¿Son realmente seguras las vacunas elaboradas con material genético de virus?
Un nuevo megaestudio revela que las vacunas elaboradas con ARNm, como las del COVID-19, permitirán combatir pronto muchas otras enfermedades infecciosas y también los cánceres en forma personalizada. Cuáles son los riesgos a tener en cuenta.
Incontables vacunas después de la pandemia, científicos confirmaron que los beneficios de las vacunas anti Covid elaboradas con material genético de virus son efectivas y tienen muy pocos efectos adversos, por lo que podrían usarse para prevenir muchas otras enfermedades, como el cáncer, todas las cepas de la gripe o raras patologías autoinmunes.
La pandemia de coronavirus que se inició a fines del año 2019 trajo como avance científico las vacunas contra el COVID. Si bien algunas fueron desarrolladas con métodos clásicos -virus inactivados o muertos-, la gran novedad fueron las vacunas elaboradas a partir de partículas genéticas conocidas como ARNm. Estas vacunas científicamente avanzadas fueron diseñadas por los laboratorios Pfizer y Moderna.
Aunque muchas personas les tuvieron desconfianza por creer -erróneamente- que producían cambios en el ADN, hoy un mega estudio confirma que quienes recibieron las miles de millones de dosis distribuidas en el mundo pudieron no sólo evitar mayormente enfermar, ser internados o morir por COVID sino que también pagaron un precio biológicamente bajo, en términos de efectos adversos.
“Tras billones de dosis, ahora contamos con un extraordinario caudal de evidencia científica”, se entusiasmó Anna Blackney, profesora de la Escuela de Ingeniería Biomédica de la Universidad de British Columbia, al presentar el flamante estudio publicado en The Lancet. “Nuestra revisión afirma que las vacunas ARNm son una plataforma altamente efectiva y segura, respaldada por testeos rigurosos y monitoreo en el mundo real. Esto nos provee un fundamento basado en evidencia a medida que la tecnología continúa expandiéndose hacia nuevas áreas de la medicina”, anticipó la investigadora canadiense.
Cómo funcionan las vacunas ARNm
Las vacunas, en general, ayudan a prevenir infecciones, al preparar al cuerpo para luchar contra invasores extraños. Todas las vacunas introducen en el cuerpo una partícula inofensiva de una bacteria o virus en particular, causando una respuesta inmunitaria o defensiva.
La mayoría de las vacunas contienen bacterias o virus debilitados o muertos. Sin embargo, los científicos han desarrollado a partir de 2020 un nuevo tipo de vacuna que utiliza una molécula llamada ARN mensajero (o ARNm), en lugar de parte de una bacteria o virus.
El ARN mensajero es un tipo de material genético necesario para la producción de proteínas. Las vacunas con ARNm introducen la información genética envuelta en una partícula de lípidos para fabricar una proteína inmunogénica. Una vez que las células terminan de hacer la proteína en cuestión, rápidamente descomponen el ARNm. En este sentido, es importante subrayar que el ARNm de las vacunas no entra en el núcleo de las células y no altera el ADN de las personas. Se destruye en unos 7 días, tras dar las indicaciones para fabricar una proteína del virus.
Las personas que reciben una vacuna ARNm no se exponen al virus ni tampoco pueden infectarse por la vacuna. Al utilizar este modelo de ARNm, las células producen la proteína viral. Como parte de una respuesta inmunitaria normal, el sistema inmunitario reconoce que la proteína es extraña y produce proteínas especializadas llamadas “anticuerpos”.
Si una persona se expone al virus después de recibir la vacuna ARNm para ese virus, los anticuerpos pueden reconocerlo rápidamente, aferrarse a él y marcarlo para su destrucción antes de que cause una enfermedad seria.
Las vacunas ARNm tienen muy pocos efectos adversos
Para aprobar una vacuna para su uso masivo, las autoridades sanitarias analizan la eficacia y la seguridad del compuesto, de acuerdo con los resultados obtenidos en ensayos clínicos de fase 1, 2 y 3, con voluntarios. Sólo se aprueba una vacuna si los beneficios son significativamente mayores que los riesgos.
“La gente debería sentirse empoderada para preguntar sobre su salud y lo que introduce en su cuerpo”, reconoce Blakney. “Nuestro objetivo es proveer evidencia clara y confiable para informar estar conversaciones y las decisiones sobre las vacunas”.
La revisión publicada en The Lancet, que fue realizada por científicos de Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña y Hong Kong, incluyó vacunas de ARNm para Covid-19, influenza, virus sincitial respiratorio, rabia y otras muchas enfermedades.
