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Desafío

El cambio climático elevó 30 veces las probabilidades de sequía en la Amazonía

Un estudio de World Weather Attribution (WWA) concluye que el cambio climático es el principal impulsor de la sequía a través de su influencia en las temperaturas más altas

Sequía en el Amazonas
Sequía en el Amazonas | Cedoc Perfil

El cambio climático fue el principal culpable de la devastadora sequía en la región amazónica del año pasado, mientras que los científicos descubrieron que el fenómeno meteorológico El niño jugó un papel menor.

Según un nuevo estudio de World Weather Attribution (WWA) —un grupo internacional de científicos que analiza los fenómenos meteorológicos extremos para determinar la influencia del calentamiento global— la sequía era 30 veces más probable que se produjera debido al cambio climático provocado por el hombre. El estudio analizó la sequía durante el semestre comprendido entre junio y noviembre.

“Cuando la sequía amazónica empeoró en 2023, muchos apuntaron a El Niño para explicar el suceso”, dijo Ben Clarke, autor principal del estudio. “Si bien El Niño condujo a niveles aún más bajos de precipitaciones, nuestro estudio muestra que el cambio climático es el principal impulsor de la sequía a través de su influencia en las temperaturas más altas”.

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La Amazonia ha experimentado recientemente periodos de lluvias, pero aún se desconoce si El Niño tomará fuerza durante la primavera y si la sequía continuará.

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La inmensa selva amazónica, que se extiende por Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y otros países, es un punto clave de biodiversidad y el sumidero de carbono más importante del mundo, lo que la hace fundamental para el sistema climático global. La deforestación y el aumento de las temperaturas han empujado a la selva tropical a un estado más seco, lo que amenaza su capacidad para absorber carbono.

La intensa sequía afectó a 30 millones de personas que dependen del río Amazonas y sus afluentes. Los cultivos se marchitaron y los barcos no pudieron navegar por las vías fluviales para traer suministros. Las comunidades, sobre todo las indígenas y las ribereñas, quedaron aisladas. Los patrones de migración de los peces cambiaron debido al calentamiento de las aguas, poniendo en peligro una importante fuente de alimentos.

La sequía también contribuyó a la propagación de incendios forestales y a la extinción de franjas de vida fluvial, incluidos 150 delfines rosados. La agricultura y la ganadería a gran escala redujeron la retención de humedad en el suelo, empeorando las condiciones.

Simone Athayde, antropóloga ambiental e investigadora de la Universidad de Florida, dijo que las comunidades indígenas locales reconocieron que los niveles de agua eran más bajos la primavera pasada, pero no esperaban que la sequía fuera tan severa.

Según la escala del Monitor de Sequías de Estados Unidos, ésta fue una sequía “excepcional” o de nivel 4. Sin el cambio climático, habría sido menos intensa y clasificada como “sequía severa” de categoría 2, según el estudio de la WWA. La Amazonía también sufrió graves sequías en 2005, 2010, 2015 y 2020, aunque el evento de 2023 fue singular en algunos aspectos.

En un mundo con un calentamiento de 2 °C por encima de los niveles preindustriales, el Amazonas podría sufrir cuatro veces más sequías agrícolas de esta magnitud cada 10 a 15 años, lo que significaría una reducción de las precipitaciones, el agua del suelo y los niveles de los embalses, encontraron los investigadores.

“Ahora estamos entrando en un territorio sin precedentes y predecimos que en el futuro las cosas se volverán más intensas según los estándares actuales. Tendremos que inventar nuevas categorías” para clasificar los eventos, afirmó Clarke.

amazonia

Estación seca y medidas de emergencia

La estación seca se está alargando, una señal peligrosa para el futuro, dijo Regina Rodrigues, autora del estudio y profesora de oceanografía y clima en la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil.

La región debe estar mejor preparada para la sequía, dijo Athayde, con planes sobre cómo entregar medicamentos de emergencia en regiones aisladas y asegurar la producción de alimentos, entre otras medidas.

“Más que nunca, necesitamos controlar la deforestación y promover la restauración”, afirmó Athayde. “Tenemos esta ventana de oportunidad para que las naciones amazónicas se conecten y se coordinen en estos temas”.

Traducido por Paola Torre.