Tras evitar la ruptura, el PJ busca sortear el “riesgo kuka” y suma aliados para salvar las primarias
Demandó meses de exploraciones e intentos previos que no prosperaron. El disparador convocante nació de las entrañas del Congreso y articuló una línea de acción que no habría avanzado sin una serie de condiciones básicas entre un cúmulo de socios desconfiados. No hablaron de candidaturas, sino de la necesidad de ordenar la interna para poder sumar aliados que les reclaman credibilidad. Ahora sondean a los gobernadores dadores de votos del Gobierno y apuestan a una agenda parlamentaria que ejercite el intento articulador. Dejar que Milei se pelee con su propio espejo.
La última reunión entre Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Sergio Massa y otros siete gobernadores y legisladores del peronismo cerró una serie de intentos previos que no habían prosperado. Las claves para evitar un nuevo fracaso giró en torno a cuatro premisas que permitieron evitar un nuevo desencuentro.
ESTA VEZ FUNCIONÓ. Kicillof, Massa, Kirchner y los gobernadores aceptaron una idea que vino del Congreso.
La primera buscó evitar filtraciones sobre la convocatoria, la segunda apuntó a vedar cualquier intento de proscripción de un sector sobre otro, la tercera garantizó un lugar neutral, para evitar “aparateos” y la cuarta premisa fue minimalista, porque los impulsores del encuentro no buscaron cerrar un pacto de unidad para el futuro, sino encauzar el desorden interno y enfocarse en una coincidencia defensiva común: evitar la derogación de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el instrumento electoral que el gobierno quiere anular, o suspender, para evitar que posibilite ordenar la interna del peronismo luego de dos derrotas consecutivas.
Antes de hablar de candidatos, en el PJ aseguran que tienen que ordenarse para
ser creíbles
Según pudo reconstruir PERFIL, el intento de reunir a las principales tribus de un peronismo en crisis, esta vez funcionó porque el disparador surgió desde el Congreso, a partir del impacto que originó el último debate del Senado por el tratamiento del proyecto de ley de propiedad privada y la pulseada que instaló sobre la extranjerización de tierras. Fue el primer ejercicio de articulación en varios meses y los promotores del encuentro no fueron los gobernadores, ni los tres dirigentes más importantes del espacio, sino los jefes de las dos bancadas del peronismo en el Congreso: el diputado Germán Martínez y el senador José Mayans. Aunque algunos voceros del panperonismo aseguran desde el lunes que comenzó a sellarse la unidad, los testigos del encuentro consultados por PERFIL fueron mucho más cuidadosos. Remarcaron que se trata de la única forma posible de explorar un camino común, pero que los logros, por ahora, llegaron a evitar la fractura que a liberar el camino para una síntesis común.
Antes de cerrar una forma de definir una candidatura el año que viene, tanto los gobernadores como los referentes de cada espacio sostuvieron que antes de pensar en nombres, tienen que reconstruir la credibilidad. Advirtieron que antes de llegar a ese punto quedan por delante dos caminos obligatorios. La prioridad es ordenar la interna, porque sigue ahuyentando posibles aliados en medio del desgaste acelerado del Gobierno y el segundo capítulo (dentro de una larga lista de necesidades) es saber con cuantos respaldos cuentan para evitar que avance cualquier intento de sacar las primarias. Desde que se encontraron, cada uno de los presentes se comprometió a sondear a los aliados esquivos para sumar voluntades. El tiempo corre y por eso comenzaron consultas con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, su colega cordobés Martín Llaryora y otros peronistas esquivos que no fueron a la cumbre, como el catamarqueño Raúl Jalil, el salteño Gustavo Saénz y el tucumano Osvaldo Jaldo, que ya lanzó dos señales que no pasaron inadvertidas para los armadores del encuentro de esta semana: desdobló los comicios provinciales y los fijó para el 9 de mayo, pero también anticipó que se opone a respaldar cualquier intento de enterrar las PASO.
