Doble crimen en Ciudad Jardín

Una mujer denuncia que el acusado de asesinar a su hija la hostiga desde la cárcel con un celular: "Me dio un ataque de pánico"

Eduar Belmonte Marrero está detenido por el crimen de Florencia Cuenca y Jonathan Peralta, a la espera del juicio en 2027. La madre de la joven asegura que, desde prisión, el imputado creó perfiles falsos con la foto de su hija para burlarse de la familia.

Crimen de Florencia Cuenca Foto: Instagram @justiciaxflorenciacuenca

"Pensé que era un infarto; me dio un ataque de pánico". A casi dos años del asesinato de su hija, Florencia Cuenca, y de su novio, Flavia Kuperman asegura que el acusado por el doble crimen no deja de hacerle daño. Según denunció, Eduar Belmonte Marrero, expareja de la joven, la hostiga desde prisión por redes sociales, usando perfiles falsos y fotos de ella para burlarse de la familia.

El imputado por la masacre, de 34 años, permanece detenido y será juzgado por un jurado popular a partir del 21 de junio de 2027 por el ataque que sucedió en diciembre de 2024 en la localidad bonaerense de Ciudad Jardín, partido de Tres de Febrero. Sin embargo, para Flavia el tormento que padece no terminó con su detención.

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"Este asesino utiliza las redes desde la cárcel para burlarse de nosotros, creando perfiles con la cara de Florencia. Después me empezó a decir cosas de mi hija", expresó la mujer, que además impulsó una campaña en la plataforma Change.org para difundir el caso y exigir que las personas privadas de la libertad no tengan acceso a celulares.

En diálogo con PERFIL, Flavia recordó que, durante años, Belmonte fue una persona de mucha confianza para toda su familia. "Desde venir a tomar la merienda en casa o comer un asadito entre semana, ir a bailar con las chicas, días de fiesta... le festejábamos el cumpleaños con globos y muchos regalos como hacíamos para nosotros", recordó.

Al acusado, que es oriundo de Venezuela, lo habían conocido cuando comenzó a trabajar coordinando los vehículos que utilizaban para aplicaciones de viajes. "Era muy educado, ubicado, pulcro. Estaba siempre que cualquiera de nosotros lo necesitáramos", recordó la mujer. Sin embargo, todo comenzó a cambiar cuando Florencia se separó de Diego, quien era su esposo en ese entonces.

Florencia Cuenca y Jonathan Peralta.

A partir de ese momento, Belmonte comenzó a acercarse con la intención de que tuvieran una relación íntima. "Empezó a enviarle regalos permanentemente, la invitaba al cine, a cenar. Flor estaba vulnerable por la separación y él supo aprovecharlo. Pero después empezó a controlarla", añadió. Con el paso de los meses, la relación terminó y apareció, según Flavia, el "lado B" más violento del acusado.

Baleados en medio de la noche

La madrugada del 1 de diciembre de 2024, la joven, de 31 años, dormía junto a su novio Jonathan Peralta, a quien había conocido hace un tiempo. Poco antes de esa noche, lo había presentado a su hermana menor, Celeste, y a una amiga. De acuerdo con la investigación, Marrero ingresó a la vivienda armado, subió la escalera y abrió fuego mientras ambos dormían.

Jonathan recibió nueve disparos y murió en el acto. Florencia fue alcanzada por seis balazos, pero logró fingir que estaba muerta para que el tirador abandonara la casa. Luego llamó al 911 y cuando los agentes llegaron al lugar pudo identificar a su expareja como el atacante. Permaneció internada durante dos meses en terapia intensiva. Todos los días, Flavia y Celeste recorrían cerca de 50 kilómetros para verla y acompañarla.

"Íbamos maquilladas, bien peinadas, para que cuando Flor nos viera sintiera que todo iba a estar bien. Tenía seis balas en su cuerpo; algunas le provocaron fracturas y otras le destrozaron los órganos", recordó.

Eduar Belmonte Marrero, acusado por el doble crimen.

La escena que encontraron los investigadores también quedó grabada para siempre. "Nos dijeron que fue un baño de sangre toda la casa. Fue terrorífico". Durante la internación también se confirmó que cursaba un embarazo de pocas semanas y declaró otra vez ante los agentes: "Eduar me quiso matar". Finalmente, falleció el 4 de febrero de 2025.

Con el paso del tiempo, Flavia descubrió conversaciones que su hija había mantenido con una amiga y que nunca le mostró para no preocuparla. "Viendo el teléfono de Florencia después de todo esto, me enteré de que él le había pegado en la esquina de la casa porque sabía que ahí no había cámaras de seguridad. Ella le escribió a una amiga: 'Tengo miedo, me quiere matar'", sostuvo.

Por otro lado, Flavia resaltó que el principal acusado de asesinar a su hija y a su novio no actuó solo y que hubo personas que lo habrían ayudado tanto a ingresar a la casa, escapar después del ataque y durante las horas posteriores al crimen.

Burlas y hostigamiento desde la cárcel 

Aunque Marrero está alojado en la Unidad N° 60 de Merlo a la espera del juicio, Flavia contó que nunca dejó de sentirse perseguida e intimidada por el presunto asesino de su hija. Según dijo, el hostigamiento comenzó el 20 de junio de 2025, meses después de la muerte de Florencia y la detención del sospechoso, en la terminal de ómnibus del barrio de Retiro.

"Ese día subí una foto de mis dos hijas y él se ocupó de que yo viera que estaba mirando mis estados de Facebook desde una cuenta llamada 'Jesús Carmona', con la cara de él. Ahí casi me muero. Sentía que me habían golpeado muy fuerte la espalda, me dolía el pecho y no podía respirar". De esta manera, comenzaron las provocaciones constantes.

"Escribió 'Soy el ganador' en la red TikTok. Después puso 'Soy el inolvidable', con una corona de rey y un féretro al lado. Me desbloqueó para que yo viera eso". Luego, la mamá de Florencia indicó: "No solo publicaba cosas. Empezó a poner 'me gusta' en publicaciones de familiares y amigos de Jonathan para que supiéramos que era él. Miraba los videos en los que hablaba de mi hija y se burlaba".

"Hizo dos cuentas con la cara de Florencia y escribió cosas como 'Necesito hombres' o 'Estoy necesitada'". Flavia optó por hacer una denuncia pero en un primer momento le respondieron que las pruebas no eran suficientes para que se considerara hostigamiento. "Una compañera me puso en contacto con Change.org, donde empecé la campaña para que les quiten el teléfono a los presos", dijo.

Después el caso se viralizó y ella logró que se reabriera la causa. "Me pidieron disculpas, le pusieron a Eduar un bozal legal. Pero dijeron que eso no aseguraba que él no pudiera conseguir otro teléfono en la cárcel". Tras un allanamiento en la celda en la que se encuentra detenido Marrero, los investigadores encontraron un celular cuya tenencia estaba prohibida.

La campaña, que ya reunió más de 20.000 firmas, reclama que las personas privadas de la libertad no tengan acceso a dispositivos móviles que puedan utilizar para seguir cometiendo delitos o intimidando a las víctimas. "¿Cómo es posible que alguien que ha causado tanto dolor tenga un teléfono desde prisión para atormentarnos aún más?", planteó Flavia en la petición.

Mientras espera el juicio previsto para 2027, la mujer asegura que su reclamo ya no es solo por Florencia y Jonathan, sino que también busca que ninguna otra familia de una víctima tenga que seguir padeciendo amenazas y burlas por parte de quienes, aun estando detenidos, encuentran la forma de seguir haciendo daño.

 

FP/ff