A 92 años de su legado

Cómo Juan Carlos Calabró inventó un lenguaje único con sus frases célebres que todavía usamos en la vida cotidiana

El humor televisivo transformó palabras en herramientas de identidad y modismos que siguen vivos en el habla cotidiana. Así, desde la pantalla chica hasta los chats y reuniones, estas expresiones se mantienen como símbolos de picardía y cultura popular argentina.

Juan Carlos Calabró Foto: CeDoc

Este 3 de febrero, el actor, locutor y humorista argentino Juan Carlos Calabró cumpliría 92 años, un motivo para recordar al hombre que transformó la televisión argentina y dejó un legado lingüístico que aún define nuestra manera de hablar. Sus personajes y frases trascendieron los guiones originales, convirtiéndose en herramientas de humor y complicidad que sobreviven en reuniones, chats y redes sociales.

Su carrera comenzó en la radio y la televisión de los años 60, pero fue en las décadas de 80 y 90 donde consolidó su estilo único a través de personajes como Johnny Tolengo, un galán exagerado y ostentoso, lleno de picardía y humor autocomplaciente; Aníbal, humilde y bonachón, con ingenio popular y lenguaje directo que permitía a la audiencia identificarse con sus situaciones cotidianas; y otros arquetipos como El Contra, un antihéroe cómico que desafiaba la autoridad con remates imprevistos y lógica absurda, todos caracterizados por frases y expresiones que trascendieron.

Calabró entendió que el lenguaje podía ser un vehículo de identidad y pertenencia. Sus personajes no solo hacían reír, sino que enseñaban códigos sociales y herramientas para manejar la vergüenza y la sorpresa.

La reconciliación del Paraná: cómo Argentina y Paraguay cerraron un siglo de conflictos fronterizos con un acuerdo histórico

Debutó en radio en los 1960 con Farandulandia y en TV con Telecómicos

Casado con Coca Calabró, tuvo hijas como Iliana y Marina, figuras mediáticas

A lo largo de su carrera recibió numerosos premios y reconocimientos, pero su mayor legado sigue siendo intangible: las palabras y frases que instaló en la vida cotidiana de los argentinos. Hoy, 92 años después de su nacimiento, su influencia se percibe incluso entre quienes nunca vieron sus programas originales.

Los grandes inventos de Calabró

-"¡Estás iguaaal!": Utilizada para saludar a alguien que no se veía hace tiempo, esta frase se volvió un manual de reconocimiento amistoso, capaz de romper la tensión de un reencuentro y generar complicidad inmediata.

-"¿Qué m'achacás?": Funciona como un escudo humorístico ante acusaciones o culpas, transformando cualquier reproche en un momento de risa y evasión con un toque muy porteño.

-"¡Pedro, mirá quién vino!": Originalmente para presentar invitados en el programa, se convirtió en un antecesor de los memes: un aviso de llegada que rompe la solemnidad y genera expectación.

-"¡Majestuoso!": Empleado por Johnny Tolengo para exagerar cualquier situación cotidiana, permitió a los espectadores sentirse parte de un mundo brillante y teatral, reforzando la emoción del momento con humor.

El día que mataron a Gandhi: el crimen que marcó a la India y sigue interpelando a su democracia

La vigencia de un idioma que no sabe de tiempos

El lenguaje creado por Calabró sigue siendo una herencia cultural viva. Padres y abuelos transmiten las frases a los más jóvenes, quienes las incorporan como parte de su vocabulario diario sin necesariamente conocer su origen. Esto demuestra que su humor trascendió la televisión y se convirtió en mapa sonoro de la idiosincrasia argentina.

Expresiones como "¿Qué m'achacás?" o "¡Pedro, mirá quién vino!" siguen funcionando como escudos cómicos ante la vergüenza, como herramientas para suavizar la sorpresa o el cambio, y como guiños de complicidad generacional.

Comparado con otros humoristas clásicos, Calabró logró una fijación más duradera de sus modismos, gracias a la combinación de texto, gesto, música y cadencia. Personajes como Johnny Tolengo y Aníbal no solo hacían reír, sino que enseñaban un código social que todavía seguimos usando, décadas después.

 

MV