jueves 01 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS ¿ideologias en pugna?

25 de Mayo, mitos y verdades

19-05-2018 00:16

Como todo aniversario patrio,  la conmemoración de  la Semana de Mayo ofrece la oportunidad de volver a pensar el pasado tal como fue y de valorar cuánto pesa hoy en nuestra realidad cotidiana. Entre muchos otros puntos, siempre que se habla de la Primera Junta se vuelve a recordar el enfrentamiento entre Moreno y Saavedra como cabezas de dos corrientes políticas en la historia argentina, la liberal y la conservadora, expresión de intereses y de ideologías en pugna que libraron duros combates en el siglo XIX. Traducido al lenguaje actual, el Boca y River de los tiempos fundacionales.
En el siglo XXI, la figura de Saavedra pasó casi desapercibida en el estruendoso festejo del Bicentenario. En cambio, la de su histórico rival fue exaltada no solo por lo que representó en su tiempo como numen de Mayo,  sino más allá. Su legado se enfocó en el Plan de Operaciones del Gobierno Provisorio de las Provincias Unidas, supuestamente de su autoría. Considerado el texto más lúcido y vigente que dejó la Revolución, fue propuesto como modelo del nuevo Plan que debía aplicarse en Sudamérica. Docentes universitarios, periodistas, novelistas, investigadores y divulgadores de la historia coincidieron en el aplauso; quienes lo ponían en duda fueron descalificados como reaccionarios, ajenos al mensaje de liberación popular que proponía el bicentenario documento, varias veces reeditado.
Sin embargo, por esa fecha ya resultaba anacrónico sostener su autenticidad. La copia del supuesto original conservada en el Archivo General de Indias (Sevilla), que los autores argentinos del siglo XIX no conocieron, fue publicada por Norberto Piñero en 1896. De inmediato generó dudas y polémicas. Resultaba difícil admitir la violencia que generaba su lectura: incitaba a ejercer el terror de Estado, cortar cabezas, verter arroyos de sangre, invadir el territorio de Brasil… ¿Era este el pensamiento secreto del secretario de Gobierno y Guerra de la Junta, el doctor Moreno, el lector apasionado de los grandes autores de la época, el abogado que defendió el libre comercio, condenó la mita potosina, escribió en La Gaceta, se empeñó en conocer la opinión de los pueblos y ordenó ante gravísimo peligro el fusilamiento de Liniers? Las sospechas surgieron de inmediato. Paul Groussac señaló los anacronismos del texto, por ejemplo, que el término “Provincias Unidas” se usó después del fallecimiento del prócer. Por su parte Levene identificó al posible responsable y consideró que se trataba de un texto apócrifo, pero los partidarios del Plan no cedieron. Fue el caso de Ernesto Quesada quien creyó ver en sus postulados la justificación de la tiranía de Rosas. Y de Rodolfo Puiggrós, que rescató en sus páginas el rol preponderante del Estado en la economía.
Más recientemente, los trabajos de  Carlos S.A. Segreti y de Patricio Clusellas, publicados en la revista Todo es Historia, arrojaron más luz, al señalar a Fray Cirilo de la Alameda y a Andrés  Alvarez de Toledo, dos importantes realistas de Montevideo como los responsables de este verdadero panfleto –que a través del entorno de la infanta Carlota Joaquina llegó a Río de Janeiro– y de allí a la corte de Fernando VII, en Madrid. Por último, Diego Javier Bauso, médico neurólogo, aficionado a la historia, guiado por su intuición, y auxiliado por la moderna tecnología de Google Books, demostró en el libro Un plagio Bicentenario, que buena parte del texto es copia de la novela de simpatías monárquicas, El cementerio de la Magdalena, de Regnault–Warin, cuyo objetivo era denigrar a los jacobinos. Este best-seller de la época circuló en español cuando Moreno ya había muerto. Fue plagiado libremente, entre otros, por fray Cirilo. Un plagio exitoso que convirtió al controvertido texto en eje de la celebración nacional y popular del Bicentenario de Mayo, y que como otros componentes del relato histórico del kircherismo bolivariano naufragó al ser confrontado con la realidad histórica, aunque sus responsables quizás todavía no se den por enterados.

*Historiadora.

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