SIGUE LA DIATRIBA CONTRA LA PRENSA

Javier Milei cruzó al periodismo, en medio de un fuerte bloqueo a la prensa en Casa Rosada

El Presidente utilizó sus redes sociales para acusar a los comunicadores de exigir privilegios y esconderse en una "torre de marfil". Su extenso descargo virtual ocurrió en la misma jornada en que el Ejecutivo le prohibió el ingreso a los acreditados de TN y El Trece a la sede gubernamental.

Sesión de diputados del 29 de abril. Foto: AFP

El atril virtual de las redes sociales sirvió como plataforma para que Javier Milei detonara una nueva bomba contra la prensa. Justo en la misma jornada en que la Casa Rosada le bloqueó el ingreso a los cronistas de dos de los canales más importantes del país, el Presidente publicó una dura carta donde acusó a los comunicadores de escudarse en la libertad de expresión para evitar las consecuencias de sus palabras y reclamar financiamiento estatal.

A través de un extenso mensaje en su cuenta de X, el mandatario rechazó las recientes denuncias de censura y aseguró que "nunca en la historia argentina hubo tanta libertad de expresión como hoy". Lejos de buscar consensos, disparó directo contra el periodismo: reclamó que se abandone "la torre de marfil" y advirtió que decir cualquier cosa sin sufrir represalias no es un derecho adquirido, sino un privilegio de una época que ya terminó.

Si bien Milei insiste en que "nosotros hemos eliminado la pauta", la realidad es que su gestión premia y castiga al ecosistema de medios a través de una pauta "disfrazada" con sociedades anónimas con mayoría estatal como Aerolíneas Argentinas o empresas público-privadas como YPF. Sin embargo, en su diatriba de este lunes por la noche insistió en que la pauta existe únicamente en administraciones provinciales y municipales: "Los mecanismos de corrección del mercado no funcionan ya que se sostienen artificialmente al servicio del interés de algún político", se desentendió. 

El extenso posteo de Milei en X

Según su óptica, el verdadero reclamo del sector no es la libertad, sino pretender que el contribuyente pague la factura de sus operaciones. "Privilegios y pauta. Ese es el verdadero reclamo de algunos periodistas", opinó. "Lo que la mayoría de los periodistas reclaman no es libertad de expresión. Es poder vivir sin hacerse cargo de las consecuencias de las cosas que dicen y que encima la factura la pague el pagador de impuestos", esbozó. 

Fiel a su estilo confrontativo, Milei garantizó que mientras esté al frente del Ejecutivo no habrá ni un solo peso de financiamiento oficial para algunos medios de comunicación y prometió dar la batalla en la arena pública. "Vamos a contestar cada una de sus mentiras, de sus operaciones y de sus injurias", sentenció el Presidente, creador de la Oficina de Respuesta Oficial que tuitea contra el periodismo y la oposición. 

El encendido discurso de Milei sobre la libertad choca de frente con los hechos concretos en Balcarce 50. Tras mantener cerradas las puertas de la sala de periodistas durante más de diez días, el Gobierno finalmente reabrió el espacio, pero aplicó un estricto filtro: por orden directa del Ejecutivo, los cronistas de TN y Eltrece (Javier Lozano y Nicolás Palermo) no pudieron ingresar al edificio, a pesar de que sus acreditaciones estaban formalmente aprobadas.

Casa Rosada: el Gobierno reabre la sala de prensa con nuevas restricciones y control sobre los periodistas

Nuevo protocolo, ventanas esmeriladas y la justificación de Adorni

En medio de este escenario de restricciones físicas, Manuel Adorni retomó sus habituales conferencias matutinas este lunes. Fiel a la línea discursiva trazada por el Presidente en el plano digital, el vocero oficial justificó las medidas de seguridad adoptadas por la Casa Militar y, sin titubear, afirmó ante los micrófonos presentes: "Bajo ningún otro Gobierno los periodistas tuvieron tanta libertad para decir lo que quieran".

Lejos de esa supuesta apertura, la realidad puertas adentro de la sede gubernamental se volvió mucho más hostil para los trabajadores de prensa. La jefatura de seguridad implementó un nuevo y severo protocolo que limita drásticamente la circulación de los acreditados, quienes ahora tienen estrictamente prohibido caminar por los pasillos oficiales o acercarse al histórico Patio de las Palmeras. Su movimiento quedó reducido exclusivamente a la sala de trabajo y sus inmediaciones.

El cerrojo institucional quedó materializado en una decisión tan simbólica como contundente: las autoridades modificaron las ventanas de la sala de periodistas que dan hacia el exterior. De esta forma, el Gobierno no solo decidió qué medios pueden cruzar la puerta de la Casa Rosada, sino que también bloqueó por completo la visión de aquellos que lograron pasar el filtro oficial.

 

TC/ML