Malvinas: el presidente de la Asamblea de las islas cuestionó a Milei y habló de “fallidas tácticas de bullying”
Jack Ford vinculó el giro de la Casa Rosada con el escenario electoral de 2027 y rechazó cualquier negociación sobre la soberanía del archipiélago.
El presidente de la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas, Jack Ford, calificó como “fallidas tácticas de bullying” las recientes medidas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei para endurecer el reclamo argentino sobre el archipiélago.
El dirigente isleño vinculó el cambio de postura con la cercanía de las elecciones presidenciales de 2027 y cuestionó que las islas sean utilizadas como parte del juego político.
Ford aseguró que el nuevo posicionamiento argentino no alteró la vida cotidiana en las islas y señaló que sus habitantes están acostumbrados a las presiones provenientes de Buenos Aires. Sin embargo, reconoció que el giro de Milei le resultó inesperado debido a que, según recordó, el Presidente había mantenido anteriormente un discurso más moderado hacia las islas.
“Cuando los asuntos internos se vuelven difíciles para un presidente o se acerca un ciclo electoral, a menudo la atención se desplaza hacia asuntos externos y el foco se vuelve hacia las islas”, sostuvo Ford.
Las declaraciones se producen después de que el Gobierno argentino anunciara un endurecimiento de las sanciones contra empresas que operan en las Malvinas y presentara ante el Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Javier Milei no convence con su nueva narrativa malvinera
La iniciativa enviada por Milei busca reforzar las sanciones contra quienes exploten recursos naturales sin autorización argentina en las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y en los espacios marítimos vinculados. También contempla mayores penas para actividades relacionadas con hidrocarburos y amplía el alcance de las medidas a otros recursos, como la pesca.
El Gobierno también impulsó denuncias judiciales contra empresas vinculadas con la explotación petrolera en las islas. Entre las compañías alcanzadas por la ofensiva se encuentran la israelí Navitas y la británica Rockhopper, asociadas al proyecto Sea Lion, cuya producción está prevista para comenzar en 2028.
Ford, sin embargo, sostuvo que las empresas internacionales que operan en el archipiélago recibieron garantías tanto de las autoridades isleñas como del Reino Unido y aseguró que no están preocupadas por las medidas anunciadas desde Buenos Aires.
El dirigente también defendió el desarrollo de los recursos naturales de las islas. “Estamos firmemente convencidos de que tenemos el derecho a desarrollar nuestros recursos”, afirmó, al referirse específicamente al proyecto petrolero Sea Lion.
El reclamo argentino y la posición de las islas
Ford también fue contundente respecto del reclamo de soberanía. Consultado sobre una eventual negociación con la Argentina, descartó esa posibilidad y sostuvo que las autoridades isleñas consideran que las Malvinas son un territorio británico de ultramar.
“No hay nada que negociar”, afirmó el presidente de la Asamblea Legislativa, quien de todos modos planteó la posibilidad de mantener relaciones prácticas entre Argentina y las islas en cuestiones de interés común si Buenos Aires abandona, según su interpretación, las amenazas y la confrontación.
Cómo se vive en Ushuaia la tensión por Malvinas
Las declaraciones de Ford se producen además en un contexto de mayor tensión diplomática. El Gobierno de Milei sostiene que la recuperación de la soberanía sobre las Malvinas constituye un objetivo permanente y envió al Congreso una iniciativa que presenta como un nuevo instrumento para avanzar en ese reclamo.
El propio Milei explicó esta semana que el cambio de postura respecto de las islas estuvo relacionado con las declaraciones de Donald Trump sobre la posición de Estados Unidos frente a la disputa. El Presidente negó que el giro tenga una motivación electoral y afirmó que el Gobierno trabaja en esta estrategia desde hace tres años.
Ford, en cambio, interpretó el endurecimiento argentino dentro del contexto electoral y cuestionó que Malvinas sea utilizada como una herramienta de política interna. También lamentó que el archipiélago sea, según sus palabras, “un balón en el juego político” internacional.
RG
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