Cambio ambiental en Luján

Cerró el basural a cielo abierto más grande del país: cómo cambió Luján después de más de 50 años

El predio dejó de recibir residuos el 1° de julio y la basura domiciliaria ahora es trasladada al Ceamse. Todavía quedan sectores por sanear, pero los vecinos ya aseguran que disminuyeron el humo y los malos olores.

El municipio clausuró el predio y avanza con las tareas de saneamiento ambiental. Foto: Municipalidad de Luján

El basural a cielo abierto de Luján, considerado durante décadas el más grande del país, dejó de recibir residuos el 1° de julio, después de más de 50 años de actividad

De acuerdo con un relevamiento realizado por LA NACION, el cambio ya comienza a verse tanto en el predio como en los barrios cercanos. Sin embargo, el proceso de saneamiento todavía no terminó: una parte del terreno continúa con residuos expuestos y quedan trabajos de remediación ambiental por completar.

El predio tiene 13,8 hectáreas y está ubicado cerca de la ruta provincial 192, en el camino hacia Open Door. Allí se arrojaron durante décadas los residuos de todo el municipio, sin un tratamiento adecuado.

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El lugar llegó a recibir unas 120 toneladas de basura por día. La acumulación generó grandes montañas de desechos, además de quemas frecuentes, humo, malos olores y líquidos contaminantes.

En los últimos años se avanzó con el retiro y la cobertura de buena parte de los residuos. Cerca de nueve hectáreas, aproximadamente dos tercios del predio, ya fueron intervenidas y en algunos sectores comenzó a crecer nuevamente la vegetación.

Pero todavía queda una zona donde la basura permanece a la vista. Son unas tres hectáreas ubicadas en el fondo del predio, conocidas como la “zona de sacrificio”, que continuaron recibiendo residuos hasta el cierre definitivo.

Qué cambió después del cierre

Desde julio, los residuos domiciliarios de Luján son trasladados al Ceamse. Son cerca de 97,8 toneladas por día y el costo para el municipio ronda los $80 millones mensuales.

El cierre también implicó reforzar los controles alrededor del predio para evitar que vuelva a utilizarse como un lugar de descarga ilegal. Durante años, habían existido accesos clandestinos por los que ingresaban residuos de terceros.

Mientras tanto, los vecinos de los barrios cercanos comenzaron a percibir algunos cambios. San Pedro, San Fermín, San Jorge, Santa Marta y Villa María, junto con La Loma, son algunos de los sectores ubicados en el entorno del basural.

Durante décadas, los vecinos estuvieron expuestos a las consecuencias de las quemas y de la contaminación generada por la acumulación de residuos. Ahora, uno de los principales reclamos es que se complete el saneamiento del sector que todavía permanece cubierto de basura.

El saneamiento todavía no terminó

El cierre del predio no significa que el pasivo ambiental haya desaparecido. Debajo de las zonas que ya fueron cubiertas permanecen residuos acumulados durante décadas y, en algunos sectores, alcanzan varios metros de profundidad.

El próximo paso es completar el llamado "cierre técnico". La intención es cubrir el material que todavía está expuesto, compactarlo y colocar una cobertura de tierra que permita aislar los residuos.

El proceso también requiere controles ambientales a largo plazo. Los residuos fueron depositados durante años sin tratamiento y el escurrimiento de agua del predio tiene conexión con el arroyo El Haras, tributario del río Luján.

La obra que quedó paralizada

El cierre del basural estaba vinculado a un proyecto más amplio: la construcción del Centro Ambiental “Laudato Sí”, pensado para modificar el sistema de gestión de residuos de Luján.

El complejo debía contar con espacios para tratar materiales reciclables, escombros y neumáticos, además de un relleno sanitario para la disposición final de los residuos. La capacidad proyectada rondaba las 100 toneladas diarias.

Las obras quedaron paralizadas en 2023, luego de un conflicto judicial iniciado por una asociación civil, vecinos y la propietaria de un terreno lindero. El planteo cuestionaba aspectos técnicos y ambientales del proyecto.

La discusión llegó hasta la Corte Suprema, que en abril de 2025 se pronunció a favor de la continuidad de los trabajos. Sin embargo, las obras todavía no se retomaron y el financiamiento continúa pendiente.

 

LB/AF