Al portaaviones más grande del mundo le faltan baños: 4600 soldados deben esperar hasta 45 minutos
El portaaviones nuclear más costoso de la historia de Estados Unidos enfrenta fallas reiteradas en su sistema de saneamiento, un problema técnico que no afecta las operaciones militares pero sí impacta en la vida cotidiana de miles de marinos a bordo.
El USS Gerald R. Ford (CVN-78), el portaaviones nuclear más grande y costoso jamás construido por Estados Unidos, con un presupuesto superior a los 13.000 millones de dólares atraviesa un problema que contrasta con su sofisticación tecnológica: fallas reiteradas en el sistema de saneamiento a bordo.
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Lo que en apariencia podría considerarse una anécdota menor terminó exponiendo cuestionamientos sobre el diseño original del buque, los costos adicionales de mantenimiento y el impacto cotidiano en la vida de más de 4.000 tripulantes que habitan la nave durante despliegues prolongados.
Fallas en el sistema VCHT del USS Gerald R. Ford: un problema técnico recurrente
Desde su entrada en servicio y, especialmente, a partir de su primer despliegue sostenido en 2023, el portaaviones ha registrado inconvenientes frecuentes en su sistema de recolección y transferencia de residuos, conocido como VCHT (Vacuum Collection, Holding and Transfer).
Este mecanismo utiliza presión negativa para aspirar los desechos a través de tuberías internas. La tecnología, similar a la utilizada en cruceros o aeronaves comerciales, fue adaptada para un buque de guerra de dimensiones inéditas. Sin embargo, informes previos de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos ya advertían que el diámetro de algunas tuberías resultaba insuficiente para soportar el uso intensivo de miles de personas a bordo.
Las obstrucciones se han convertido en un fenómeno periódico. Aunque la Marina sostiene que los incidentes no afectan la operatividad del buque ni su capacidad de misión, la reiteración de averías obligó a intervenciones técnicas constantes.
Más de 600 inodoros y cientos de incidencias: cifras que preocupan
El USS Gerald R. Ford cuenta con cerca de 600 a 650 inodoros distribuidos en sectores independientes. Pese a esa segmentación, la sensibilidad del sistema de vacío provoca que una falla en válvulas o líneas específicas pueda dejar fuera de servicio múltiples sanitarios al mismo tiempo.
Reportes periodísticos en Estados Unidos indicaron que desde 2023 se registraron al menos 42 solicitudes de asistencia externa vinculadas al sistema sanitario, 32 de ellas durante 2025. En uno de los episodios más críticos, se habrían documentado más de 200 incidencias en un lapso de cuatro días.
En la práctica, esto se traduce en jornadas extendidas para los equipos técnicos, que deben intervenir con rapidez para evitar que sectores completos del buque queden sin instalaciones operativas.
Impacto en la vida diaria de la tripulación durante el despliegue
Si bien el mando naval subraya que las reparaciones suelen resolverse en lapsos que oscilan entre 30 minutos y dos horas, los testimonios internos describen una presión constante sobre los equipos de mantenimiento.
Cuando una sección queda inhabilitada, los marinos deben trasladarse a otros compartimentos para utilizar sanitarios disponibles, reorganizando rutinas en medio de entrenamientos, guardias y tareas operativas.
Más allá de la dimensión técnica, el problema repercute en la moral y en la calidad de vida de la tripulación, un factor clave en buques que pueden permanecer meses en navegación continua.
Diseño, uso indebido y acumulación mineral: las causas detrás de las averías
La Marina estadounidense ha señalado que parte de las obstrucciones se deben a la introducción de materiales no aptos en el sistema, como textiles u objetos distintos al papel higiénico autorizado. Sin embargo, especialistas sostienen que el origen es más estructural.
Entre los factores señalados se encuentran:
- Dimensionamiento insuficiente de ciertas tuberías en relación con la cantidad de usuarios.
- Acumulación de depósitos minerales producto del uso de agua de mar en las descargas.
- Sensibilidad del sistema de vacío ante pequeñas alteraciones de presión o bloqueo.
Estos elementos combinados generan un escenario en el que las averías se repiten aun con protocolos de uso reforzados.
Costos adicionales y mantenimiento especializado en puerto
Para desobstruir las líneas afectadas, la Marina ha debido recurrir a procedimientos químicos especiales que solo pueden aplicarse cuando el buque se encuentra en puerto. Cada intervención con compuestos ácidos diseñados para eliminar acumulaciones puede alcanzar costos cercanos a los 400.000 dólares.
En un programa naval ya cuestionado por sobrecostos y retrasos en otros sistemas —como las catapultas electromagnéticas y los ascensores de municiones en sus primeras etapas—, estos gastos adicionales vuelven a poner bajo análisis la planificación integral del proyecto.
LV/fl