El estudio liderado por Blakney, en Canadá, confirmó que los riesgos de haber recibido la vacuna de Pfizer o Moderna fueron muy bajos en general.
La mayor preocupación resultó la inflamación del tejido cardíaco (miocarditis o pericarditis) que experimentaron algunos jóvenes (entre 12 y 29 años) que recibieron dos dosis de vacunas ARNm, problema que se resolvió mayormente en 30 días. Las tasas de miocarditis fueron menores en la vacuna Pfizer que en la Moderna (12,6 casos vs 35,6 casos por millón de dosis). Hay que tener en cuenta que el número de miocarditis y pericarditis es mucho mayor en personas que se infectan naturalmente con el virus SARS-CoV2 del COVID y enferman.
En cambio, la tasa de anafilaxis -un tipo muy grave de alergia- fue menor en Moderna que en Pfizer (2,5 vs 4,7 casos por millón de dosis). Finalmente, las vacunas ARNm estudiadas no produjeron ninguna trombosis ni trombocitopenia, como sí produjeron las vacunas de Astra Zeneca y Sputnik.
A futuro, una plataforma segura que evoluciona
La tecnología del ARNm es uno de los grandes avances del siglo XXI, que continúa mejorando. “Este estudio se trata realmente de lo que viene”, señaló Blakney. “Estamos viendo que la misma plataforma de ARNm se está aplicando al tratamiento del cáncer y otras enfermedades. Entender cómo funcionan estas vacunas -y por qué son seguras – construye confianza en la próxima generación de medicamentos.”
Los laboratorios de vacunas ARNm, que eran una rareza hasta un par de años atrás, están apareciendo como hongos. Actualmente, alrededor de un 30% de las vacunas ARNm en investigación se destinan a influenza, virus sincitial respiratorio (que genera bronquiolitis), y enfermedades raras. Un 11% se destinan a fabricar vacunas personalizadas contra tumores cancerígenos. Pero esto es sólo el comienzo.
A medida que la tecnología se desarrolla, las vacunas pueden soportar temperaturas más altas y ya no es necesario contar con los freezers extremos que se usaban durante la pandemia. También los laboratorios se vuelven más sencillos y rápidamente escalables. Y las reacciones alérgicas disminuyen por el uso de materiales más biodegradables.
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Contra enfermedades infecciosas y, también, contra el cáncer
Ya existe una vacuna ARNm diseñada por los laboratorios Moderna y Merck para el melanoma, que disminuyó a la mitad el riesgo de recurrencia del tumor a 5 años, según se publicó recientemente en el Journal of Clinical Oncology.
En distintas partes del mundo se están probando vacunas ARNm contra el virus HIV, el Zika, el citomegalovirus, la viruela del mono, el norovirus y, también, contra la bacteria de la tuberculosis. Pero el costo de los medicamentos basados en ARNm sigue siendo alto todavía: en países desarrollados fluctúa entre 85 y 290 dólares por dosis.
La Organización Mundial de la Salud promovió en los últimos años centros de producción y transferencia de vacunas ARNm en distintos continentes y países de ingresos bajos y medios. El programa de la OMS proyecta producir al menos 60 millones de dosis anuales para 2030, con la capacidad de escalar hasta 2.000 millones de dosis en caso de una pandemia.
En América Latina, la OMS eligió a la empresa Sinergium Biotech para desarrollar una planta productora de vacunas ARNm, que todavía no se inauguró y podría enfrentar problemas judiciales por su pasada participación en la importación de vacunas durante la pandemia.
Por su parte, China acaba de anunciar también la creación de un mega laboratorio de vacunas de ARNm contra el cáncer, adaptadas para cada paciente con ayuda de Inteligencia Artificial, en lo que empieza a ser llamado “inmunoterapia de precisión inteligente”.
Vencer la desconfianza para una salud mejor
Pero la tecnología de ARNm todavía debe ganarse la esperanza en muchos sectores de la población. Según un estudio de Unicef sobre 55 países, 52 (94%) experimentaron una disminución en la confianza en las vacunas durante la crisis del COVID-19.
La amplia diseminación de desinformación y la politización del discurso sobre vacunas, algo que se experimentó en forma notoria en la Argentina durante la pandemia, erosionó la confianza en las vacunas y hoy las consecuencias se observan en la reintroducción del sarampión, la difteria, la meningitis y otras enfermedades infecciosas en diversas partes del mundo.
Las vacunas son una de las mejores y más sencillas herramientas para prevenir dolencias que arrasaban antes con millones de personas. Es hora de volver a abrazarlas con la seguridad de que son no sólo medicamentos de vanguardia para prevenir enfermedades sino también elementos biotecnológicos seguros para el organismo que buscan defender.
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