Puente entre propietarios e inquilinos

Una ONG lanzó una inmobiliaria para quienes no logran alquilar

Desde la ONG explican que "hay viviendas vacías disponibles y hay familias que pueden pagarlas. Lo que falta muchas veces es un intermediario que le dé confianza al propietario y elimine las barreras que hoy excluyen a miles de personas.

INTERMEDIARIO ESPECIALIZADO. Para generar oportunidades beneficiosas para ambas partes.. Foto: Cedoc Perfil

Buenos Aires es una ciudad de paradojas: mientras miles de personas buscan desesperadamente una vivienda, los censos indican que hay unas 228 mil propiedades vacías en el distrito. 

Frente a esa realidad, la ONG Hábitat para la Humanidad Argentina presentó su Inmobiliaria Social. Esta iniciativa apunta a funcionar como intermediario entre propietarios de inmuebles ociosos e inquilinos que cuentan con capacidad de pago, pero que no cumplen los requisitos usuales del mercado formal.

La propuesta surge en un contexto en el que el alquiler gana cada vez más peso en la Ciudad de Buenos Aires: actualmente, el 35,3% de los hogares alquila. Y esa cifra está en aumento.

Según contó la directora ejecutiva de la organización, Bárbara Bonelli, el problema no radica únicamente en la falta de viviendas para alquilar. “Hay viviendas disponibles y hay familias que pueden pagarlas. Lo que falta muchas veces es un intermediario que le dé confianza al propietario y elimine las barreras que hoy excluyen a miles de personas”, sostuvo.
 


La iniciativa trabajará sobre dos frentes. Por un lado, buscará recuperar propiedades que hoy no ingresan al mercado por problemas legales o edilicios. Entre ellas, inmuebles afectados por sucesiones inconclusas o que requieren refacciones cuyo costo resulta difícil de afrontar para sus dueños. En esos casos, la organización propone un esquema de puesta en valor financiado progresivamente a partir de los ingresos generados por el alquiler.

Por otro lado, identificará potenciales inquilinos que, pese a demostrar ingresos suficientes, quedan fuera del circuito formal por no contar con garantía propietaria, recibo de sueldo o acceso a seguros de caución. También contempla situaciones de discriminación vinculadas con la composición familiar, la presencia de hijos o tenencia de mascotas.

Los datos muestran la magnitud del desafío. De acuerdo con la Encuesta Inquilina 2025, el 57% de quienes alquilan destina más de la mitad de sus ingresos al pago de la vivienda. Al mismo tiempo, el 43,2% de los trabajadores porteños se desempeña en la economía informal, una condición que dificulta el acceso a los mecanismos tradicionales de contratación.

Del lado de los propietarios, la situación tampoco resulta sencilla. Un estudio del Colegio Profesional Inmobiliario porteño señala que el 81% de los dueños de inmuebles de la Ciudad de Buenos Aires tiene más de 65 años y debe afrontar los altos costos de mantener viviendas desocupadas.