El insólito laberinto por la herencia de Beatriz Sarlo: se suman dos nuevos herederos en medio de una guerra judicial
A un año de su muerte, la sucesión de la reconocida intelectual suma capítulos novelescos. La disputa central incluye al exmarido del que nunca se divorció, al encargado del edificio y a una catarata de primos y sobrinos que buscan quedarse con las propiedades, los dólares y los derechos de autor.
La herencia de Beatriz Sarlo se convirtió en un intrincado thriller judicial que parece escrito por la propia pluma de la intelectual. A más de un año de su fallecimiento, el expediente que tramita en el Juzgado Civil n° 60 es un desfile interminable de familiares lejanos, reclamos cruzados y papeles escritos a mano. Lo que en un principio asomaba como un conflicto insólito entre su exmarido y el encargado del edificio al que le encomendó cuidar a su gata, hoy es una batalla campal con decenas de protagonistas que pelean por un botín millonario que incluye dólares, propiedades porteñas y el codiciado pago semestral de sus derechos de autor.
El último capítulo de esta historia sin fin se escribió a mediados de julio, cuando dos nuevos actores entraron en escena. Gustavo Daniel y Jorge Daniel Sarlo Sabajanes, hijos del fallecido primo de la ensayista, se presentaron formalmente ante el juez Fernando Cesari. Reclaman para sí la “hijuela”, la porción exacta de la herencia que le habría tocado a su padre, Álvaro Edmundo, quien murió en mayo pasado soñando con acceder a los bienes de la autora de Una modernidad periférica.
La aparición de estos hermanos es apenas un eslabón más de un árbol genealógico que no para de extender sus ramas sobre el expediente. La causa, de hecho, se encuentra momentáneamente paralizada porque los herederos de otra prima fallecida (Ernestina Susana del Río) aún no respondieron a las intimaciones judiciales. Del Río, que vivía en Viedma y murió en octubre pasado a los 87 años, dejó cinco sobrinos que están en condiciones legales de sumarse al millonario reclamo, elevando la cantidad de aspirantes. Y como si faltaran apellidos, también hay tres primos segundos (Diego, Dalmacio y Martín Ghersi) haciendo fila en Tribunales.
En el centro de esta telaraña de parientes, el dinero en juego no es nada despreciable. La herencia incluye una cuenta bancaria en dólares que se alimenta de manera semestral con los pagos de copyright de toda su obra, los derechos intelectuales a futuro y dos departamentos en la Ciudad de Buenos Aires, uno de los cuales su entorno más íntimo pretendía transformar en una casa-museo.
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El exmarido y el encargado: la chispa original del conflicto
Antes de que apareciera la lluvia de primos, el corazón del conflicto era un duelo casi cinematográfico. La bomba estalló meses antes de su muerte, cuando Sarlo redactó de puño y letra un testamento con un objetivo particular: asegurarse el bienestar de Nini, su gata. A través de ese escrito informal, la intelectual le dejaba su departamento de calle Hidalgo, en Caballito, al encargado del edificio, Melanio Alberto Meza López, con la condición de que cuidara a la mascota.
Cuando la escritora falleció, Meza López se presentó en Tribunales con el "papelito". Sin embargo, el panorama se oscureció rápidamente cuando apareció en escena el arquitecto Alberto Sato, un hombre con el que Sarlo se casó legalmente en 1966 y del que se separó una década después. Pese a que él se radicó en Chile, rehizo su vida y formó pareja, el detalle legal es que nunca tramitaron el divorcio, lo que lo habilita hoy a reclamar como cónyuge y heredero universal.
El arquitecto exigió impugnar el testamento del encargado, desatando una feroz batalla de estrategias legales. Los abogados de Meza López lograron excluir temporalmente a Sato argumentando que al estar separado de hecho había perdido la "vocación hereditaria", pero el exmarido apeló y logró reinsertarse en la sucesión. Mientras tanto, la Justicia ordenó una pericia caligráfica sobre el testamento (comparando la letra con antiguas dedicatorias de Sarlo al cineasta Rafael Filippelli) para determinar si el documento que favorece al encargado es auténtico.
TC/VR/ML