Prohibición expresa de filmar

La Justicia iraní revisará la condena contra el cineasta Jafar Panahi tras aceptar la apelación de su defensa

El realizador audiovisual persa enfrentará una nueva instancia en los tribunales de Teherán bajo cargos de atentar contra el sistema clerical, luego de su reciente retorno al país de Medio Oriente.

Jafar Panahi Foto: AFP

El cineasta Jafar Panahi enfrentará un nuevo proceso judicial en Irán bajo la acusación de propaganda contra el sistema clerical, luego de que las autoridades judiciales de Teherán aceptaran el recurso de apelación presentado por su equipo legal tras su reciente regreso a la capital iraní.

La información provino de un comunicado emitido por la defensa del realizador y difundido por el colectivo Cineastas de Irán, donde se ratificó la reapertura de la causa que mantuvo al director bajo restricciones intermitentes de libertad y con la prohibición expresa de filmar o salir del territorio nacional.

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Panahi, de 65 años, acumuló galardones en los festivales cinematográficos más relevantes del circuito internacional, incluidos el León de Oro de Venecia, el Oso de Oro de Berlín y el premio al mejor guion en Cannes, distinciones que provocaron el rechazo del Gobierno iraní debido al fuerte contenido social de sus producciones.

El nuevo tribunal evaluará los procedimientos previos que determinaron las condenas anteriores, en un contexto donde los organismos de derechos humanos reactivaron los reclamos internacionales por la situación del artista.

El equipo de abogados del director confirmó que la estrategia judicial se centrará en la vulneración de las garantías procesales durante las instancias previas de juzgamiento que sufrió el cineasta en la última década. Los festivales de Berlín y Venecia evaluaron emitir pronunciamientos conjuntos durante para visibilizar la situación procesal que atraviesa el director. 

El proceso legal continuará durante los próximos meses en Teherán, mientras Panahi permanece bajo vigilancia pero en libertad condicional

El realizador ingresó y salió de prisión en diversas oportunidades desde su primera detención en 2010, cuando la Justicia le impuso una pena de seis años de cárcel que quedó en suspenso pero latente de ejecución.

"Mantuvimos la postura de que las acusaciones carecen de sustento fáctico y penal dentro de la propia legislación vigente", declararon los representantes legales de Panahi. La decisión de la corte coincide con un incremento en los debates en redes sociales sobre la censura gubernamental y los riesgos extremos que enfrentan los creadores culturales en la región.

El Poder Judicial iraní aceptó revisar el expediente debido a fallas técnicas detectadas en la aplicación de las leyes de seguridad nacional, lo que obligó a programar audiencias para analizar las pruebas de propaganda contra el régimen autocrático presentadas por la fiscalía de Teherán.

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La persecución contra el realizador se intensificó tras su participación activa en protestas sociales y la realización de largometrajes clandestinos como Esto no es una película y Taxi, grabados sin autorización estatal. 

El Ministerio de Cultura y Orientación Islámica de Irán mantuvo la calificación de las obras de Panahi como "subversivas" y contrarias a los valores de la revolución de 1979. El regreso del director a su país natal aceleró los tiempos procesales, ya que las restricciones de viaje que pesaban sobre su persona complicaron las notificaciones formales de los tribunales. 

La reapertura del proceso judicial provocó advertencias de sanciones culturales por parte de federaciones europeas de directores y reactivó el escrutinio sobre el sistema penitenciario y legal de Irán ante los ojos de las Naciones Unidas.