El mes de julio de 2026 quedará marcado en la historia meteorológica de Francia como el más caluroso y uno de los más secos jamás documentados desde que comenzaron los registros oficiales en el año 1900.
Según informó el organismo estatal Météo-France, la temperatura media alcanzó los 24,9 °C, superando las marcas históricas de las olas de calor de agosto de 2003 (24,8 °C) y julio de 2006 (24,4 °C).
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Con una anomalía térmica de +3,8 °C por encima de la media de las últimas décadas, las temperaturas máximas llegaron a ubicarse hasta 5,2 °C sobre los valores normales de la temporada.
Olas de calor más frecuentes y proyecciones para los próximos meses
El extremo comportamiento del clima durante julio estuvo impulsado por dos olas de calor consecutivas: la primera se extendió del 4 al 19 de julio (convirtiéndose en la tercera más larga jamás registrada en suelo francés), mientras que la segunda comenzó el 28 de julio y se mantiene en curso.
Desde la institución meteorológica advirtieron que más de la mitad de las 54 olas de calor documentadas en el país han ocurrido en los últimos 15 años. Este patrón confirma que, a causa del cambio climático, estos episodios se producen con mayor frecuencia, inician antes en el calendario y alcanzan niveles térmicos severos.

De cara al trimestre integrado por agosto, septiembre y octubre, los especialistas prevén que las temperaturas continúen situándose por encima de lo normal debido a la persistencia de fenómenos de bloqueo anticiclónico. Desde finales del mes de mayo, el territorio francés ya ha atravesado cuatro episodios de temperaturas sofocantes, incluyendo un pico de calor registrado a fines de junio que alcanzó una intensidad sin antecedentes.
Sequía récord e incendios por falta de precipitaciones
A la par de las altas temperaturas, el mes pasado presentó un déficit de lluvias cercano al 70%, posicionándose como el tercer mes de julio más seco desde que se tienen datos oficiales. Esta escasez hídrica agravó de forma crítica la sequía que afecta al territorio desde hace más de dos meses.
A finales de julio, la humedad de los suelos retrocedió a niveles equivalentes a los mínimos históricos observados en agosto de 2022, creando un terreno propicio para la proliferación de incendios forestales.
El panorama se completó con una radiación solar abrasadora que registró un exceso de insolación del 35% respecto del promedio habitual.
Esta cifra ubicó a julio de 2026 como el segundo mes más soleado de la historia del país, únicamente por detrás del récord absoluto registrado en 2022, consolidando un escenario preocupante para el abastecimiento de agua y la producción agrícola.
API / EM