Tribunal Oral Federal de Corrientes tiene previstas nuevas audiencias para el miércoles 11 y el jueves 12 de noviembre, a partir de las 8.30.
Entre los próximos testigos convocados figuran integrantes de la División Pericias Telefónicas de la Policía Federal, personal del área de Trata de Personas y efectivos de Gendarmería que participaron en rastrillajes y allanamientos.
También deberán declarar especialistas que intervinieron en la inspección de la Ford Ranger, uno de los vehículos que volvió a ocupar el centro del debate.
cp