LA SENADORA QUE QUIERE CAPITALIZAR LA VICTORIA

El shock de Patricia: domar la interna, limitar a Villarruel y condicionar a Diputados

La exministra de Seguridad jugó sus cartas con urgencia. Apuntó a capitalizar la media sanción de la reforma laboral en el Senado y, al mismo tiempo, se encargó de mostrarse por encima de la disputa que surca al Gobierno. Tampoco se privó de aprovechar el aventón para marcarle la cancha a sus vecinos de la Cámara Baja. Los riesgos para las próximas dos semanas.

Eterna candidata. La legisladora encabeza un operativo que incomoda a sus aliados dentro de LLA. Foto: Pablo Cuarterolo

Poco después de la medianoche del miércoles11, cuando supo que habían llegado los invitados especiales al Senado, Patricia Bullrich se paró de su banca en el recinto y subió al palco de los invitados donde suelen sentarse los representantes del Gobierno. La jefa de la bancada oficialista no perdió el tiempo. Apenas supo que había llegado Karina Milei junto a Manuel Adorni, Martín y Lule Menem, Patricia volvió a pararse del asiento.

Durante las 14 horas de sesión, la exministra de Seguridad entró y salió del recinto más de diez veces para autorizar cambios y reabrir negociaciones. Le costó empoderarse para conducir la negociación con los aliados y llegar a la aprobación del proyecto de reforma laboral. Por eso subió rápido a la bandeja para invitados, a pesar del dolor en la cintura.

Apenas entró al palco se abrazó a la secretaria general de la Presidencia, al jefe de Gabinete, al titular de la Cámara Baja y a su primo. También le prodigó un abrazo de gol al ministro del Interior, Diego Santilli. Frente a ellos, desde el corazón del recinto, la vicepresidenta Victoria Villarruel vio todo en tiempo real, como si estuviera en primera fila.

No fue una jornada fácil para la titular del Senado. Disciplinada, llevó adelante la sesión hasta que llegó la votación en general y la victoria de 42 sobre 30. Después se fue a su despacho y no volvió más. Le dejó la conducción de la sesión al sanluiseño Bartolomé Abdala. Como presidente provisional del Senado llevó adelante la parte más difícil, pero no estuvo solo porque Bullrich intervino en cada cada para rechazar intentos de modificación.

Los abrazos de Bullrich le quitaron el humor que le quedaba a Villarruel, pero también sellaron el desembarco pleno de la senadora como máxima interlocutora de la Casa Rosada dentro del Senado. La vicepresidenta quedó reducida a lo que más le preocupaba: tocar la campanita y quedar rodeada por una figura que antes detestaba, pero que ahora le marca la cancha.

“Todos los cambios que quieran imponer los vamos a rechazar”, aseguró Bullrich ante lo que viene. Ahora la pelota está en la cancha de Diputados y la misión corre por cuenta de Martín Menem. El titular de la Cámara Baja es una de las espadas de confianza de Karina, la misma que tuvo que ceder a las posiciones más intransigentes en la negociación.

El shock de Patricia comenzará su segundo capítulo cuando se concrete el giro del Senado y el Ejecutivo extienda el periodo de extraordinarias por un día. El objetivo de máxima apunta a reunir las comisiones el próximo miércoles y sesionar el jueves sin cambios. El PRO volverá a la carga con la inclusión de las billeteras virtuales para administrar cuentas sueldo, pero esa pelea quedó saldada a favor de los bancos en el Senado. “Haremos todo lo posible para acelerar y que sea sin cambios”, aseguraron en el oficialismo de la Camara Baja, para no desautorizar la urgencia que reclama Patricia para evitar que el aventón de esta semana se desarticule en el recinto vecino. 

La señal de largada se conoció este viernes por la tarde con la convocatoria al plenario de comisiones. Se realizará este próximo miércoles en la Cámara Baja a partir de las 14. La velocidad que el oficialismo le imprimirá al tratamiento de la reforma laboral en la próxima semana buscará mantener el envión del Senado. Pero en el oficialismo se muestran muy cautelosos con los tiempos. Aún con la extensión del período de ordinarias hasta el 28 de febrero, los tiempos son muy exiguos. El plan de máxima busca dictaminar en un sólo día y conseguir la transformación en ley sin cambios. Los aliados del Gobierno anticiparon que esperan introducir cambios. Una de las mayores tensiones gira en torno a incluir a las billeteres virtuales para que puedan pagar cuentas sueldo. Las cámaras de bancos jugaron muy fuerte para dejar afuera a las fintech, pero ahora volvieron a la carga. El planteo proviene del PRO, que ahora exige revertir ese punto aprobado en el Senado. En ese contexto, Bullrich advierte desde el Senado que no aceptarán cambios y se prepara para mantener la mayoría con el objetivo de impedir que los cambios prosperen.

“No tenemos claro si queremos sacar todo tan rápido en febrero”, confió una alta fuente a PERFIL. El mensaje contrasta con la hiperactividad que Bullrich le quiere imprimir al trámite en la cámara  vecina que no controla. Ahí radica en gran parte “el show” de Patricia, como eligen caracterizar a la exministra en este momento de hiperexposición. La senadora está jugada a liderar la interna que surca al oficialismo y vender que es la artífice de la reforma, pero también el freno que el presidente Javier Milei quería imponerle a Villarruel en el segundo tramo de sus mandatos. Ese momento ha comenzado, pero Bullrich parece que cobrará caro este nuevo posicionamiento. Mientras tanto seguirá mostrándose como una candidata eterna o, como especulan sus aliados, la jefa del Senado sin serlo. En Diputados la miran con cuidado.