Tensión geopolítica

Valdés busca ponerle un límite a Milei y pide que la Argentina no quede arrastrada a una guerra ajena

El diputado nacional presentó un proyecto para reclamar que el Gobierno mantenga al país al margen de conflictos bélicos internacionales y no asuma compromisos militares ni movimientos de tropas sin autorización del Congreso. La iniciativa apunta al alineamiento de la Casa Rosada con Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y advierte sobre posibles represalias y riesgos geopolíticos.

El diputado nacional Eduardo Valdés Foto: X (@eduardofvaldes)

El diputado nacional Eduardo Valdés presentó en la Cámara baja un proyecto con una consigna política y diplomática explícita: impedir que la Argentina quede involucrada, por decisión del Poder Ejecutivo, en una escalada internacional que no le pertenece. La iniciativa reclama que el gobierno de Javier Milei mantenga al país al margen de cualquier conflicto bélico externo y que se abstenga de disponer movimientos de tropas o asumir compromisos militares sin la autorización previa del Congreso.

El planteo apareció en medio del deterioro del vínculo entre la Argentina e Irán, una crisis que se profundizó después de que la Casa Rosada endureciera su alineamiento con Estados Unidos e Israel en el escenario de Medio Oriente. Para Valdés, ese posicionamiento no solo tensiona la política exterior argentina, sino que además expone al país a consecuencias que pueden ir desde represalias diplomáticas hasta riesgos de mayor gravedad.

Un proyecto en medio de la escalada con Irán

Según la iniciativa presentada por el legislador, el Gobierno avanzó en una línea de política exterior que contradice principios históricos de la diplomacia argentina, como la paz, la no intervención y la resolución pacífica de las controversias. El proyecto cuestiona, en ese marco, que Milei haya profundizado su involucramiento discursivo y político en el conflicto, con decisiones que terminaron agravando el choque con Teherán.

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Entre esos pasos, Valdés ubica la declaración de la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista y la posterior decisión de considerar “persona non grata” al encargado de negocios de la embajada de Irán en Buenos Aires, a quien el Gobierno le ordenó abandonar el país en un plazo de 48 horas. La respuesta iraní endureció aún más el cuadro: el régimen condenó la medida argentina, la calificó como una acción “ilegal e injustificada” y acusó al Presidente y al canciller de haberse colocado “del lado equivocado de la historia”.

El rol del Congreso como límite institucional

Valdés no centró su planteo solo en la conveniencia política de esa orientación, sino también en su dimensión constitucional. En el texto recordó que la facultad de declarar la guerra, hacer la paz o autorizar la salida de fuerzas nacionales del territorio corresponde exclusivamente al Congreso, de acuerdo con lo establecido por el artículo 75, incisos 25 y 28, de la Constitución Nacional.

Ese punto busca instalar una advertencia institucional frente a cualquier posible deriva del Ejecutivo. Para el diputado, las definiciones del oficialismo dejan de ser solo declaraciones de tono cuando empiezan a insinuar acciones concretas en un terreno tan sensible como el militar. Por eso, en su proyecto remarca que no puede comprometerse el interés nacional ni la seguridad de la población sin respetar el orden constitucional vigente.

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El legislador también apuntó contra lo que considera un abandono de la tradición diplomática argentina. Sostuvo que el país se caracterizó históricamente por una defensa del multilateralismo y del derecho internacional, y advirtió que el actual rumbo rompe con esa lógica para empujar una alineación automática con potencias extranjeras en un conflicto de alta peligrosidad.

En esa línea, expresó su “más enérgico rechazo y preocupación” por el camino adoptado por la Casa Rosada. El mensaje político del proyecto es que la Argentina no debería quedar atrapada en una agenda de confrontación externa que, además de no responder a intereses propios, puede abrir escenarios de riesgo innecesarios para la población.

Una señal política en un momento delicado

La iniciativa de Valdés aparece así como una doble señal. Por un lado, busca marcar un límite institucional al Poder Ejecutivo en materia de guerra, defensa y política exterior. Por otro, intenta reabrir una discusión sobre el lugar que la Argentina debe ocupar frente a crisis internacionales de alta sensibilidad.

En el cierre del proyecto, el diputado sostuvo que el Congreso no puede permanecer en silencio ante manifestaciones que comprometen la paz y la tradición diplomática del país. Y dejó planteada una definición que resume el espíritu de su propuesta: la Argentina, según su perspectiva, debe sostener una posición clara en favor del diálogo, la cooperación internacional y la resolución pacífica de los conflictos.

 

DCQ