La CGT no realizará un paro contra la reforma laboral y sólo movilizará al Senado
En el oficialismo sostienen que hay una negociación en marcha, pero en el cegetismo no confirman las versiones de un diálogo discreto con el Gobierno. En la reunión de este viernes la conducción confederal dejó una señal sugestiva y eligió marchar al Congreso cuando se trate la reforma laboral. La huelga de 24 horas quedó descartada para la principal central sindical, pero las dos CTA mantendrán esa medida de fuerza. Cerca de Bullrich detallaron a PERFIL que el texto oficial “sufrirá cambios y que los gremios realizaron pedidos que fueron contemplados”. Ante la moderación cegestista, la UOM se endurece.
La Conferederación General de Trabajo (CGT) se reunió este viernes en horas del mediodía y definió que el próximo miércoles 11 marchará al Congreso para rechazar el tratamiento de la reforma laboral que en el Senado de la Nación.
El dato sobresaliente es que la histócia central obrera no delcaró un paro general, sino que simplemente se limitarán a marchar en medio de una reforma que pone en alerta las cajas sindicales y que según ellos mismos señalan, no generará nuevos puestos de trabajo.
Altas fuentes del Gobierno al tanto de las negociaciones, aseguraron ante PERFIL que el texto sufrirá cambios y que los gremios realizaron pedidos que fueron contemplados. Las conversaciones entre los gremios cegetistas y los negociadores del oficialismo se mantuvieron de forma subrepticia.
De confirmarse el próximo miércoles la versión sobre modificaciones en el dictamen, se echararía por tierra la postura que mostraron los voceros de la Casa Rosada en los últims días en los que se señalaba que no concederían absolutamente nada, sobretodo en materia fiscal para los gobernadoes que verán la masa coparticipable menguada. “Si decís que estás dispuestos a negociar antes de sentarte, te comen”, explicó una voz oficialista.
Tal vez dichas negociaciones surepticias explican que la CGT conducida por Jorge Sola (Seguro), Octavio Arguello (Camioneros) y Cristian Jerónimo (Plástico) no hayan optado por realizar una demotración de fuerza mayo y llevar al máximo la tensión con la Casa Rosada.
En contrapartida, quienes si realizarán un paro son los sindicatos nucleados en la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) pese a tener una mayor grado de incidencia de gremios estatales. La CTA resolverá el lunes cuál es el plan de acción para el miércoles, cuando se esté tratando la reforma laboral. La CTA tiene hoy en Rodolofo Aguiar, refernte de la Asociación Tarabajadores del Estado (ATE), a su principal figura.
La CGT anunció hoy tras la reunión de la mesa chica que se movilizará a la Plaza de los dos Congresos para protastar contra la reforma, que al menos en la Cámara alta parece indetenible. Sola, representante de los trabajadores del Seguro fue el encargado de realizar el anuncio. Sostuvo que la reforma impulsada por la Casa Rosada “ataca y cerca los derechos laborales y colectivos de los trabajadores”.
Además sostuvo que la manifestación del próximo miércoles será “multitudinaria y contundente”.
La vehemencia de las palabras de Sola contrasta con el bajo perfil que la CGT le impirmió al debate, que obtuvo dictamen en diciembre del año pasado y se encamina a tener media sanción el miércoles 11 cuando sea puesto en consideración del recinto. En las últimas semanas los capítulos sindicales de la ley quedaron en un segundo plano mientras que la queja de los gobernadores aliados, por la baja de fondos coparticipables debido a la baja de la alícuta de Ganancias que contempla el proyecto, fue el tema central de la Mesa Política de la Casa Rosada.
El encargado de hacer el anuncio, Sola, sostuvo que en las últimas semanas los referentes de la CGT tuvieron encuentros con “más de 16 gobernadores y 35 senadores, 30 diputados y 50 intendentes”, además de “representantes de las pymes”.
En la histórica sede de Azopardo al 600 hubo idvergencias dentro del Consejo Directivo. Es que el ala más combativa quería extramar las medidas de fuerza ante la inminencia del debate de la reforma laboral, que plantea entre otros puntos el desfinancimiento de la caja previsional a través de la creación del Fondos de Asistencia Laboral (FAL).
Sin embargo, se impuso el ala más dialoguista que entiende que no están las condiciones para convocar a una medida de fuerza, que luego es muy difícil de sostener y que los trabajadores se plieguen en su totalidad.
El ala dura está principalmente representada por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), un gremio que atraviesa un proceso de alarma ante la apertura irrestricta de la economía.
En la reunión de ayer de la CGT estuvieron presentes Andrés Rodríguez (UPCN), Gerardo Martínez (UOCRA), Héctor Daer (Sanidad), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Sergio Romero (UDA) y Hugo Benítez (Textiles); Julio Piumato y Maia Volcovinsky (Judiciales), además de otros referentes grenmiales.
Por lo pronto, el tiempo legislativo se acota para el oficialismo y asoma la imposibilidad de tratar la reforma laboral en la Cámara de Diputados por los feriados de Carnaval. En la Cámara baja, Unión por la Patria buscará dilatar la discusión con la unifiacción y presentación de un dictamen propio (ver página 6).
La Casa Rosada duda sobre capacidad de protesta del cegetismo
El gobierno de Javier Milei y la Casa Rosada mantuvieron silencio ante la definición de la Conferederación General de Trabajo (CGT) de marchar al Congreso, pero no hacer paro. En el oficialismo señalaron que no se meterán en la decisión de la central obrera en parte, porque hay más diálogo de lo que asoma en la superficie y porque por otro lado, especulan con la mala imagen de los gremialistas y con el consenso mayoritario en la sociedad para avanzar en una reforma laboral.
Es por eso que la Caas Rosada no hizo olas cuando la CGT a través de Jorge Sola comunicacó que irán al Congreso el próximo miércoles pero que no adopatarán una medida de fuerza mayor como la de un paro general.
Además, en el Gobierno entienden que un pato general es difícil de sostener en los meses de verano, y hay antecedentes de el último paro cuando la UTA, no adhirió e hizo sentir el nivel de actividad en las calles.
En ese marco el oficialismo se concentra en la negociación que queda supeditada al Congreso, con un texto que probablemente sufra modificaciones sobre tablas para contenetar a los aliados.
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