“Vamos a dejar que Milei se pelee consigo mismo y no nos eche la culpa a nosotros”.
Cuidar las primarias es mucho más que un intento, sino el primer ejercicio para demostrar la eficacia de la rosca secreta del lunes pasado. Es una muestra patente de la fragilidad interna del peronismo en este momento, pero también la importancia de la pulseada que se viene para no quedarse sin internas. Sin esa plataforma no hay margen para resolver el paso siguiente, que gira en torno a la definición de las posibles candidaturas. Ese punto se dispara con potencia por la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de impugnar la condena de la Corte en su contra en el Comité de Derechos Humanos de la ONU. En las tribus extra cristinistas dan por sentado que la expresidenta buscará pelear en una eventual primaria, pero si lo hace será una señal durísima para Kicillof, porque el mensaje será que no lo voten a él. Esa tensión no sólo sobrevuela la situación en la Provincia de Buenos Aires, sino que preocupa a los gobernadores que estuvieron en el encuentro, como el pampeano Sergio Ziliotto, el riojano Ricardo Quintela, el senador y exgobernador y senador Gerardo Zamora, y el extraperonista Gustavo Melella, titular del gobierno de Tierra del Fuego. Cerca de cada uno de esos observadores estiman que el cristinismo podría replegarse a buscar la sucesión de Kicillof en el gobierno bonaerense y liberar el camino, pero con una posición de fuerza de CFK a partir de jugar su candidatura. Para superar ese escenario sin que se rompan los intentos, la apuesta inicial de los participantes de la cumbre es construir un frente que sume aliados en un gran frente contra Milei. El ejercicio previo son los contactos parlamentarios, los proyectos comunes y dejar que el presidente se enfrente consigo mismo, sin echarle la culpa al “riesgo kuka”.
Clave: dejar en evidencia la estafa electoral
A pesar de los resquemores y los primeros semblanteos entre dirigentes (que no se veían la cara desde el año pasado), una idea estratégica prevaleció para reducir cualquier funcionalidad con el gobierno libertario. Mientras avanza la rosca para preservar las primarias, el discurso de las tribus peronistas se enfocará en demostrar que “Javier Milei estafó a sus votantes, pero sin victimizarlos”, confió a PERFIL uno de los participantes más relevantes del encuentro. El gran “frente Anti Milei” sólo será posible con aliados extrapartidarios, pero su base discursiva gira en torno a un eje clave: dejar que el presidente se pelee consigo mismo. “El único enemigo que tengo, soy yo mismo”, dijo Milei en una entrevista reciente.
Milei acusa al kirchenrismo de montar una nueva “campaña del miedo”
El mensaje se lo tomaron a pecho en el peronismo y resultó clarificador, porque ya pudieron comprobar cómo el Gobierno se aferra al “riesgo kuka” para profundizar su polarización con el peronismo. Para sortear esa trampa, los participantes de la cumbre no le harán el juego a las tribulaciones libertarias. En su lugar seguirán con la estrategia “paso a paso”, no comprarán las agresiones de la Casa Rosada y seguirán impulsando una agenda opositora en el Congreso. Un punto de partida es la prórroga de la emergencia en discapacidad, respaldada por cordobesistas, misioneros y pullaristas.
También te puede interesar
-
Ciudad: LLA saca a los ministros a caminar y el PRO apunta al voto duro histórico
-
Villarruel, junto al presidente de la UCR, volvió a la carga
-
Lamelas: "Antes que me vaya como embajador, vamos a tener visa waiver para los argentinos, es una promesa"
-
Por qué gobierna Karina
-
Juntadas secretas contra naufragios públicos
-
Brett Christophers: “La tierra es de los activos que se están privatizando más en todo el mundo”
-
El peronismo en prisión domiciliaria: la trampa de Cristina, Kicillof y Massa
-
La CGT entre la próxima protesta y la incomodidad por Facundo Moyano
-
De San Martín al Presupuesto 2027: el raid de reapariciones de Milei para blindar su agenda