galardón

El World Press Photo 2026 premió una icónica foto argentina

En el corazón de una escena de violencia y fe, la fotografía premiada de Tadeo Bourbon captura un instante donde lo contemporáneo dialoga con siglos de historia visual: una imagen nacida del caos que, entre gases y represión, empujones y violencia estatal, evoca la intensidad dramática del barroco y reabre una pregunta urgente sobre el humanismo en la Argentina actual.

LA ARGENTINA DE MILEI. “Fue casi dos meses después de lo que sucedió con Pablo Grillo. Ese día cuando los curas se solidarizaron con la marcha de jubilados, fue muy violento, porque hubo muchos gases y palos” (Tadeo Bourbon). Foto: Tadeo Bourbon

En esta, la 69.ª edición del concurso anual World Press Photo (Ámsterdam), los jurados seleccionaron entre 57.376 fotografías tomadas durante 2025, enviadas por 3.747 fotógrafos de 141 países. El pasado 9 de abril tuvo lugar el anuncio de los ganadores del concurso, lo mejor del fotoperiodismo y la fotografía documental. Entre los 42 elegidos, las fotografías de dos argentinos: “El costo humano de los agrotóxicos” de Pablo Piovano (1981) y “La Argentina de Milei” de Tadeo Bourbon (1993). Por su contenido periodístico, gráfico y social, nos ocuparemos de esta última.

Tadeo Bourbon es fotógrafo freelance, nació en Vicente López, como tal colabora con el diario La Nación y Revista Crisis, entre otras publicaciones. “La Argentina de Milei” ya fue premiada en categoría Noticias por el Pictures of the Year International (POY) Latam 2025, concurso de fotografía documental más importante de Iberoamérica. En una entrevista realizada por Río Negro en Fotos, Bourbon acerca más datos sobre su trayectoria: “Me formé en varios lugares: en la escuela de Argra, también en cursos con Martín Acosta y Eduardo Longoni. Después hice una formación que se llamaba Proyecto Imaginario, que es más de fotografía contemporánea. Fui becado para estudiar en el Centro de la Imagen de Lima, en Perú. Formé parte de Veinte Fotógrafos y también fui becado para Amazonas Documental. Siempre me gustó intercambiar y aprender de distintas personas.”

“Tengo un colectivo fotográfico que se llama Tríada (Instagram: @colectivo.triada), con Juan Valerio y Lucía Prieto. Decidimos que los jubilados llorando, reprimidos o débiles no los íbamos a publicar. Después el contexto nos hizo repensar eso y pasamos a otra formulación, pero siempre elegimos qué queremos mostrar. Ahora, por ejemplo, quiero que los jubilados se vean fuertes, se vean valiosos.”

Y sobre el momento en que realizó la toma fotográfica agrega: “La policía empezó a reprimir muy fuerte: hubo más de cien heridos. Los atacaron mientras estaban haciendo un rezo colectivo en el medio de la calle. El padre Paco y el padre Chueco estaban al frente con los jubilados. De repente detuvieron al padre Paco; lo gasearon un montón. El padre Chueco intentó ayudarlo, y fue cuando hice la foto. Lo terminaron deteniendo y gaseando a él también.”

Entrevistado el jueves por Radio Provincia de Buenos Aires, Bourbon señaló que la foto “fue casi dos meses después de lo que sucedió con Pablo Grillo. Ese día cuando los curas se solidarizaron con la marcha de jubilados, fue muy violento, porque hubo muchos gases y palos”, y agregó “que no tomó conciencia” de la imagen en el momento porque “la escena fue muy potente y limpia. Fue algo de azar de haber estado ahí de frente, por eso hay que estar atento a lo que sucede”. También, que la imagen premiada “puede ser utilizada con dos sentidos”.

Esta sección lleva por título Protagonistas y la fotografía que la motiva produce un efecto multiplicador: pone en escena a varios, en este caso, inesperados. Como bien expresa el escritor y crítico de arte, colaborador de PERFIL, el mexicano Rafael Toriz: “Hasta los fantasmas tienen domicilio”. Porque tal noción remite a la memoria, una vinculada a la fecha y el sacerdote que lleva detenido la tropa de Prefectura Naval Argentina (PNA); otra a la historia del arte universal que, pese a todas las condiciones del retrato, aflora ineludible. En sí, concurren desajustes temporales, veamos de qué manera.

El día 21 de abril de 2025 fallecía el Papa Francisco y el padre Jorge “Chueco” Romero, cura de la Villa 15 (Ciudad Oculta), publicaba una columna al respecto en el medio digital Revista Cítrica, donde se lee: “A Francisco lo vamos a extrañar mucho. Cuando era obispo de Flores, siempre venía a Ciudad Oculta y al Bajo Flores para las fiestas patronales y para hacer las confirmaciones. Llegaba en colectivo y a la hora de irse lo acompañábamos a la parada. Siempre fue así, de una manera sencilla y cercana. Era un Papa distinto, ojalá que detrás de él vengan algunos que se le parezcan y no volvamos para atrás.” El próximo martes se cumple un año de la muerte del primer Papa argentino (primer sacerdote jesuita en semejante rol), mientras que el cura Romero fue preso a días del acontecimiento. Un fantasma de la fe toca la puerta.

La primera referencia a la historia del arte proviene del Barroco, la encontramos en “La captura de Cristo” de Caravaggio, óleo sobre lienzo (133,5 cm × 169,5 cm), realizada en el año 1602 y actualmente en la Galería Nacional de Irlanda, Dublín. Desde el siglo XVIII hasta 1990, a esta obra se la daba por perdida. Fue reconocida en la Compañía de Jesús en Dublín. el cuadro estuvo colgado en el salón comedor de los jesuitas desde principios de 1930 y lo consideraban la copia de un discípulo de Caravaggio, Gerard van Honthorst (Gherardo della Notte). La semejanza con la fotografía de Bourbon es más que evidente. Tienen en común algo apabullante: todas las figuras ocupan un rol dramático, también un significado. Para la pintura, los siete personajes desde la izquierda: Juan, Jesús, Judas, tres soldados y un hombre a la derecha que sostiene una lámpara (se supone autorretrato de Caravaggio mismo).

La segunda referencia es otro cuadro de Caravaggio, “Preparación de Cristo muerto sobre la piedra de unción”, pintado hacia 1602-1604, óleo sobre lienzo (300 cm x 203 cm), ubicado en la Pinacoteca Vaticana de la Ciudad del Vaticano. La disposición del cuerpo del sacerdote en la foto también recrea esa figura de la obra pictórica, el blanco de la túnica, el ángulo del cuerpo, las zapatillas del sacerdote como los enormes pies del Cristo de esta obra. 

Por último, la luz que predomina en la foto, se encuentra en otra pintura inspirada en la anterior, más precisamente en los laterales del tríptico realizado por Rubens, “Descendimiento de Cristo” (1611-1614), óleo sobre tabla (420 cm × 310 cm), hoy en la Catedral de Amberes, Bélgica.

Poco más de 400 años nos separan de tres obras y una fotografía donde el homenaje es fruto del destino, de la coincidencia, de tantos factores, que cualquier hipótesis resulta insuficiente (por ejemplo, el “Descendimiento de Cristo” fue robado por Napoleón y luego de su caída devuelto al Vaticano). Acaso borgeanos, el fotógrafo no fue más que un instrumento y nosotros sus testigos. Tal vez estos rastros icónicos sean un llamado de atención hacia una pregunta que ya realizara Graham Greene en su novela Un caso acabado (1960): ¿hoy es posible el humanismo?